1. home
  2. /Divulgación

Aspasia Manos: la Reina que nunca reinó

Nunca fue reconocida como Reina y tuvo que vivir muchos desplantes hasta que, ya viuda, le concedieron el título de Alteza Real

3 Minutos de lectura
Alteza Real

Su vida estuvo marcada por las difíciles circunstancias políticas que vivió Grecia en los años de la Primera Guerra Mundial

© GettyImages

Su matrimonio con Alejandro I de Grecia supuso un cisma en la Familia Real. Hija de un coronel, nunca fue reconocida como Reina y tuvo que vivir muchos desplantes hasta que, ya viuda, le concediesen el título de Alteza Real. Su vida estuvo marcada por las difíciles circunstancias políticas que vivió Grecia en los años de la Primera Guerra Mundial, en un tiempo en el que los exilios y las relaciones internacionales, complicaron el estatus de una mujer que no había nacido en el seno de la realeza.

Corrían tiempos convulsos en la Europa de 1914. El Rey Constantino de Grecia apenas acababa de heredar la corona de su padre. Su esposa Sofía, de ascendencia prusiana, se sentía muy próxima a los intereses de los Imperios Centrales cuando el asesinato de Sarajevo hizo estallar un conflicto que terminó en tragedia. Aquello era mucho más que un nuevo episodio en el polvorín de los Balcanes.

Sin embargo, Grecia, pese a las inclinaciones dinásticas de sus soberanos, debería alinearse con la Triple Entente: su histórico conflicto con el Imperio Otomano así lo exigía. El matrimonio reinante tenía ya tres hijos varones, Jorge, Alejandro y Pablo –padre de Doña Sofía- además de la bellísima princesa Helena, Irene y Catalina.

Matrimonio
El Rey Alejandro se enamoró de Aspasia, una joven que no tenía ni un ápice de sangre real, pero era cien por cien griega©Wikimedia Commons

El Ejército comenzó a jugar un papel político fundamental en el país y muchos coroneles consiguieron pasar a formar parte del círculo cercano al Palacio de Tatoi. Eleuterios Venizelos se hizo con el poder efectivo y pronto las cosas comenzaron a cambiar: en 1917 la Familia Real tuvo que marcharse al exilio dejando a Alejandro (a quien no le correspondía la legitimidad dinástica) como Rey títere de un país en una complejísima situación interna. Es lo que se conoce como “cisma nacional”.

Alejandro era un joven extrovertido, alegre, tremendamente aficionado a la automoción y la mecánica, tan en boga en esas primeras décadas del siglo XX. Pero tenía muy poca capacidad de actuación política: era un Rey impuesto por el poder omnímodo de Venizelos.

En estas circunstancias, Alejandro se enamoró de Aspasia, una joven griega hija de Petros Manos, uno de los coroneles que habían participado en muchas batallas heroicas y antiguo caballerizo del Rey Constantino. No tenía ni un ápice de sangre real, pero era cien por cien griega. Se enamoraron plenamente.

Rey de Grecia
La mordedura de un mono doméstico en los jardines de Palacio causó una septicemia que terminó con la vida de Alejandro I©Wikimedia Commons

Cuando Alejandro solicitó permiso a su padre exiliado en Suiza, Constantino -con quien las relaciones afectivas se habían tensado bastante a raíz de la crisis dinástica- se le negó. La causa no era otra que la diferencia de rango social de la pareja; la negativa fue firme. Igualmente, el Gobierno griego negó autorización oficial para la boda. Alejandro, harto de tantas barreras, actuó por libre. ¿Se casaron en secreto? Aquello fue un escándalo.

Para paliar las aguas, Aspasia emprendió un viaje a París y Europa. Pero seguían sin conseguir reconocimiento ni tratamiento real para la joven desposada objeto de críticas maledicentes. Vivían su amor en Tatoi tratando de alejarse del foco público hasta que la desgracia se cebó, del modo más extravagante posible, con Alejandro: la mordedura de un mono doméstico en los jardines de Palacio le causó una septicemia que terminó con su vida apenas unos días después.

Los intentos de paliar la infección fueron nulos. Avisada la familia, solo la anciana Reina Olga fue autorizada para asistir a los funerales de su nieto. Aspasia estaba embarazada. Era el año 1920.

Fallecimiento
Como tantas otras reinas sin corona, Aspasia tuvo que vender sus pertenencias para mantenerse en el exilio hasta su fallecimiento, en Venecia en 1975©Wikimedia Commons

Sin Rey y terminada la Primera Guerra Mundial, Venizelos autorizó el regreso de la Familia Real al país. Constantino, “suegro” de Aspasia, volvía a ocupar la corona, aunque preocupaba el sexo del bebe: de ser varón, podría reabrirse el debate dinástico. No fue así. En marzo de 1921 nacía Alejandra, con tratamiento de Princesa de Grecia. Aspasia, por su parte, jamás consiguió el reconocimiento como soberana viuda, aunque si el de Alteza Real.

Con la crisis de Creta abierta y los problemas con los turcos, en 1924 los Reyes tuvieron que volver al exilio. Aspasia y su hija permanecieron en Atenas hasta que también se vieron obligadas a abandonar el país. Se establecieron en Inglaterra, volvieron a Grecia y de nuevo al exilio en El Cairo y Ciudad del Cabo. Años después, Alejandra se casaría con Pedro II de Yugoslavia. Aspasia Manos, esposa del rey Alejandro I de Grecia, falleció en Venecia en 1975. Como tantas otras reinas sin corona tuvo que vender parte de sus joyas y pertenencias para mantenerse en el exilio.

tags: