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Victoria de Suecia: la neutralidad amenazada en la Gran Guerra

Amante de la música y la fotografía, Victoria quiso imponer sus costumbres prusianas en la Corte sueca

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Victoria de Suecia

Poseía un carácter propio de la corte prusiana pese a recibir una educación esmerada acorde con los cánones sociales de la época

© Wikimedia Commons

Nieta de Guillermo I y prima del Kaiser Guillermo II, trató de imponer su autoritarismo teutón en la corte sueca. La esposa de Gustavo V ejerció una influencia política determinante en los años de la Primera Guerra Mundial y su proximidad a los intereses alemanes, hizo que se tambalease la neutralidad sueca. Tenía una mala salud a la que no beneficiaban los fríos escandinavos. Pasó gran parte de su reinado (1907-1930) en villas de Capri y Roma.

Matrimonio entre Gustavo V y Victoria de Suecia
Su matrimonio con Gustavo V resultó desastroso, marcado por amoríos licenciosos y otras relaciones apasionadas ©Wikimedia Commons

Victoria nació en Karlsrube (Alemania) en 1862. Hija única del duque Federico de Baden y de la princesa Luisa de Prusia, vino al mundo en un tiempo en el que las guerras de unificación devoraban Europa: su abuelo, el Emperador Guillermo I, acababa de anexionarse tras la batalla de Sadowa, Hannover, Holstein, Schleswing, Frankfurt y algún que otro pequeño estado alemán.

Victoria recibió una educación esmerada acorde con los cánones sociales de la época, pero en su carácter, siempre prevalecieron los rasgos de corte prusiano heredados de la dinastía Hohenzollern y especialmente, de su abuela Augusta de Sajonia.

Tenía casi veinte años cuando conoció a quien habría de convertirse en su esposo, el príncipe heredero de Suecia, Gustavo, hijo primogénito del monarca Óscar II. Contrajeron matrimonio en septiembre de 1881 en su Baden natal y viajaron inmediatamente a Estocolmo, aunque su matrimonio nunca sería feliz. ¿Amoríos licenciosos?, ¿otras relaciones apasionadas? Pese a ello, dieron tres varones sanos a la corona. Entre ellos al futuro Gustavo VI, abuelo del actual monarca.

Suecia era un país próspero y con enorme potencial económico en el que se había consolidado la joven dinastía de los Bernadotte. La entonces Reina Sofía abanderaba muchas causas sociales, relacionadas con la reforma sanitaria y los derechos de la mujer. Victoria, desde su mentalidad autoritaria y conservadora, no compartía algunas de las iniciativas de su suegra, pero se esforzó por aprender el idioma e integrarse en las costumbres nórdicas.

Suecia
Victoria de Suecia era disciplinada y férrea en el cumplimiento del protocolo ©Wikimedia Commons

Muchas voces pedían la separación de los territorios noruegos del Reino de Suecia y en el Parlamento -de un país liberal y abierto a los cambios políticos- ese se había convertido en el principal problema. Durante más de dos décadas, Victoria y Gustavo trabajaron para la monarquía como Príncipes herederos, aunque su matrimonio estuvo salpicado por el escándalo. El 8 de diciembre de 1907, tras el fallecimiento del Rey Oscar, ascendían al trono. Noruega era ya un país independiente.

Dicen las crónicas que Sofía tenía una manera de ser dulce, caracterizada por “las altas manifestaciones artísticas de su culto temperamento”: disciplinada y férrea en el cumplimiento del protocolo. Una figura, leemos en la Prensa de la época, de “sólidos relieves”.

La música y la lectura absorbían gran parte de sus horas. Muy viajera, alta y espigada, en 1909 recibía de su primo el Kaiser Guillermo II, el título de Coronel honorario del 34 Regimiento de Fusileros de sus Ejércitos, distinción que Victoria aceptó con honores en una ceremonia celebrada en Berlín: en adelante sería el “Regimiento Reina Victoria de Suecia”. Achacada de males de circulación, empezó a tener serios problemas de salud que la llevaron a alejarse de Suecia y a pasar largas temporadas en Capri, Egipto e Italia. En ese tiempo pintaba y desarrollaba su afición a la fotografía.

Reina de Suecia
Victoria de Suecia fallece a los 68 años a causa de la grave afección cardiaca que padecía desde su juventud ©Wikimedia Commons

Poco a poco se fue distanciando de la política interna de su país y en los días de la Primera Guerra Mundial, cuando las trincheras llevaban a la muerte a miles de jóvenes en el Somme o Ypres, su férreo autoritarismo hizo peligrar la neutralidad militar de la que Suecia hacía gala. Trató de inclinar la balanza hacia la Alemania, pero la formación democrática de su esposo, Gustavo V, y la posición del Parlamento, lo impidieron.