Reinas: María Antonieta en el cadalso

Con apenas 15 años contrajo matrimonio con Luis XVI, junto al que se convertiría en reina de Francia en 1774

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18 de Noviembre 2020 / 16:58 CET

Reina de Francia

Los excesos de María Antonieta y del resto de la Corte darían pie al inicio del proceso revolucionario que terminaría con la Monarquía en la guillotina

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Su nombre está asociado al lujo de Versalles, el derroche y las excentricidades. Conocida como “madame déficit” o “la loba austriaca”, María Antonieta fue uno de los personajes más denostados por el pueblo. Ya en su época, se le acusó de adulterio y de adoptar conductas escandalosas siempre consentidas por el apocado Luis XVI. Los excesos de la corte cuando el hambre comenzaba a azotar París, la hicieron responsable del inicio del proceso revolucionario que terminó con la Monarquía en la guillotina. La frase “que coman pasteles” no fue una expresión afortunada en los días en los que la subida del precio del pan evidenciaba una hacienda en bancarrota.

History
Se convirtió en reina de Francia tras contraer matrimonio, a los 15 años, con Luis XVI©GettyImages

Nació en Viena en 1755 aunque su nombre aparece indefectiblemente unido a la historia de Francia. Hija de la también célebre María Teresa de Austria –primera y única mujer que gobernó sobre los dominios de los Habsburgo- vino al mundo cuando la Ilustración dejaba su estela en Europa y los diferentes estados comenzaban a familiarizarse con los conceptos de la razón, el conocimiento o las luces. Pasó su infancia entre los palacios de Hofburg y Schönbrunn pero desde muy niña empezó a pensarse en ella como posible solución en las políticas de acercamiento a la vecina Francia.

Con apenas catorce años se concertó su matrimonio con el nieto del monarca Luis XV, llamado a convertirse un día en Rey de Francia. Era ese tiempo madame du Barry –amante del avejentado Rey- era quien movía los hilos en Versalles y la joven María Antonieta tuvo que enfrentarse a un núcleo cortesano que siempre le fue hostil. Francia ya pagaba por aquellas fechas su particular implicación contra los ingleses en la “guerra de los siete años” y el coste para la hacienda, era enorme. El matrimonio se celebró en el Palacio de Versalles en 1770 pero eran apenas unos niños: se cuenta que tuvieron que esperar siete años para consumar el matrimonio entre otras cosas, porque el carácter y la constitución física del entonces Delfín no contribuían al asunto. Incluso Stefan Zweig, en su magnífica biografía sobre María Antonieta, incide en estas cuestiones.

María Antonieta
María Antonieta mantuvo su entereza ante su verdugo©GettyImages


El 1774 el joven matrimonio accedía al trono: Luis XVI y su esposa se convertían en Reyes de Francia. Marian Antonieta nunca demostró capacidades políticas, aunque le gustaba tratar de influir en las decisiones del Gobierno. Lo cierto es que era más aficionada a las veladas musicales y teatrales que se organizaba en el pequeño Trianón, su palacio favorito, donde se rodeaba de artistas y cortesanos. Su nombre pronto se vio envuelto en escándalos como el del collar que salpicó, de primera mano, al entonces cardenal de Rohan. El matrimonio, aunque poco entregado, concibió cuatro hijos, de los que sólo dos llegaron a cierta juventud y que les acompañaron en las trágicas horas del presidio.

En 1789 una convocatoria de Estados Generales desmantelaba el Antiguo Régimen y terminaba para siempre con la Monarquía Absoluta. Ni los intentos de los constitucionalistas por frenar el proceso revolucionario parecían capaces de frenar los aires jacobinos. La aparición de Lafayette y la Guardia Nacional en el balcón de las Tullerías con un Luis XVI luciendo la escarapela tricolor, fueron un espejismo. La radicalización estaba en marcha. Tras la fallida fuga de Varennes, en la que el conde Axel Fersen trató de auxiliar a la real familia en su intento de refugiarse en el extranjero, su fatal destino estaba escrito.

De nuevo en París y tras unos meses de arresto vigilado, los monarcas no tuvieron otra opción que buscar refugio en la Asamblea Legislativa. Pero sus horas estaban contadas. Después de un juicio en el que la voz del “incorruptible” Robespierre hizo caer sobre el “ciudadano Capeto” todas las responsabilidades de la ruina de Francia, su cuerpo fue conducido a la guillotina. María Antonieta esperaba su turno en el Temple y la Conciergerie. Apenas nueve meses después, María Antonieta tenía que escuchar ante un Tribunal revolucionario las durísimas y falsas acusaciones vertidas contra ella. Su propio hijo, manipulado y amenazado por su carcelero –el zapatero Simón- declaró lo que una madre ya no era capaz de resistir. María Antonieta se derrumbó. El 16 de octubre de 1793 era conducida al cadalso en la plaza de la Concordia. El pueblo la abucheaba e insultaba, pero ella mantuvo la entereza ante su verdugo. Llevaba un liviano vestido blanco, el mismo que se había puesto tan de moda entre las damas de la Revolución.