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Guillermina de Baden: una historia de infidelidad en el Gran Ducado de Hesse

Era la hija menor del príncipe heredero Carlos Luis de Baden y Amalia de Hesse-Darmstadt y fue princesa de Baden por nacimiento y gran duquesa de Hesse y del Rin por matrimonio

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Se casó el 19 de junio de 1804 en Karlsruhe con su primo hermano, el príncipe heredero Luis de Hesse-Darmstadt

© Wikipedia

Nació en uno de esos pequeños reinos que conformaban la vieja Europa. Su nombre jamás figuró entre los más distinguidos de la realeza alemana, sin embargo, su sangre estaba llamada a perpetuarse en Reyes y Emperatrices. La vida de Guillermina de Baden estuvo marcada por el impacto territorial que las guerras napoleónicas causaron en las primeras décadas del siglo XIX, aunque ella jamás se dejó amedrentar por la autoridad. Su romance con el barón Augusto Senarclens de Grancy, amenazó el matrimonio de su hija con el futuro Zar de todas las Rusias.

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Guillermina tuvo seis hijos, de los que sólo cuatro llegaron a edad adulta ©QueenWasp189

Guillermina nació en 1788 en Karlsruhe, suroeste de Alemania. Era una ciudad de corte barroco, capital del Gran Ducado de Baden, en el que gobernaba su abuelo, Carlos Federico. Como pequeño estado, se había unido a la alianza contrarrevolucionaria que combatía a la Francia de Robespierre y Danton: Europa entera temblaba ante el avance de unas tropas victoriosas en las que asomaba el nombre del joven General Bonaparte y amenazaban las estructuras del Antiguo Régimen.

Guillermina creció rodeada de su familia –su padre, heredero primogénito, morirá durante un viaje a Suecia y nunca llegará a reinar- y bajo la férrea protección de su madre, la ambiciosa Amalia de Hesse, quien puso todo su empeño en hacer buenos matrimonios con su progenie femenina: Federica sería Reina de Suecia y Luisa, esposa del Zar Alejandro I de Rusia. El destino de la pequeña Guillermina iba, a priori, a resultar más modesto pues eligieron como esposo al Príncipe heredero Luis de Hesse-Darmstadt. El matrimonio se celebró en 1804. Dos años después, su hermano Carlos II, lo hacía con Estefanía Beahuarnais, sobrina de la ya Emperatriz Josefina, en una nueva maniobra para asegurar alianzas.

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Guillermina falleció en 1836 en Darmstadt ©QueenWasp189

La configuración territorial de Europa estaba cambiando como consecuencia de las nuevas políticas internacionales derivadas de la creación del Imperio Francés y la imbatible figura de Napoleón. Baden era ahora aliado de su antiguo enemigo y veía ampliadas sus fronteras dentro de la “Confederación del Rhin”, organización administrativa creada por el corso para gloria de su grandeza. También Hesse, el nuevo gran ducado de Guillermina, flotaba ahora en la órbita napoleónica.

El matrimonio se estableció en Darmstadt, a unos treinta kilómetros del sur de Frankfurt y capital de su ahora reino. Todavía como heredero, Luis asistió al Congreso de Erfurt, en el que se trató, sin éxito, revalidar una alianza ruso-francesa que pudiese garantizar un periodo de paz. La pareja tuvo descendencia, aunque las frecuentes ausencias del príncipe, distanciaron al matrimonio: en la corte comenzó a hablarse de la aparición de una figura misteriosa, el general de ascendencia francesa, Augusto Senarclens de Grancy. Juntos compartían temporadas en el castillo de Heiligenberg y a él se atribuyen los hijos menores de la Guillermina. Pero el escándalo fue oficialmente silenciado con el reconocimiento de paternidad por parte del apocado Luis. Entre éstos vástagos, se encontraba María, quien años después se convertiría en Emperatriz de Rusia por su matrimonio con Alejandro II -“el liberador de los siervos”-, aunque no exenta de críticas a raíz de su presunta bastardía.

Tras la campaña de Rusia y la derrota de Napoleón en España, se abría un nuevo horizonte para las políticas internacionales. Gran parte de los territorios centro-europeos se unieron en la llamada “Confederación Germánica”, creada tras el Congreso de Viena (1815). Luis y Guillermina asistieron a la coronación en París de Luis XVIII, aunque también tuvieron que aceptar la proclamación del antiguo mariscal Bernadotte, como Rey de Suecia en sustitución de su cuñado Gustavo Adolfo. Eran nuevos tiempos.

En 1830, Luis II y Guillermina fueron proclamados Grandes Duques de Hesse. Comenzaba un periodo marcado por las deudas y los enfrentamientos con los propietarios terratenientes; las Revoluciones Liberales y los primeros impulsos nacionalistas se convertían ahora en la nueva amenaza. Guillermina falleció en 1836 en Darmstadt. Muchos de sus descendientes estaban llamados a desempeñar un importante papel en la historia.