La mascarilla española que elimina el coronavirus mientras respiras con un láser inofensivo para el ser humano

Actúa en una cámara estanca y sirve para acabar con el Covid-19 y otras enfermedades

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05 de Octubre 2020 / 12:29 CEST

Woman Hand Holding An Allergy Mask

Una empresa alicantina usa la tecnología ultravioleta de baja frecuencia para eliminar el virus

© GettyImages

La empresa alicantina Flat Tube Energy ha querido aportar una solución para que los ciudadanos se protejan frente al coronavirus. Con la colaboración de un par de start-ups de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche y el Fondo Emprendedores de Repsol, han dado forma a una mascarilla sin filtros que puede eliminar el Covid-19 gracias al láser UV-C.

Este sistema de protección está basado en la tecnología ultravioleta de baja frecuencia que es emitida por diodos láser dirigidos. Esto permite, en una cámara confinada laberíntica, destruir el coronavirus mientras la persona respira. Y para funcionar lo único que necesita es una batería que se recarga como un teléfono y tiene una autonomía de diez horas.

Su funcionamiento

La mascarilla está basada en la técnica de David J. Benner, profesor de Biofísica de la Radiación y de Ciencias de la Salud Ambiental y director del Centro de Investigación Radiológica en el Centro Médico Universitario de Columbia (CUIMC). La luz UVC lejana tiene un rango muy limitado y no penetra a través de la piel humana o de la capa de lágrimas del ojo, es decir, no es peligrosa para la salud.

La luz UV-C lejana puede llegar al material genético del virus, pero no atraviesa la piel humana©GettyImages

La clave está en que los virus y las bacterias son más pequeños que las células humanas: la luz UV-C lejana puede llegar hasta su material genético, atacar los enlaces moleculares que lo mantienen unido e inactivarlo. Todo este proceso se lleva a cabo en una cámara estanca, que elimina el riesgo por contacto.

Más ventajas

La propuesta de Flat Tube Energy está hecha con impresoras 3D y su coste de producción es bajo. Además, no solo se puede emplear para destruir el coronavirus, también funcionaría con la gripe y con otras enfermedades. Por último, lograría terminar con la contaminación provocada por los residuos de las mascarillas desechables.