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Juana de Saboya: última Zarina de Bulgaria

Madre del rey Simeón de Bulgaria, fue uno de sus miembros más destacados en el siglo XX

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Juana de Saboya contrajo matrimonio con Boris III de Bulgaria con el que tuvo dos hijos: a princesa María Luisa (1933), seguida cuatro años después por el príncipe heredero Simeón

© CordonPress

Nació como Princesa de Italia. Creció en la Roma del fascismo mussoliniano, aunque estaba llamada a convertirse en soberana de uno de los países balcánicos más inestables de su tiempo. Ferviente católica, le costó adaptarse a las costumbres de su nuevo reino y vivió con inquietud las posiciones pronazis que, durante su reinado, Bulgaria tuvo que tolerar. Una de sus hermanas, Mafalda, morirá en un campo de concentración. El curso de la Segunda Guerra Mundial cambiaría su destino hasta terminar en un indeseado exilio forzado por la llegada del comunismo a Bulgaria. Es la madre del Rey Simeón.

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Juana de Saboya , reina de Bulgaria , el dia de su boda con Boris III. celebrada en la Basílica de San Francisco de Asís de Roma ©CordonPress

Juana nació en Roma en 1907. Era la tercera de las hijas de Víctor Manuel III y de su esposa, Elena de Montenegro, soberanos desde el asesinato a manos de un anarquista del Rey Humberto. Se criaron en el ambiente hogareño que su madre había conseguido crear en el Palacio del Quirinal. Juana muy niña, vio cómo su madre colaboraba en las tareas asistenciales de la Cruz Roja con los soldados heridos que regresaban del frente en la Gran Guerra. Italia, aun estando entre los vencedores, entraba en una espiral de violencia que desembocó en la llegada al poder de Benito Mussolini en 1922. El país iniciaba un periodo de desarrollo y crecimiento económico mientras la joven Juana se preparaba para encontrar un buen esposo entre los candidatos de las cortes reinantes con el que poder “engrandecer” la nobel dinastía saboyana. El elegido no fue otro que Boris III de Bulgaria: contaba con 36 años y llevaba en el trono desde la abdicación de su padre, acusado de haber llevado al país a la derrota en 1918. Era apuesto, elegante, con porte distinguido y ortodoxo. El noviazgo fue bien visto en los Balcanes, pues Juana no dejaba de ser hija de una princesa de Montenegro. Para muchos, este enlace reforzaba los lazos entre Italia y Bulgaria, pero era una perspectiva poco halagüeña para Yugoslavia y sus aliadas. Sin embargo, la reticencia religiosa de Juana a abrazar una fe diferente a la católica, llegó a poner en peligro la boda. Solo accedió a un doble matrimonio que se celebraría en 1930 por el rito católico en la histórica Basílica de San Francisco, en Asís –con la asistencia del mismísimo Duce- y otra greco-ortodoxa, en Sofía, capital de su nuevo Reino apenas unos días después. Juana estaba guapísima, había heredado la talla esbelta de su madre y se adornó con discretas piezas del joyero de los Saboya.

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El rey de Bulgaria Boris III con su mujer, Juana de Saboya y su hijo Simeón ©CordonPress

En nuevo matrimonio tuvo dos hijos, María Luisa y Simeón, actual monarca en el exilio. Pero los tiempos difíciles que azotaban la Europa de los años treinta y la posición estratégica que ocupaba Bulgaria respecto a las ansias expansionistas del gobierno nacional-socialista alemán, iban a condicionar su destino: el Rey Boris fallecía horas después de haberse entrevistado con Hitler en Berlín. ¿Un paro cardiaco? Muchos dicen que murió envenenado. Que el jefe nazi no soportaba la nula docilidad del Monarca. Era el año 1943 y la hermosa Juana se quedaba viuda. Simeón, de apenas seis años, se convertía en el nuevo Zar, aunque se establecía una Regencia a cargo del Príncipe Cirilo, hermano del Rey difunto y más conciliador con las políticas alemanas. Juana no lo comprendía: su hermana Mafalda, casada con un Príncipe de la casa de Hesse, acababa de morir en el campo de concentración de Buchenwald víctima del horror nazi.

En los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, Bulgaria fue ocupada por las tropas soviéticas. Cirilo juzgado y ajusticiado por colaborar con el Eje. Juana y su hijo permanecieron en el país hasta 1946, año en el que se convocó un referéndum que derivó en la proclamación de la una República. Algo similar había ocurrido en su Italia natal. Juana y sus hijos, abandonaron inmediatamente el país. Se refugiaron en Egipto, primero, y de ahí a España, que les acogió en el exilio. En Madrid se educará y casará su hijo Simeón, con la aristócrata Margarita Gómez-Acebo.

Juana pasó los últimos años de su vida en Estoril, localidad que sería también el destino de muchas otras familias que tuvieron que dejar el trono. Sólo volvió a Bulgaria en una ocasión: en el año 1993, ya caído el régimen comunista, para visitar la tumba de su esposo. Juana falleció en 2000 en Portugal, aunque está enterrada en Italia, en la Basílica del municipio de Asís, la misma en la que se había casado setenta años atrás.