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Milena de Montenegro: la historia de una Reina destronada por su yerno

La inestabilidad balcánica la convierte en la única reina consorte que ha existido en el país (1910-1918)

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Hija de uno de los mayores terratenientes de Montenegro contrajo matrimonio con rey Nicolás I

© CordonPress

Fue reina consorte del más rebelde de los estados balcánicos. Su vida responde a los intereses territoriales que en el primer tercio del siglo XX terminarán llevando al mundo a la tragedia. Cuando nació nadie pensaba que un día se ceñiría una corona y que su sangre se perpetuaría en algunas de las dinastías de mayor abolengo europeo. Su matrimonio con Nicolás I de Montenegro la convertirá en soberana de uno de los estados más inestables de cuantos integraban el antiguo Imperio Turco. Milena era una belleza morena, de ruda formas y nula formación. Las consecuencias de la primera Guerra Mundial y la anexión de Montenegro a Serbia, terminarán con la familia en el exilio.

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Fue madre de doce hijos, algunos de ellos emparentados con la realeza europea ©CordonPress

Milena nació en Cetiña, hoy una de las capitales de Montenegro pero que, en su tiempo, pertenecía al poderoso Imperio Otomano. Era el año 1847 y en todo el territorio balcánico, comenzaban a sentirse las tensiones étnicas, religiosas y raciales que hacían de la zona, una de las más conflictivas de los pueblos eslavos. Su padre, el vaivoda –gobernador- Pedro Vucolich era un hombre poderoso, un guerrero convertido en potentado terrateniente, pero sin un ápice de sangre real. La formación de Milena fue parca: poca cultura clásica y apenas rudimentos de formación general acordes con la sociedad de clanes y tribus propia de la zona. El suyo era un pueblo rico en tradiciones, de “Montañas Negras” y costumbres. Cuando apenas había cumplido los diez años, sus padres decidieron comprometerla con el también jovencísimo, Nikola -futuro Nicolás I-, sobrino y heredero del príncipe reinante Danilo de Montenegro. A Milena, la mandaron a vivir con sus futuros suegros y al muchacho montañés, a educarse en París y Trieste, entonces puerto comercial del Imperio Austro-húngaro. Mientras, la Rusia del zar Alejandro II, miraba con ojos protectores a sus vecinos eslavos del sur en nuevos sueños imperialistas.

La boda se celebró en Cetiña, en la iglesia de Vlach, en 1860. Fue una ceremonia sencilla. Ella tenía trece años, él apenas cinco más. Pero el asesinato del príncipe Danilo –que pese a su matrimonio con la bellísima princesa Darinka, no había logrado descendencia- iba a acelerar su destino: los nuevos esposos se convertían de inmediato en la principal autoridad de un Montenegro cada vez más sedicioso y levantisco. Pese a la adversidad, y con el paso del tiempo, Milena y Nicolás se fue entendiendo y llegaron los hijos. Una sucesión de príncipes y princesas entre los que encontramos a la futura Reina de Italia, Elena, esposa de Víctor Manuel de Saboya, y también a la princesa Zorka, casada con Pedro I de Serbia y padres de Alejandro de Yugoslavia, quien terminará dando tantos quebraderos a la familia.

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Imagen de una parte de la familia real de Montenegro, sentada a la izquierda, la reina Milena ©CordonPress

Pese a los intentos modernizadores de Nicolás, Montenegro se mantenía como una región atrasada a la que apenas llegaban los ferrocarriles, aunque clave en los intereses nacionalistas: Montenegro se preparaba para participar en las guerras balcánicas con sus soldados vestidos de uniforme en color gris aceituna con guerrera de cuello recto, calzón y bandas. En 1910, el país conseguía su independencia y comenzaba el reinado de Nicolás I y Milena de Montenegro. Fue, sin embargo, una aventura corta, pronto ensombrecida por el comienzo de la Primera Guerra Mundial, los avances austro-húngaros que les llevaron a un primer destierro hasta el destronamiento final consecuencia de la invasión por las tropas serbias. Montenegro dejaba de existir como país en 1918 y los reyes Nicolás y Milena comenzaban un exilio, primero en Lyon, Burdeos, París y finalmente Niza, donde vivirán rodeados de su exótica corte. Montenegro quedaba anexionada a Serbia, Croacia y Eslovenia, como base para la creación de la futura Yugoslavia en la que reinaría Pedro I, nieto de los monarcas destronados.

Milena fue una abuela cariñosa y muy próxima a su nieta Juana –futura zarina de Bulgaria- y a Yolanda, casada gracias a su mediación con el conde Calvi di Bérgolo, quien inicialmente no contaba con la aprobación de la familia por no pertenecer a casa reinante. En 1921 falleció Nicolás I. Dos años después moría en su villa de Antibes, en la Costa Azul, Milena de Montegro. Tenía 75 años. Sus restos mortales fueron inicialmente enterrados en San Remo. Sin embargo, en las últimas voluntades de la Reina indicó que quería que su cuerpo volviese a su reino cuando este fuese “libre e independiente”. Desde 1989, descansan en Cetiña, antigua capital del reino de Montenegro.