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Margarita de Saboya: primera Reina de Italia

A ella se debe el nombre de la famosa “pizza Margarita” al combinar los colores rojo, blanco y verde que configurarán la bandera de su país

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Margarita de Saboya

Aficionada al alpinismo, su joyero levantaba suspiros, sobre todo por su impresionante colección de perlas

© Wikipedia

Fue la primera Reina de una Italia ya unificada. De origen saboyano aunque fuertemente nacionalista, su figura consiguió despertar un sentimiento común entorno a la nueva Monarquía. Generosa y profundamente religiosa, participó activamente en cuantas labores asistenciales exigían los días de carencia y necesidad. Altiva en las formas y siempre impecablemente vestida, ocupó un papel principal al lado de su suegro, Víctor Manuel II y fue el soporte principal de su esposo, el Rey Humberto I. A ella se debe el nombre de la famosa “pizza Margarita” al combinar los colores rojo, blanco y verde que configurarán la bandera de su país. Su único hijo, Víctor Manuel III, subirá al trono tras el asesinato de su padre en 1900. Eran días de anarquismo y violencia sindical que la Reina Margarita combatió con su inquebrantable fe católica y una infatigable acción social. Aficionada al alpinismo, consiguió reunir una impresionante colección de joyas. Sus perlas eran la envidia de sus homónimas coronadas.

Margarita de Saboya
La reina Margarita con el príncipe Víctor Manuel en una imagen fechada en 1876©Wikipedia

Margarita nació en el seno de la familia real piamontesa en 1851. El estreno de la ópera Nabucco de Verdi, en la Scala de Milán un tiempo atrás, había vuelto a despertar los aires nacionalistas italianos que clamaban por la unificación. Fracasada la apuesta de corte republicano de Giuseppe Mazzini, la balanza se inclinaba hacia la monarquía Saboyana bajo el timón del conde de Cavour. Margarita perdió muy joven a su padre, lo que la llevó a sufrir una situación familiarmente compleja tras un nuevo matrimonio de su madre, la princesa alemana Isabel de Sajonia: al tratarse de una unión “morganática” no fue bien recibida en la corte, ni entre la rancia aristocracia de la época. Las relaciones entre ambas siempre fueron tensas, lo que la llevó a refugiarse en tutoras y preceptoras que trataban de instruirla en los fundamentos culturales acordes a su condición.

La joven tenía inquietudes y destacó en los ambientes intelectuales y musicales entorno a los cuales se iba gestando la unificación. Se dice –nunca se ha confirmado- que sintió un primer enamoramiento por su primo Amadeo, entonces Duque de Aosta y futuro Rey de España, tras el destronamiento de la exiliada Isabel II de Borbón. Pero lo cierto es que sería otro de sus primos directos, Humberto -heredero al trono- quien se convertirá en su esposo. La boda se celebró con los fastos propios de un reino en ebullición, en abril de 1868 en Turín. Eran días de muchos cambios en los estados europeos, transformados por la guerra austro-prusiana, la fortaleza de Bismark y el Imperio de Napoleón III.

El joven matrimonio debía dar una imagen de unidad: hacer que su pueblo los conociese. Ese fue el principal motivo por el que establecieron su residencia en Nápoles, donde todavía se escuchaban con fuerza las voces que simpatizaban con la depuesta dinastía Borbón-Dos Sicilias. Su único hijo, Víctor Manuel, nació al poco tiempo; fue un parto largo que terminó en cesárea e imposibilitó a Margarita para alumbrar nueva descendencia. Pero Italia ya tenía un futuro heredero.

Margarita de Saboya
La reina Margarita en una fotografía oficial de 1908, como reina madre©Wikipedia

Los problemas con el papado atormentaban a la piadosa Margarita. La cuestión romana gestada entorno a la reducción de los Estados Vaticanos, y la posterior “condena” de Pio IX a la unificación, eran motivo de quebranto para la joven madre. En 1878, el matrimonio accedía al trono. Víctor Manuel acababa de fallecer. Ahora ellos eran los Reyes Humberto y Margarita. Fijaron su nuevo hogar en Roma pero los problemas con la Iglesia no cesaron. Tampoco cuando León XIII se convirtió en Pontífice. Eran tiempos en los que la violencia social, las huelgas y el terrorismo hacían estragos en el país. Un anarquista terminaba con la vida del Rey durante una visita a Monza en 1900. Margarita no le acompañaba en el carruaje en el que fue tiroteado por Gaetano Bresci pero le esperaba en la residencia real de la ciudad lombarda. Al llegar ya estaba muerto. Margarita, viuda, se convertía en Reina madre.

En adelante fue su nuera, Elena de Montenegro, quien ocupó la más alta representatividad del estado. Nunca se entendieron. La primera era ostentosa y protocolaria. La segunda, familiar y prudente. Margarita de Italia apostó claramente por el fascismo en 1922. Elena nunca congenió con Benito Mussolini. Sin embargo ambas fueron queridas y respetadas por su pueblo. Margarita de Saboya falleció en 1926 en su casa de Bordighera (Liguria). No llegó a ver como su hijo perdía el trono e Italia se convertía en una República tras el final de la Segunda Guerra Mundial.