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La misteriosa historia del creador del Vicks VapoRub, un profesor de latín que acabó muriendo de neumonía

Ha sido un elemento básico en nuestro hogares desde hace más de un siglo, pero el hombre que lo hizo famoso sigue siendo un misterio

3 Minutos de lectura
Vicks VapoRub

El ungüento de Richardson combina mentol, alcanfor, aceite de eucalipto y varios otros aceites, mezclado con una base de vaselina

© Pinterest

Hace más de 125 años que Vicks VapoRub llegó a nuestras vidas para aliviar la tos, la congestión y hacernos respirar mejor. Este bálsamo mágico cuyo olor a mentol es identificable, aun a metros de distancia, se ha convertido en uno de los imprescindibles en nuestro botiquín durante los meses de invierno. Pero, ¿sabes quien fue su creador? Su historia no tiene desperdicio.

Nacido en Carolina del Norte en 1854, a Lunsford Richardson comenzó a interesarle la química desde que era muy pequeño, sin embargo, cuando fue a matricularse en la Universidad el programa no era como él esperaba y acabó estudiando latín. Ejerció como profesor algunos años, sin embargo, su amor por la química acabó ganando la batalla. Así en 1880 comenzó a trabajar con su cuñado, el médico, el Dr. Vick, a quien ayudaba a preparar los medicamentos que él recetaba. Fue por aquel entonces cuando Richardson comenzó a experimentar con diferentes composiciones hasta dar con el que más tarde se convertiría en la popular Vicks VapoRub.

Lunsford Richardson
Lunsford Richardson murió de neumonía cuando estaba saboreando el éxito de su gran producto ©Wikipedia

Aunque en un principio el mágico ungüento fue bautizado como “Richardson‘s Croup and Pneumonia Cure Salve”, Lunsford se dio cuenta de que era un nombre demasiado largo y que ni siquiera podía imprimirse entero en el pequeño bote en el que iba a comercializarse el medicamento, por lo que acabó decantándose por el ya conocido nombre y honrar así a su cuñado, el Dr. Joshua Vick, quien le dio la oportunidad de trabajar en lo que le apasionaba.

Unos años después, Richardson montó su propia farmacia donde creó hasta 21 medicamentos propios que comenzó a comercializar Remedios Familiares Vick y que iban desde pastillas a cremas pasando por aceites y pomadas, para aliviar los síntomas de la gripe, las dolencias del hígado o del estreñimiento.

La necesidad, la clave de su éxito

Hay quienes dicen que el farmacéutico tuvo un niño que sufría a menudo mucha tos y congestión y que por ello comenzó a experimentar con mentoles de Japón y algunos otros ingredientes para intentar aliviar sus males. Sin embargo, hay otros que señalan que el gran invento de Richardson surgió después de que sus tres hijos contrajeran a la vez fuertes catarros y que insatisfecho con los medicamentos que había en el mercado, que incluían cataplasmas y una lámpara de vapor, pasó horas en su farmacia desarrollando su propio tratamiento, hasta que dio con el comercializado bálsamo.

Una gran operación de marketing

En 1911, el hijo de Richardson, Smith, que años después se convertiría en un exitoso vendedor de la compañía de su padre, recomendó a su progenitor centrarse por completo en su producto estrella, que por aquel entonces se llamaba Vick‘s Magic Croup Salve, y dejar de invertir así tiempo y dinero en los otros remedios menos exitosos. También sugirió cambiar el nombre del bálsamo por el de Vicks VapoRub, de acuerdo con la cronología de la historia de la empresa, para “ayudar a dramatizar el rendimiento del producto”.

Vicks VapoRub
Tras su fallecimiento, su hijo Smith se quedo al frente de la compañía que acabó siendo vendida en 1980 ©Pinterest

Mientras tanto, Richardson intensificó sus esfuerzos de marketing proporcionando productos gratuitos a los farmacéuticos que realizaban grandes pedidos y publicaba cupones para muestras gratuitas en los periódicos. También se anunció en vallas publicitarias y hasta hizo el popularmente conocido como “buzoneo”. Pero por si todo esto no era suficiente, el farmacéutico hasta publicó un cuento para niños para ayudar a promover el producto. El libro contaba la historia de dos elfos, Blix y Blee, que rescataron a una madre agotada cuyo hijo enfermo se negaba a tomar medicinas de sabor desagradable. Su solución, por supuesto, fue el ungüento conocido como Vicks VapoRub.

La gripe española disparó sus ventas

A pesar de lo exitosa que fue su campaña de marketing, nada vendió más Vicks VapoRub que cuando se desató la gripe española en 1918 y que causó cientos de miles de muertos en Estados Unidos. Los clientes leales de Vicks y los nuevos clientes se abastecieron del medicamento para prevenir o combatir la enfermedad. Según la cronología de la historia de la compañía, las ventas del bálsamo se dispararon de los 755.000 euros a los 2,4 millones de eurosen un solo año debido a la pandemia. La planta de Vicks en Greensboro operaba las veinticuatro horas del día.

En medio del caos provocado por la pandemia, Richardson se enfermó de neumonía y murió en 1919. Su hijo, Smith se hizo cargo de la empresa que continuó creciendo hasta que en 1980 la compró el gigante Procter & Gamble, quien se adueñó así del milagroso ungüento.

Hoy Vicks VapoRub es comercializado en 71 países bajo distintas marcas comerciales. Solo en Europa, según datos de la empresa, se venden 23 millones de frascos al año.