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Mujeres en la historia: Beatriz Bernal, la primera novelista española

Fue autora de “Cristalián de España”, novela de caballerías publicada en 1545 y reeditada por su hija en 1586

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06 de Noviembre 2020 / 14:26 CET

mujeres en la historia

Portada de “Cristalián de España”, reeditada en 1586

© Biblioteca Nacional

Los libros de caballerías fueron muy populares durante buena parte del siglo XVI en España. En ellos se inspiró Miguel de Cervantes para su obra más inmortal, ridiculizando la desmesurada afición a este género literario cuando ya comenzaba a decaer su éxito e influencia. En el propio Quijote encontramos muchos de aquellos textos que hicieron perder el juicio a aquél hidalgo y convertirse en “Don Quijote de la Mancha” para protagonizar hazañas leídas, soñadas e imaginadas.

Tirante el Blanco, Amadís de Gaula, Orlando furioso, Palmerín de Inglaterra, Lisuarte de Grecia, Amadís de Grecia, Belianís de Grecia, Palmerín de Olivia, Espejo de caballerías, El Caballero Platir, El Caballero de la Cruz, Felixmarte de Hircania, Don Olivante de Laura y muchos más son citados por Cervantes, lo que nos da una idea de la profusión y aceptación que este tipo de novelas tuvo en España.

Eran leídas tanto por hombres como por mujeres, sumergiéndose a través de sus páginas en las aventuras y desventuras del héroe y valiente caballero que se enfrenta a magos, hechiceros, monstruos, gigantes, animales sobrenaturales, encantamientos, villanos,... mientras vive profundamente enamorado de una bella doncella a la que dedica su más nobles sentimientos y anhelos, elevada dama que le da fuerza para acometer sin desmayo los numerosos peligros a los que se tiene que enfrentar para que reine la justicia y pueda reunirse algún día con ella, rescatándola de su cautiverio o pesares.

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Beatriz Bernal decidió escribir ella misma su propio libro de caballerías, algo insólito para una mujer en la primera mitad del siglo XVI©Biblioteca Nacional

Básicamente este era el argumento genérico de aquellas novelas que eran devoradas por quienes sabían leer entonces y también recitadas o recordadas en plazas y tabernas para muchos analfabetos, que disfrutaban al escuchar algunos de sus pasajes, batallas e historias más celebradas.

Beatriz Bernal, dama de noble posición, viuda y oriunda de Valladolid, fue una lectora más de aquellos títulos y decidió escribir ella misma su propio libro de caballerías, algo insólito para una mujer en la primera mitad del siglo XVI. De hecho, es considerada como la primera novelista española, ya que tomó la pluma para que su obra fuera publicada, como así sucedió en 1545.

Así pues, de sus lecturas y afición, de su mano e imaginación nació la Historia de los invictos y magnánimos caballeros don Cristalíán de España, príncipe de Trapisonda y del infante Luzescanio su hermano, hijos del famosísimo emperador Lindedel de Trapisonda, publicada por vez primera sin identificarse plenamente, bajo la autoría de ”una señora natural de la noble y más leal villa de Valladolid”.

Su dedicatoria al por entonces príncipe Felipe en 1545, cambió a “majestad” cuando en 1586 -ya fallecida Beatriz hace años- pidió permiso su hija, Juana Bernal de Gatos, para volver a imprimirla ante las dificultades económicas por las que pasaba.

Dicho texto inicial de Beatriz Bernal es muy interesante ya que justifica su “osadía” de escribir y dedicarle esta novela de caballerías pese a ser ”persona de frágil sexo”. Se somete a su veredicto, confía en que el libro ”osará navegar” si le da licencia e incluso le recomienda su lectura.

“No se maraville vuestra majestad que una persona de frágil sexo como yo haya tenido osadía de os dirigir y enderezar la presente obra, pues mi íntimo deseo me exime de culpa por tres razones. La primera es suplicar a vuestra majestad que, queriéndola admitir y examinar, mande hacer de ella lo que su yerro mereciere. La segunda para que siendo admitida y de vuestro favor amparada, estoy muy satisfecha que sin temor de fluctuosa ni adversa tempestad osará navegar, manifestándose a quien la quisiere leer. La tercera y última porque los insignes príncipes han de ser aficionados a leer los libros que cuentan las aventuras y extremados hechos en armas que haya habido en el mundo.”

La respuesta del monarca fue positiva y en 1586 concedió licencia por diez años a su hija para publicarla de nuevo, cosa que hizo poco después.

“Y porque había muchos días que se había cumplido y estábades pobre y padecíades necesidad, nos pedistes y suplicastes os lo mandásemos prorrogar y conceder de nuevo por tiempo de veinte años o como la nuestra merced fuese... Y por la presente, por os hacer bien y merced, os damos licencia y facultad para que por tiempo de diez años primeros siguientes que se cuenten desde el día de la fecha de esta nuestra cédula, vos, o la persona que vuestro poder hubiere, podáis imprimir y vender el dicho libro que de suso se hace mención...”

Cristalián de España tuvo cierta aceptación y fue traducida al italiano. No es citada por Cervantes en el Quijote, pero sí que dejó muestras de haberla leído. En el capítulo LIX menciona al ”emperador de Trapisonda”, personaje importante en la obra de Beatriz Bernal, la primera novelista española.

Daniel Arveras es periodista y escritor. Su último libro es Conquistadores olvidados. Personajes y hechos de la epopeya de las Indias.