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Más allá del COVID: el virus oculto que se ha cobrado la vida de casi toda una familia

Las personas contagiadas pueden desarrollar leucemias y otras enfermedades potencialmente mortales

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Paciente

Dos hermanos de los hermanos de Ema han muerto por leucemias causadas por el virus HTLV-1

© GettyImages

El padre de Ema Moyano, una mujer argentina de 46 años, comenzó a sentirse mal en 2005. Tras acudir al médico, le diagnostican cáncer de páncreas. El hombre necesita una transfusión de sangre, por lo que uno de sus hijos se ofreció como donante. Ahí comenzó para esta familia la pesadilla que parece no tener fin. Le dicen que no puede donar porque tiene un virus del HTLV-1 (linfotrópico T humano tipo 1, por sus siglas en inglés), pero no se imagina cómo este resultado le va a cambiar la vida a él, a sus padres y a todos sus hermanos.

Tan solo un año después, el padre murió. La madre, que tenía cáncer de colon, también falleció. Dos pérdidas tan importantes y tan seguidas hizo al resto de la familia olvidarse del extraño virus que supuestamente afectaba a uno de los hijos pero que, por el momento, no le suponía mayor problema hasta que, en 2017, el fantasma del HTLV-1 regresó.

Noemí, una de las hermanas de Ema, se encontraba fuertemente decaída, sin fuerzas, por lo que acudió al médico. Le diagnosticaron leucemia y el origen de la misma estaba claro: el virus HTLV-1. Poco después, Noemí murió, pero en el velatorio no pudieron reunirse todos los hermanos porque uno de ellos, Manuel, había desarrollado problemas respiratorios que le hacían moverse con dificultad. Empeoró tanto en tan pocos días que tuvieron que trasladarlo en un avión medicalizado al hospital. El diagnóstico se repitió: leucemia causada por el HTLV-1. De nuevo, poco después falleció.

Aún con el corazón roto por la muerte de sus dos hermanos, Ema comenzó a investigar sobre ese terrible virus que había destrozado su familia y logró ponerse en contacto con la doctora Mirna Biglione, especialista en este tipo de infecciones. Lo primero que hizo fue someterse a la prueba pertinente para averiguar si tenía ella también el HTLV-1: “Rogaba no tenerlo, pero lamentablemente lo tengo”, explica en una entrevista a Infobae. “No paré de llorar el día que lo supe”.

A pesar del shock que le supuso el diagnóstico, Ema no se quedó de brazos cruzados, sino que se volcó en difundir lo ocurrido en su familia para evitar que le ocurriera a más personas porque, si se detecta a tiempo, se puede tratar y frenar así el desarrollo de graves patologías que pueden conducir a la muerte. “Es un virus silencioso que nadie conoce; incluso la mayoría de los médicos lo desconocen porque no reciben información durante la carrera universitaria”, asegura la mujer. “Al no sospechar la presencia del virus y al no detectarse a tiempo, la infección puede dar lugar a enfermedades que avanzan y ya nada puede hacerse cuando los enfermos llegan al hospital”.

Cómo se produce el contagio del HTLV-1

Este virus se transmite de manera similar a como lo hace el VIH: a través de sangre infectada, por trasplante de órganos, por contacto sexual y de madre a hijo a través de la lactancia materna. Esta última sería la vía por la que Ema y sus hermanos se habrían contagiado, dado que su madre era positiva sin saberlo. Por eso, en su labor de divulgación acerca de este patógeno, insiste en hacerse el test cuando en una familia hay varias personas con leucemia o con parálisis en las piernas (dos de las patologías más comunes que desarrollan quienes tienen el HTLV-1); es posible que, en esos casos, haya más parientes con el virus y no lo sepan.

El HTLV-1 afecta a unos 20 millones de personas en todo el mundo, si bien la gran mayoría son asintomáticas. Se calcula que en torno al 10 por ciento de los contagiados puede desarrollar enfermedades potencialmente mortales, como la leucemia, por lo que Ema insiste a las autoridades sanitarias en la necesidad de vigilar de cerca a este virus, como ya se hace con el VIH y la hepatitis C, y prevenir así muertes evitables.