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Lin Shu o cómo traducir el Quijote al chino (sin saber nada de español) y no morir en el intento

Se adentró en la literatura occidental a través de amigos que podían viajar fuera de China y le traían grandes obras europeas

2 Minutos de lectura
Traducción al chino que Lin Shu hizo del Quijote

Lin Shu tradujo ‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha’ y lo tituló ‘Historia del Caballero Encantado’

© GettyImages

La vida del erudito chino Lin Shu cambió drásticamente a causa del fallecimiento de su esposa. Su pérdida lo sumió en una profunda depresión que le llevó a perder interés por todo aquello que antes le apasionaba, como la literatura clásica confuciana, a cuyo estudio se había dedicado durante años. Dejó de hacerlo. Cuando parecía que todo estaba acabado para él, la literatura occidental lo salvó y, además, le hizo pasar a la historia. Y todo de la manera más sorprendente y admirable posible: traduciendo grandes obras sin saber ningún idioma extranjero.

Erudito literario
Lin Shu quedó fascinado con la literatura occidental y, en concreto, con el Quijote de Cervantes ©Wikimedia Commons

Todo comenzó con la visita de un amigo, Wang Shouchang, que acababa de llegar de Francia. En aquella época (finales del siglo XIX y principios del XX) solo las élites podían viajar a otros países, aprender otras lenguas y, en consecuencia, acceder también a libros de autores foráneos. Shouchang era uno de esos afortunados y se presentó en casa de su amigo con un ejemplar de La dama de las camelias, de Alejandro Dumas. Estaba escrito en francés, pero lo fue traduciendo al chino al tiempo que lo leía. Lin Shu quedó fascinado.

Solo de oídas, con la lectura que Shouchang, la escribió en chino. Y después vendrían otros muchos clásicos, entre ellos, El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha. Publicó su peculiar traducción en 1922, titulada La historia del caballero encantado. Ya en el título se aprecia claramente que Shu le daría una impronta única a la que fue la primera traducción al chino del Quijote.

Don Quixote frees Eugenia
Shu eliminó algunas de las escenas más grotescas del Quijote original ©GettyImages

En esta ocasión fue otro amigo, Chen Jialin, el que le fue leyendo la obra española más universal. Las aventuras de nuestro caballero andante le apasionaron. Jialin se la iba contando en chino coloquial mientras la leía de una versión en inglés y Shu la iba escribiendo en mandarín clásico. El resultado fue una historia con importantes matices diferentes, como la relación entre Alonso Quijano (al que apellidó Quisada) y Sancho Panza. No eran amo y criado, sino maestro y discípulo.

Don Quijote es más bien un héroe romántico, al que Shu le evita sus aventuras más grotescas, y mantiene su amor por Dulcinea. Los sacerdotes que aparecen en la obra, son médicos, y se elimina toda alusión a Dios. Todo eso, adaptado al gusto chino de la época, con proverbios y refranes que se entremezclan con los españoles. El resultado es la misma obra, pero de espíritu completamente renovado y con una marcada idiosincrasia.

Ahora, esta peculiar se traduce al castellano de la mano de la traductora Alicia Relinque. Un arduo trabajo que le llevó a plantearse en varias ocasiones “tirar la toalla”, como ella misma confesaba en la presentación de su edición en el Instituto Cervantes de Pekín el pasado viernes. Afortunadamente, no lo hizo y ahora está a nuestro alcance esta joya de Lin Shu que “nos permite cambiar la mirada sobre el Quijote”.

Sinóloga
La sinóloga Alicia Relinque ha traducido al español ‘La historia del Caballero Encantado’, de Lin Shu ©Wikimedia Commons

A pesar de las distorsiones, Relinque considera que “fue fiel a Cervantes”. “Debemos venerar la labor de Lin, que sin hablar ninguna lengua fue generoso y buscó los referentes de la gran literatura occidental para darlos a conocer en China”. Y logró que el personaje y el autor fueran conocidos en China, al tiempo que introdujo técnicas literarias occidentales que darían pie a la literatura contemporánea china. Con la pasión renovada por sus estudios literarios, Lin acabó por dar pie a una revolución en el mundo de las letras de su país.