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Isabel de Grecia: exilios, amantes y conspiraciones en la Corte

Era hija del apocado Rey Fernando de Rumanía y de la apabullante, María, Missy, nieta de Victoria del Reino Unido

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Greece, December 19, 1923, Departure in exile of the Greek sovereigns after the election victory of the republicans, King George II and Queen Elizabeth have just embarked at the port of Piraeus.

Isabel de Grecia junto a su marido, Jorge II, en una imagen fechada en 1923

© GettyImages

Nació princesa de Rumanía y por sus venas corría la sangre de las principales casas reinantes europeas. Pero su vida podría protagonizar una película de aventuras con todos los ingredientes para convertirse en un gran éxito comercial: desamor, infidelidades, revolución y muchos amantes. Lució las joyas más fastuosas y se convirtió en Reina de Grecia por matrimonio. Pero la inestabilidad política que se vivía en el país heleno la llevó al exilio. Roto su matrimonio y sin hijos, mantuvo apasionados romances con hombres de negocios que le garantizaron holgura económica. Muy unida a su hermano, el Rey Carol de Rumanía, conspiró con los comunistas para deponer a su sobrino, el Rey Miguel, en los complicados momentos posteriores a la II Guerra Mundial.

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Creció en la fastuosa corte de Bucarest como una niña solitaria y un poco mística, apodada Lizzy©Wikipedia

Isabel nació en el Palacio de Senia (Muntenia) en 1894. Era hija del apocado Rey Fernando de Rumanía y de la apabullante, María, Missy, nieta de Victoria del Reino Unido. Creció en la fastuosa corte de Bucarest como una niña solitaria y un poco mística, apodada Lizzy. En 1919 acompañó a su madre a París, en su determinación de exigir las reivindicaciones territoriales tras la victoria en la Gran Guerra. El éxito negociador de la Reina María, llevó a la incorporación a Rumanía de Transilvania con lo que el engrandecimiento de su país (más del doble de su superficie) los convertía en una familia apetecible para otras casas reinantes y emparentadas. Será durante el viaje de regreso, donde Isabel conozca al que habría de convertirse en su esposo: el heredero del trono griego, Jorge, que se encontraba en el exilio en Suiza tras el llamado “cisma nacional” y la proclamación de Alejandro I en Grecia. Isabel ya no era joven, por lo que tampoco se podían hacer muchas objeciones al enlace.

La boda se celebró en Bucarest el 27 de febrero de 1921 y la novia, fue obsequiada con el extraordinario juego de esmeraldas y brillantes de la Reina Olga, Gran Duquesa rusa, abuela del contrayente y uno de los pocos miembros de los Romanov que había sobrevivido a las garras de la Revolución Bolchevique. Poco después, su hermano Carol, se casaría con Elena de Grecia (hermana de su marido). Grecia y Rumanía, entrelazaban lazos dinásticos.

Isabel y Jorge se trasladaron a Atenas y vivieron en el cercano palacio de Tatoi, con sus suegros, los Reyes Constantino y Sofía, a quienes se había autorizado a regresar tras el restablecimiento de la Monarquía y la derrota política de Venizelos. El fallecimiento del Rey, llevó a la inmediata proclamación de Jorge II en 1922. Isabel de Rumanía se convertía en Reina de Grecia. Eran tiempos de tensiones, inestabilidades de gobierno y una guerra frente a los turcos que causaba estragos entre la población civil. Isabel, a quien le costó adaptarse a su nueva realidad, ayudó a muchos refugiados de Anatolia y tuvo un destacado papel asistencial. Sin embargo, el creciente clima revolucionario forzaba su marcha en diciembre de 1923.

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Isabel de Grecia y Jorge II se casaron en Bucarest el 27 de febrero de 1921©Wikipedia

Se refugiaron en Bucarest desde donde vivieron, en marzo de 1923, la abolición de la Monarquía en Grecia. Con Isabel plenamente integrada en la vida social y política de Rumanía, la falta de amor en el matrimonio se acentúa. Ella comienza a frecuentar amistades vinculadas a fortunas emergentes hasta que, en 1935, en un momento en el que se reabre la posibilidad de la restauración en el país heleno, Isabel solicita el divorcio y la anulación. Libre de sus responsabilidades palaciegas, protagoniza sucesivos escándalos sentimentales y políticos. Amante de Alexandro Scanavi, hizo buenas inversiones económicas que le acarrearon una considerable fortuna ajena a sus asignaciones reales. Pero los avances de los fascismos y el estallido de la II Guerra Mundial, complicaron la posición estratégica rumana en el plano internacional. Habían entrado en la órbita del Eje. Isabel apoyó a su hermano Carol, en el conflicto dinástico que éste mantuvo con su hijo, el joven Miguel. Incluso se ha acusado a Isabel de “negociar” con las fuerzas comunistas de ocupación del 45 en un intento por deponer a su sobrino. Isabel llegó a entrevistarse en sus posesiones de Banloc -cerca de la frontera de Yugoslavia- con el victorioso mariscal Tito. Pero el comunismo no perdonaba: proclamada la República, fue obligada a abandonar su país en tiempo express.