Estudios demuestran que el uso prolongado de la televisión y los videojuegos disminuye la inteligencia

Alarmantemente, los llamados ‘nativos digitales’ han resultado ser los primeros niños con un coeficiente intelectual más bajo que el de sus padres, de acuerdo con los expertos

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29 de Octubre 2020 / 17:49 CET

Uso de videojuegos de realidad virtual

El uso prolongado de la televisión y los videojuegos disminuye la inteligencia en niños y jóvenes

© GettyImages

El neurocientífico Michel Desmurget, originario de Lyon, Francia, es el director de investigación en el Instituto Nacional de la Salud de Francia, autor de ‘La fábrica de cretinos digitales’ y uno de los expertos que ha dedicado parte de su trabajo a obtener datos sobre cómo los dispositivos digitales han estado afectando alarmantemente el desarrollo neuronal de niños y jóvenes. “Simplemente no hay excusa para lo que les estamos haciendo a nuestros hijos y cómo estamos poniendo en peligro su futuro y desarrollo”, ha declarado el científico a BBC Mundo.

El experto explica que, gracias a pruebas estándar, se ha determinado que, en muchas partes del mundo, a lo largo de los años, el coeficiente intelectual ha ido aumentando de generación en generación, a lo que Desmurget ha llamado el ‘efecto Flynn’, en referencia al psicólogo que descubrió el fenómeno. Sin embargo, según los datos del científico francés, este efecto ha dejado de ser una constante ya que la tendencia se ha invertido en muchos países.

Para realizar su estudio y obtener estos datos, el neurocientífico se basó en niños y adolescentes originarios de países en los que los factores socioeconómicos se han mantenido estables durante décadas, ya que considera que elementos como el sistema sanitario, la nutrición y el sistema escolar de países menos avanzados influyen considerablemente en el desarrollo intelectual. Las alarmas del experto saltaron en cuanto advirtió que, en países como Noruega, Dinamarca, Finlandia y Francia, los niños tienen un coeficiente más bajo al de sus padres.

¿Por qué actualmente los niños son menos inteligentes que sus padres?

Desmurget advierte que algunas de las causas para este déficit podrían estar siendo la contaminación, la exposición temprana a pesticidas y la preocupante exposición a las pantallas. “Por desgracia aun no es posible determinar el papel específico de cada factor (…) Lo que sabemos con seguridad es que incluso si el tiempo que un niño pasa frente a una pantalla no es el único culpable, sí tiene un efecto importante en el coeficiente intelectual”, declara el neurocientífico al medio.

Un niño haciendo uso de un dispositivo móvil
El uso excesivo de los videojuegos puede provocar que la concentración y el aprendizaje decaigan©GettyImages

Por otro lado, el experto ha determinado, basado en sus estudios, que el uso de los dispositivos digitales, además de disminuir la calidad y el tiempo de convivencia familiar, disminuye los ratos que se podrían dedicar a tareas más enriquecedoras como la música, el arte y la lectura. Además, ha detectado que los dispositivos también reducen la calidad del sueño, lo que afecta notablemente el rendimiento de un niño en el colegio: “La interrupción del sueño, que se acorta cuantitativamente y se degrada cualitativamente podría derivar en una sobreestimulación de la atención, lo que provoca trastornos de concentración, aprendizaje e impulsividad”, señala Desmurget.

Con respecto a los videojuegos, el investigador, comparte con BBC Mundo, que su uso excesivo puede provocar que la concentración y el aprendizaje decaigan. “En una interesante investigación experimental, se entregaron consolas de juegos a niños que iban bien en el colegio. Después de cuatro meses, se descubrió que pasaban más tiempo jugando y menos tiempo haciendo las tareas escolares. Sus calificaciones cayeron alrededor de un 5%”, declara el estudioso.

¿Cómo contrarrestar los efectos negativos de los dispositivos electrónicos?

“La idea general es simple: a cualquier edad, lo mínimo es lo mejor”, advierte Desmurget, al afirmar que, con el fin de evitar el uso excesivo de los dispositivos electrónicos, se deberían imponer normas específicas en casa dependiendo de la edad de los niños. El experto también comparte que, antes de los seis años lo ideal sería tener acceso mínimo a las pantallas, ya que sus estudios han demostrado que cuanto más tiempo estén expuestos a ellas, mayores serán los impactos negativos y mayor será el riesgo de aumentar su consumo digital conforme vayan creciendo. A partir de los seis años, si los contenidos son los adecuados a su edad y si se conserva el sueño, se les puede dar acceso desde 30 minutos hasta una hora, sin que la influencia sea apreciablemente negativa, concluye el francés.