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La Reina María y la abdicación de Eduardo VIII

La culpable de la abdicación fue una americana divorciada llamada Wallis Simpson, mal vista por la Familia Real y con la que el Rey tenía una supuesta relación

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Reina de Inglaterra

María de Teck jamás comprendió cómo su primogénito era capaz de renunciar a su deber con la Corona y hacer temblar los pilares de la Monarquía para casarse con una mujer divorciada

© Gettyimages

No debió resultar fácil a María de Teck aceptar la decisión de su hijo Eduardo VIII de abdicar. La culpable de esta irresponsabilidad no era otra que Wallis Simpson, americana divorciada que era vista con muy malos ojos por la Familia Real y el Gobierno. Dicen que era su hijo favorito, excéntrico, seductor y tremendamente atractivo, pero la Reina María jamás comprendió cómo su primogénito y Rey, era capaz a renunciar a su deber con la Corona. Para ella, que había capitaneado con su esposo Jorge V en rumbo de la Monarquía británica en los complicadísimos años de la Primera Guerra Mundial, aquello era una humillación para la honorabilidad de los Windsor.

Corrían años difíciles en Europa. España caminaba irremediablemente hacia una Guerra Civil y la Italia de Benito Mussolini preparaba la invasión de Abisinia (Etiopía). En esos días, agonizaba en Sandringham Jorge V y todos pensaban en el momento de la sucesión. El 20 de enero de 1936, fallecía el Rey de Inglaterra y su hijo mayor, accedía al trono como Eduardo VIII. Dicen que su madre, María de Teck, se inclinó ante él y le reverenció como nuevo monarca. Tenía 42 años y todavía permanecía soltero, aunque era sonada su afición a las compañías femeninas de reputación cuestionable.

Esposa de Eduardo VIII
Los rumores de una posible relación de Simpson con el embajador alemán en Londres, Von Ribbentrop, no facilitaban las cosas en Gran Bretaña©Wikimedia Commons

El gobierno conservador de Stanley Baldwin andaba preocupado por la vida licenciosa del nuevo Rey, sobre todo desde que se confirmaron sus amoríos con una americana divorciada llamada Wallis Simpson. La prensa británica guardaba silencio, pero estaba claro que la acompañante real no parecía la indicada para convertirse en consorte del todopoderoso Imperio Británico. En un momento en el que la amenaza del nazismo empezaba a vislumbrarse sobre el continente, los rumores de una posible relación de Simpson con el Embajador alemán en Londres, Von Ribbentrop, no facilitaban las cosas. Tampoco el ascenso que parecía llevar el fascismo inglés de Oswald Mosley estaba ayudando mucho. Pero lo cierto es que Eduardo VIII era tremendamente popular entre los británicos, que ni siquiera le reprochaban los festejos que montaba en su residencia de Fort Belvedere ni sus vacaciones en el Mediterráneo. Siempre impecable.

Muchos confiaban en la ascendencia que María de Teck podía tener sobre su vástago: el sentido del deber y la responsabilidad de la Reina Madre eran célebres en el Imperio. Desde su ascenso al trono en 1910, para ella lo primero siempre había sido la corona. Pero el comportamiento de Eduardo preocupaba en Downing Street. Trataba de interferir en los asuntos de gobierno y se oponía a las sanciones a Italia por sus políticas anexionistas. Cuando anunció su intención de casarse con Wallis Simpson, todas las alarmas se encendieron. Había todo tipo de impedimentos religiosos, legales y políticos que hacían inviable la unión. La Reina María trató de persuadirle, pero fue inútil. Solo Winston Churchill, entonces en horas bajas, trataba de justificar un enamoramiento que estaba haciendo temblar los pilares de la Monarquía. La crisis por la abdicación estaba abierta, pero ninguna de las alternativas propuestas salió adelante.

Eduardo VIII
Eduardo VIII abdicaba pasado apenas 10 meses de su nombramiento, aunque nunca se llegó a la coronación©Wikimedia Commons

Eduardo VIII firmaba el documento de abdicación en presencia de sus tres hermanos y, unas horas después, pronunciaba su histórica declaración de radio en la BBC. Era el 11 de diciembre de 1936. Había pasado apenas diez meses como Rey de Inglaterra, aunque nunca se llegó a la coronación. En adelante, sería conocido como Su Alteza Real el Duque de Windsor. La Reina María jamás se lo perdonó. Blindó todo el apoyo a su hijo Alberto, quien reinará como Jorge VI y comandará la nave británica junto a Churchill durante la Segunda Guerra Mundial. A su lado, siempre, María de Teck y su esposa, Isabel Bowes-Lyon.

Eduardo y Wallis Simpson se casaron en Francia el 3 de junio de 1937. Sus presuntas maniobras para volver al trono en el escenario de una supuesta victoria alemana, siguen siendo discutidas. En adelante, las relaciones con la Familia Real fueron tensas. El duque de Windsor falleció en París en 1972. Wallis, 14 años después. Ambos están enterrados en el Castillo de Windsor.

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