Maud de Noruega: una Reina a la moda en el trono

Hija del rey Eduardo VII de Inglaterra y la reina Alejandra, una de sus señas de identidad era un finísima cintura

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Exhibition of Queen of Norway's Wardrobe

Ostentaba también el título de princesa Maud de Gales, al ser hija de los príncipes de Gales

© GettyImages

Nació princesa británica cuando el trono lo ocupaba su todopoderosa abuela, Victoria de Inglaterra. Pero los cambios políticos en Europa, la llevaron a convertirse en Reina de la recién creada Noruega. Su gusto por la moda y el deporte –la hípica y el esquí- han desdibujado el papel representativo que tuvo en su tierra de adopción. Mujer de convicciones liberales en la vanguardia de los gustos y derechos de la época, fue el más apoyo más importante para su esposo, Haakon VII, cuando llegó a Oslo en 1906. Hermana del rey Jorge V de Inglaterra, es la abuela del actual monarca noruego y su figura continúa siendo venerada en el país.

King Haakon VII, Queen Maud, Prince Olaf, of Norway, Portrait, 1906
La reina Maud de Noruega junto a su marido, su primo Carlos de Dinamarca©GettyImages

Maud de Gales nació en Marlborough (Londres) en 1869. Era la menor de las hijas del entonces heredero al trono, Eduardo y de su esposa Alejandra de Dinamarca. Este matrimonio había sido causa de desvelo para la Reina Victoria, pues ponía en entredicho el papel internacional de Reino Unido en un momento en el que la unificación Alemana alteraba el equilibrio del viejo continente. Pese al carácter libertino de su padre, Maud creció en un ambiente alegre, combinando las estancias en la capital con su casa de campo de Sandringham House, en Norfolk. Desde niña mostró afición por el deporte y la hípica, lo que la llevó a ser apodada en familia como Harry. Sin embargo su gusto por los vestidos y la moda, le confirieron desde niña un marcado carácter femenino. No tenía mucho interés en casarse y por eso, cuando a finales de 1896 se acordó el matrimonio con su primo Carlos de Dinamarca, su abuela Victoria –ya mayor- no dudó en regalarle el vestido nupcial: la boda se celebró en la capilla privada del Palacio de Buckingham y Maud lució radiante con la tiara de diamantes y perlas obsequio de sus padres.

Maud de Noruega
Maud ( en el centro) junto a sus dos hermanas Luisa (izquierda) y Victoria (derecha)©Wikipedia

La pareja se estableció en Copenhague, donde cumplieron con los compromisos que se esperaban para quien era hijo segundo del entonces monarca danés, Federico VIII. Durante su periodo como príncipes de Dinamarca, y a pesar de las dificultades que Maud tuvo para poder quedarse embarazada, nació su único hijo, Alejandro, aunque lo hizo en Reino Unido, donde se pensaba contaban con mejores especialistas. Pero su destino iba a dar un giro radical al aprobarse en el Parlamento la disolución de la unión entre Noruega y Dinamarca. Era el año 1906 y Carlos sólo accedería a su designación como nuevo monarca si la decisión era refrendada por el pueblo noruego. Un referéndum le dio la mayoría y la familia partió hacia su nuevo país. Reinaría como Haakon VII.

Exhibition of Queen of Norway's Wardrobe
Maud y Haakon VII esquiando en Noruega©GettyImages

La coronación tuvo lugar en la catedral luterana de Nidaros, en Trondheim. Maud estaba espléndida. Vistió una casaca de flores y lazos, perlas y lentejuelas sobre dorados, realizada por la casa británica Vernon y la modista noruega, Silkehuset de Christiana. Llevaba además su espectacular gargantilla de diamantes. Fijaron su residencia en el palacio de Kongsseteren, en Oslo. Fue un tiempo marcado por el despegue industrial y la creación de centrales hidroeléctricas que convirtieron Noruega en un país liberal y moderno. En 1913 las mujeres consiguieron el derecho al sufragio y la Reina Maud se alegró de esta conquista. Cuando el asesinato de Sarajevo desencadenó el estallido de la Primera Guerra Mundial, Noruega supo mantenerse neutral en el conflicto pese a las fuertes presiones que recibieron para inclinarse por la triple entente. Maud sufrió terriblemente por el asesinato de su prima, la Zarina Alejandra, en Ekaterimburgo. Terminada la guerra comenzó en Noruega un periodo marcado por las luchas obreras y el crecimiento de la izquierda. Los monarcas fueron siempre firmes defensores de posiciones liberales.