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El síndrome del ‘hambre de piel’, otro de los efectos de la pandemia del coronavirus

Los expertos advierten de un aumento de casos en España de este fenómeno neurológico causado por la falta de contacto con el resto de personas

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El síndrome del ‘hambre de piel’ o la necesidad de contacto humano en tiempos de pandemia

© GettyImages

La pandemia del coronavirus ha obligado a que cambiemos nuestra estilo de vida y la forma en la que nos relacionamos con los demás. La ausencia de besos, abrazos y contactos con los amigos y allegados junto a las duras medidas de restricción, ha aflorado varios traumas y problemas asociados a la salud mental que están afectando a miles de personas en el mundo. Uno de lo últimos que están registrando los especialistas es el síndrome del ‘hambre de piel’.

El tacto es uno de los sentidos primeros que desarrollamos, y desde que somos bebés estamos acostumbrados a recibir abrazos, besos u otro tipo de contacto. Es algo indispensable para nuestro desarrollo y esencial como animales sociales que somos, y que se mantiene cuando crecemos. Por ello, estos meses de duras medias, en las que cobran protagonismo el distanciamiento social, se ha disparado el síndrome del ‘hambre de piel’, que es un fenómeno neurológico causado por la falta de contacto con el resto de personas.

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Un abrazo protector en tiempos de pandemia ©GettyImages

Según apuntan los expertos, la personas más propensas a sufrir este síndrome son las que pasan confinamientos y cuarentenas en solitario. Entre los síntomas que se encuentran, están que se tiende a ser más deprimido, retraído, melancólico y además de que destaque una falta de actividad.

El contacto humano es un requisito de ser humano. Existe algo sanador en el contacto”, asegura el psicólogo Terry Kupers en una entrevista al medio estadounidense Vox.

Una caricia, una abrazo y hasta un apretón de manos son muy beneficiosos para el organismo. Y que se explica químicamente, pues se estimulan los sensores de presión subcutáneos, que envían mensajes al nervio vago del cerebro. Lo que supone una desaceleración del sistema nervioso, así como del ritmo cardíaco y los niveles de las hormonas del estrés. Y en definitiva, un aumento de los niveles de oxitocina, la hormona del amor.

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©GettyImages

¿CÓMO EVITARLO?

Kory Floyd, profesor de comunicación de la Universidad de Arizona, asegura a “Bussines Insider” que se puede evitar este síndrome con distintas técnicas como acariciar mascotas, ya sean propias o de vecinos. Pues esto reduce la presión arterial y las hormonas del estrés. Incluso abrazar un almohada puede funcionar, así como hacerse un auto masaje en los hombros podría tener sus beneficios.

Además, durante el confinamiento se han visto varias ideas para abrazar a los seres queridos con una barrera protectora de plástico en la que se introducían los brazos, también protegidos. Pero eso sí, siempre debe de desinfectarse antes y después en ambos lados.

EL MIEDO A SER TOCADO

Por el contrario, esta pandemia ha aflorado la hafefobia o el miedo a ser tocado. En estos tiempos, la causa principal es el temor a ser infectado de coronavirus, algo que produce ataques de pánico, ansiedad, depresión e incluso reducir todo tipo de relaciones sociales.

Este trastorno impide que la persona pueda coger el transporte público y relacionarse ante el miedo de ser tocado. Los expertos advierten que para que se considere una fobia, debe darse durante seis meses o más, momento en el que se debería acudir a un especialista.