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¿Cuál es la diferencia entre la eficacia y la efectividad de la vacuna contra el COVID-19?

Son términos que se emplean indistintamente porque se ignora su significado en el contexto actual

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Girona

La eficacia se mide con un grupo de personas controlado y la efectividad se pone a prueba en el mundo real

© GettyImages

El coronavirus lleva aparejados ciertos conceptos que, a veces, se emplean indistintamente sin saber que son diferentes entre sí. Es lo que sucedía con variante, mutación y cepa. Es lo mismo que ocurre ahora con la eficacia y la efectividad de la vacuna contra el COVID-19: estas son las diferencias entre ambas.

Para poder explicar ambos términos antes debemos comprender cómo se diseña y se desarrolla un inoculante. Este proceso se divide en dos fases: preclínica y clínica. La primera se lleva a cabo en el laboratorio, lugar donde se investiga las propiedades del antídoto. ¿Cómo? En tubos de ensayo, células aisladas, mamíferos pequeños y, por último, en primates.

Eficacia

La segunda marca la diferencia porque en ella el ser humano se transforma en el sujeto de experimentación y para ello se siguen tres fases. En la primera se prueba la vacuna en unas decenas de voluntarios, en la segunda se amplía a cientos y en la tercera se enfrenta a un placebo en miles de personas. Es en este nivel donde se mide la eficacia.

Hay problemas de suministros
Normalmente los porcentajes no suelen coincidir, pero en el caso del coronavirus se asemejan bastante©GettyImages

Cuanto termina este estudio, los investigadores comparan a la gente que sí recibió la vacuna con el conjunto de ciudadanos a los que inyectaron el placebo. De esta manera, registran el número de personas que han contraído el coronavirus para saber si el inoculante es eficaz. Lo será cuando los casos del primer grupo sean muy inferiores a los del segundo.

Efectividad

Ahora que sabemos que la eficacia se calcula enfrentando el antídoto contra un placebo que se administra a una serie de voluntarios con una serie de características concretas, vamos a ver cómo se evalúa la efectividad: se mide cuando se administran las dosis a todo tipo de personas en la vida real para, después, comparar los vacunados con los no vacunados.

Lo normal es que la efectividad sea inferior a la eficacia porque la primera se basa en la realidad y la segunda en un estudio controlado. En el caso del coronavirus, prácticamente, coinciden. Es lo que se ha observado en Israel, uno de los países más avanzados en la inmunización de la población: han evaluado a 1,2 millones de personas: 600.000 habían recibido dos dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech y el resto no había sido protegido. Compararon los positivos y los casos graves de coronavirus: observaron que en el primer grupo, el inoculado, los primeros disminuyeron un 94 por ciento y los segundos lo hicieron en un 92 por ciento.