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Helga de Alvear, la solidaria galerista alemana que ha convertido Cáceres en un referente del arte moderno

Llegó a España cuando era una adolescente para aprender el idioma y se quedó de manera indefinida cuando conoció al que sería su marido

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Es una galerista alemana

Helga estaba recorriendo Europa cuando llegó a Madrid para aprender español y conoció a su futuro marido, Jaime de Alvear

© GettyImages

La galerista alemana Helga de Alvear ha presentado, en Cáceres, el museo de arte contemporáneo que lleva su nombre. Lo ha hecho de la mano de los Reyes un año después de que le prometieran, en ARCO, que lo visitarían cuando estuviera terminado. Un proyecto que ha tardado más de quince años en ser culminado, pero que ahora lo ha conseguido. Esta es la historia de la mujer que está detrás.

Helga nació en Renania (Alemania) en 1936 dentro del seno de la familia que crearía el Grupo RKW. Fue su padre, Jakob Miller, quien fundó aquella empresa en los años 50: una compañía que, con el paso del tiempo, se ha convertido en uno de los referentes de la fabricación de plástico industrial para embalajes.

Aprender idiomas

A Helga lo que le gustaba era tocar el piano, pero su padre se negó porque no contemplaba la música como una forma de ganarse la vida. Fue entonces cuando su hija decidió dedicarse a su otra gran pasión: los idiomas. A los 16 años se fue a Suiza para aprender francés y después a Londres para hacer lo propio con el inglés. Su última parada sería Madrid, aunque ella en ese momento no lo sabía.

Es una galerista alemana
El museo que ha inaugurado en Cáceres alberga unas 200 obras valoradas en 140 millones de euros©GettyImages

¿Por qué no continuó su periplo después de pasar por España? Por amor. En una boda conoció a Jaime de Alvear, un arquitecto cordobés que la sacó a bailar y le pidió matrimonio: se casaron un año después y así permanecieron durante 51 años hasta que él falleció. Fruto de su relación nacieron sus tres hijas: María, Ana y Patricia. Para Helga, que ha adoptado el apellido de su marido por motivos comerciales, no fue sencillo adaptarse a España porque no entendía el papel que le habían asignado a la mujer en aquella época.

El papel de Juana Mordó

Precisamente fue una de esas féminas que se salían de la norma la que se convertiría en uno de los nombres propios de la vida de Helga. Conoció a Juana Mordó cuando todavía era una estudiante de Cultura Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid y la alemana estaba a punto de vender su galería de arte por problemas económicos. Se convirtieron en socias, cofundaron ARCO y Helga aprovechó para aprender de su amiga todo lo que hoy sabe de arte.

Es una galerista alemana
Tras la galería que tuvo con Juana Mordó, fundó la propia suya en las inmediaciones del Museo Reina Sofía©GettyImages

Cuando Juana falleció, Helga bautizó la galería con su nombre, se quedó al mando y comenzó una carrera en solitario donde siempre ha primado la filantropía. Fruto de ello nació la pinacoteca de 700 metros cuadrados que está ubicada en la madrileña calle Doctor Fourquet, junto al Museo Reina Sofía. Su segundo proyecto es el que acaba de fraguarse.

El museo de Cáceres

Helga volvía de Portugal cuando paró a comer en un famoso restaurante de Cáceres donde conoció a José Polo y Toño Pérez. A ellos les contó la idea que tenía de dar forma a un museo al que donar sus obras y ellos fueron quienes les pusieron en contacto con las autoridades extremeñas para hacer realidad su sueño. Un museo de 5.000 metros cuadrados, diseñado por el arquitecto Emilio Tuñón, que se ha convertido en el refugio de Picasso, Goya, Kandinsky, Ai Weiwei o Olafur Eliasson, entre otros. Unas 200 obras valoradas en 140 millones de euros de las que podrán disfrutar todos los que se dejen caer por el museo de Helga de Alvear.