1. home
  2. /Divulgación

María Ana de Braganza: la primera Gran Duquesa católica de Luxemburgo

La esposa de Guillermo IV tuvo que hacer frente a la delicada cuestión dinástica derivada de una nueva sucesión femenina

3 Minutos de lectura
María Ana de Braganza

Falleció en Nueva York tras una operación quirúrgica a los 81 años

© Wikimedia Commons

Toda su vida estuvo marcada por los exilios y los conflictos derivados de la sucesión. Hija del “absolutista” Rey Miguel I de Portugal y nieta de la Infanta española Carlota Joaquina, sonó como candidata a la mano del Archiduque Rodolfo, primogénito de Sissi y Francisco José, pero no se gustaron. Su matrimonio con el heredero del Gran Ducado de Luxemburgo la llevó a ocupar puestos de responsabilidad política y a tener que desempeñar una regencia compleja. Sus hijas María Adelaida y Carlota terminarán convertidas en Grandes Duquesas, aunque la ocupación nazi durante la II Guerra Mundial, la llevará a un último exilio en Estados Unidos.

Marie Anne de Portugal, Gran Duquesa de Luxemburgo con su esposo Guillermo IV, Gran Duque de Luxemburgo
María Ana conquistó el corazón del joven heredero de Luxemburgo, Guillermo, y celebraron una fastuosa boda en 1893 ©Wikimedia Commons

Pocos conocen a esta Princesa de Portugal que terminó convertida en una de las figuras más relevantes en la reciente historia del Gran Ducado Luxemburgués. Su vida es el reflejo de unos tiempos de cambios y transformaciones en Europa que la llevaron a tener relación directa con los grandes personajes de la historia. Nació en el exilio, cuando su padre, el “absolutista” Rey Miguel I de Portugal ya había perdido la corona de su país tras la derrota en la Guerra Civil que le había enfrentado a los partidarios liberales de don Pedro, en un conflicto casi paralelo al carlista que se vivió en España.

María Ana, vino al mundo en Württemberg, entonces parte integrante del Imperio Austro-Húngaro, que fue quien acogió a la derrocada familia. De hecho, una de sus hermanas, María de las Nieves, llegará a casarse con Alfonso Carlos de Borbón y Austria Este, pretendiente carlista al trono de España. María Ana era elegante, regia y risueña y, aunque parecía del agrado de los Emperadores para desposar al díscolo Rodolfo, nunca se entendieron. Sin embargo, María Ana conquistó el corazón del joven heredero de Luxemburgo, Guillermo, hijo de los Grandes Duques Adolfo y María Adelaida. La boda, muy fastuosa, se celebró en junio de 1893, cerca de Salzburgo y, aunque él era protestante, convinieron educar a la familia en la religión católica que ella profesaba y era, además, mayoritaria entre el pueblo luxemburgués.

Grandes Duques de Luxemburgo
El matrimonio tuvo seis hijas, lo que planteó el problema dinástico ©Wikimedia Commons

El matrimonio se estableció en el Castillo de Berg, convertido en el hogar de la Gran Familia Ducal. En 1905, tras el fallecimiento del Gran Duque Adolfo, Guillermo y María Ana fueron proclamados soberanos de este pequeño estado llamado a jugar un importante papel en el tablero territorial de Europa. El matrimonio tuvo seis hijas, lo que, de nuevo, volvía a poner en tela de juicio las posibilidades de la sucesión, sobre todo en el momento en el que la enfermedad de Guillermo IV comenzó a ser visible y María Ana tuvo que encargarse de la Regencia.

Previendo el problema que podía plantearse a su muerte, en 1907 la Cámara de Diputados aprobó una Ley que posibilitaba el acceso femenino al trono, por lo que su hija mayor, María Adelaida, se convertía en heredera. Cuando falleció Guillermo IV, en febrero de 1912, su viuda María Ana se mantuvo como Regente durante unos meses, en nombre de su hija hasta el cumplimiento de la mayoría de edad.

Con el inicio de la Primera Guerra Mundial, Luxemburgo entró en la órbita alemana, lo que provocó que una vez firmado el armisticio, algunos tachasen a María Adelaida de haber sido demasiado “indulgente” con los Imperios Centrales. Bélgica volvía a acechar sobre el Gran Ducado y sonaban algunas voces a favor de la República. María Adelaida, asesorada por su madre y el Gobierno, abdicaba en la siguiente de sus hermanas, la nueva Gran Duquesa Carlota, de deslumbrante belleza y llamada a convertirse en la soberana más querida de su época.

María Ana con todas sus hijas, agosto 1920
Ana María (en el centro, sentada en el banco), junto a sus seis hijas ©Wikimedia Commons

Durante un tiempo, María Ana vivió en el Castillo de Hohenberg, en Austria, propiedad de la casa Nassau, aunque pasaba largas temporadas en Luxemburgo. Pero con el inicio de la II Guerra Mundial y la invasión por parte de las tropas nazis en mayo de 1940, la Gran Familia Ducal abandonó el país. María Ana era ya una mujer mayor. Se refugiaron en Francia, viajaron a Portugal atravesando España y se dirigieron a Estados Unidos. El 31 de julio de 1942, María Ana de Braganza, nacida Princesa de Portugal y Gran Duquesa de Luxemburgo, fallecía en Nueva York tras una operación quirúrgica. Tenía 81 años.