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Magawa, la rata detectora de minas antipersona que ha salvado decenas de vidas, se jubila

A lo largo de sus cinco años de carrera, el animal ha logrado detectar más de un centenar de artefactos sin detonar

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Durante sus cinco años de carrera, Magawa ha ayudado a limpiar unos 225.000 m2 de terreno

© herorats

Después de cinco años olfateando minas antipersona y municiones sin detonar en Camboya, Magawa, la rata africana gigante que ha salvado decenas de vidas en Camboya, se jubila. Aunque todavía goza de buena salud, el animal ha alcanzado la edad adulta y según la ONG belga Apopo, que se encargó de entrenar al animal “ha empezado a cansarse un poco”.

Ganadora de una medalla de oro entregada por la asociación británica para la protección de animales PDSA (People‘s Dispensary for Sick Animals), que premia anualmente a un animal por su valentía, Magawa podrá saborear ahora, sin ningún tipo de estrés sus platos favoritos, entre los que se encuentran los plátanos y los cacahuetes.

La rata, considerada una verdadera heroína, ha ayudado a limpiar unos 225.000 m2 de terreno, el equivalente a 42 campos de fútbol, y en total ha detectado 71 minas y 38 municiones sin detonar, convirtiéndose así en la mejor aliada de todo un equipo de rastreadores.

Gracias a su increíble olfato, Magawa era capaz de detectar los olores de los químicos y alertar a los rastreadores rascando con sus pequeñas patitas la tierra, sin llegar a activar nunca los explosivos debido a su pequeño tamaño por lo que su trabajo llegaba a ser completamente perfecto.

Nacida en Tanzania en 2014 y trasladada en 2016 a la ciudad de Siem Reap, en el noroeste de Camboya, hogar de los famosos templos de Angkor, para comenzar su carrera como detector de bombas, Magawa puede atravesar un área del tamaño de una cancha de tenis en solo 30 minutos, algo que llevaría al menos cuatro días con un detector de metales convencional.

Más de 60 millones de personas en 59 países siguen estando amenazadas por las minas antipersonas y los artefactos explosivos sin detonar. En 2018, las minas terrestres y otros restos de la guerra mataron o hirieron a 6.897 personas