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Reinas: Augusta Victoria, la última Emperatriz de Alemania

Bisabuela de la reina Sofía, encargaría la ‘tiara prusiana’ que lucieron las reinas Sofía y Letizia en sus respectivas bodas

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Postal de Augusta Victoria, ultima emperatriz de Alemania, hecha en 1907.

Ella encargó la conocida tiara prusiana que lucieron las reinas Sofía y Letizia en sus respectivas bodas

© Wikimedia Commons

Augusta Victoria será la última Emperatriz de Alemania. La derrota del Kaiser en la Primera Guerra Mundial terminará con el Imperio teutónico y con sus soberanos en el exilio. Fue una mujer caritativa, un tanto estirada y con un firme compromiso con la iglesia protestante. Pero no desempeñó ningún papel en la política ni participó en las intrigas palaciegas tan en boga en el último tercio del siglo XIX. Madre de siete hijos, para el matrimonio de su hija menor, Victoria Luisa con Ernesto Augusto de Hannover, encargará la “tiara prusiana” que lucieron las Reinas Sofía y Letizia en sus respectivas bodas. Es la bisabuela de la Reina emérita.

Augusta Victoria nació en la ciudad de Dolzig, actual Polonia, en 1858. Era hija del Duque Federico Holstein y por tanto, de la “rama menor” de uno de los muchísimos estados en los que por aquellos días se dividía centroeuropa. Toda su infancia estuvo marcada por las reivindicaciones familiares a los ducados de Schleswig, Lauenburgo y Holstein, pieza clave en el inicio del proceso de unificación alemana y que enfrentará al Reino de Prusia contra Dinamarca. El papel de Bismark, con su política de “a sangre y a fuego”, del Rey Guillermo I y de los terratenientes militaristas, se habían convertido en pieza clave en la reconfiguración territorial de Europa. En ese contexto, Augusta Victoria conoció al joven Guillermo Hohenzollern, todavía heredero al trono y por entonces nieto del Rey de Prusia. Corría el año 1868 pero eran todavía muy niños. La guerra franco-prusiana hacía temer los peores presagios y el papel de la dinastía entroncaba con las rivalidades territoriales.

Retrato de la Emperatriz de Alemania, 1908
La emperatriz es bisabuela de la Reina Sofía ©Wikimedia Commons

El reencuentro no se producirá hasta una década después, en Postdam, cuando la joven, convertida en una de las damas más bellas de la época, enamorase al príncipe. Hubo ciertas reticencias iniciales por la categoría social de la candidata, pero lo cierto es que muchos (empezando por el canciller) vieron en el matrimonio, una oportunidad para sellar las disputas dinásticas que habían surgido en torno a la creación del nuevo estado alemán. La boda se celebró el 27 de febrero de 1881 en Berlín, la nueva capital política del mundo. Los fastos fueron los propios de un enlace de su categoría.

El matrimonio parecía que se entendía y pronto llegaron los hijos, entre ellos, la Princesa Victoria Luisa, abuela de la Reina Sofía. Pero en junio de 1888 fallecía Federico III de Alemania, su suegro: Guillermo accedía al trono y se convertía en el nuevo Kaiser. Eran los días de la llamada “paz armada”, de la industrialización y militarización pero, sobre todo, de las tensiones con el Reino Unido. Pero la Emperatriz Victoria –abuela de Guillermo- todavía llevaba el timón de su Imperio y parecía imposible un conflicto.

Augusta Victoria no participaba en asuntos de gobierno, pero impulsaba iniciativas de carácter social que la hicieron muy popular entre su pueblo: “La prestancia de su figura, arrogantísima, encuadraba armónicamente en la serenidad de su hábitos palatinos”, leemos en una crónica publicada en el diario conservador La Acción de 1906. Sin embargo, la compleja evolución política de la época y la competencia surgida en torno a los excedentes de producción en plena era de la industrialización, estaban complicando las relaciones entre los principales países del continente.

Augusta Victoria (arriba) de niña con su madre y hermanos, alrededor de 1873
Augusta Victoria de niña, junto a su madre y sus hermanos, alrededor de 1873 ©Wikimedia Commons

En 1914, en el polvorín de los Balcanes, comenzaba la Primera Guerra Mundial. Guillermo II y su primo el Zar Nicolás, se enfrentaban ahora en el campo de batalla. Jorge V de Inglaterra era también su enemigo. Se pensaba que una ofensiva rápida sobre Francia precipitaría el fin de las hostilidades. “En Navidad todo habrá terminado”, pensaban algunos. Pero se equivocaron: era el inicio del sufrimiento de las trincheras. Augusta Victoria permaneció con su familia en Berlín volcada en la ayuda sanitaria a los combatientes. Pero cuando la amenaza de una revolución comunista alentada por los grupos espartaquistas vino a sumarse a las derrotas alemanas en el frente, la situación de la real familia se hizo insostenible. Guillermo II abdicaba el 9 de noviembre de 1918.

El matrimonio partió hacia el exilio. Se establecieron en los Países Bajos. Aquí, en la localidad de Doorn (Utrech) fallecerá Augusta Victoria en 1921. Un ataque cardiaco se llevó a la última emperatriz de Alemania, no sin antes pedirle a su afligido esposo que en su viudedad, contrajese un segundo matrimonio. Así lo hará. Augusta Victoria había visto desplomarse el solio más brillante de Europa en la resaca revolucionaria que había traído la Gran Guerra. Ella nunca lo superó.