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Mujeres en la historia: la india doña Isabel Fajardo, madre del mestizaje en la isla Margarita

Descendiente de caciques principales, tuvo un hijo con Francisco Fajardo que luego destacó en la exploración de Venezuela

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isla Margarita

Su papel fue fundamental para que los naturales margariteños aceptaran de la mejor manera posible a aquellos españoles que comenzaban a asentarse en su isla

© Daniel Arveras

Doña Isabel Fajardo fue una de esas mujeres hoy olvidadas que jugaron un papel importante para el definitivo asentamiento de los españoles en el Nuevo Mundo, en este caso en la isla Margarita (Venezuela). India y descendiente de caciques principales del valle de Charaima, tomó su nuevo nombre tras ser bautizada y casarse o amancebarse con Francisco Fajardo.

Era este tipo teniente de gobernador por mandato de doña Isabel Manrique, quien desde 1527 regía los destinos de la isla Margarita como tutora o curadora de su hija Aldonza, reconocida por la Corona como gobernadora tras la muerte de su padre, el oidor Marcelo de Villalobos. Ejerció Fajardo su cargo con desacierto y abusos que le valieron acabar perseguido y desterrado, pero antes tuvo tiempo de sellar una importante alianza al unirse con aquella india y, por ende, con uno de los linajes mas importantes de la Margarita.

Isabel Fajardo
Isabel Fajardo tuvo tres hijos con dos españoles, uno con Francisco Fajardo y dos con Alonso Carreño©Margarita ayer y hoy

Isabel Fajardo fue pues fundamental para que los naturales margariteños aceptaran de mejor manera a aquellos españoles que comenzaban a asentarse en su isla, procedentes al principio la mayoría de la cercana Cubagua, célebre isla de las perlas. De hecho, a su decisivo apoyo se debe la derrota de corsarios franceses en su frustrado asalto del verano de 1528.

Guiados por el traidor Diego Ingenios, los galos llegaron con tres naves para hacer daño, desembarcar y llevarse la mayor cantidad de perlas posibles. Los cubaguenses resistieron con valor y recibieron el refuerzo de varias decenas de indios flecheros llegados y enviados desde la Margarita por la india Isabel. Este hecho hizo que, finalmente, los atacantes tuvieran que retirarse para probar suerte y rapiñar en otras latitudes.

Como ocurrió en toda América, los españoles no tuvieron ningún reparo, prejuicio ni asomo de racismo para unirse con las mujeres que hallaron. Es cierto que un gran número se amancebaba con una o varias mujeres teniendo esposa en España -y por ello fueron amonestados y castigados en ocasiones- pero no lo es menos que otros muchos se casaron cristianamente y tuvieron hijos con aquellas indias exóticas que, en ocasiones, recibían como presente por el cacique de turno en señal de amistad o vallasaje y como “naborias” -indias de servicio doméstico-.

Además, amancebados o casados, de aquellas uniones nacieron niños y niñas mestizos que eran bautizados y la mayoría reconocidos como hijos por los españoles, de quienes solían tomar sus nombres. ¿Abusos? Por supuesto que los hubo; tipos violentos, sin escrúpulos ni moral siempre existieron pero no de manera generalizada como se nos quiere hacer creer hoy en día, pues la Corona y la Iglesia trataron siempre de frenar dichos comportamientos.

Fruto de la relación de la india Isabel y Francisco Fajardo nació un hijo que llevó el mismo nombre de su padre. Creció en la Margarita y se destacó como explorador de las costas y tierras de Venezuela. Mestizo y criollo, encabezó varias expediciones en la década de 1550 y en alguna de ellas le acompañó su madre, a quien los indios respetaban por su origen y daban por tanto un mejor recibimiento a los que llegaban en su compañía. Llegó a fundar la modesta villa de Rosario, germen de la futura Caracas.

Para entonces hacía mucho que su padre, el ínclito Francisco Fajardo, había sido condenado, desterrado y regresado a España. Por su parte, la india Isabel se había casado con Alonso Carreño, con quien tendría otros dos hijos. Como habrán comprobado, no le va nada mal ese título honorífico de la “madre del mestizaje en la isla Margarita” que un servidor le ha conferido.

Se cuenta que Isabel Fajardo murió en torno a 1560 al beber agua de un pozo envenenado y que su hijo -de eso no hay ninguna duda- fue apresado, ahorcado y hecho cuartos en 1564 por diversas inquinas y disputas de poder entre conquistadores, nada infrecuentes sobre todo en territorios cuyos difusos límtes, dominio o gobernación generaban tensiones y disputas.

Doña Isabel Fajardo, aquella india de la Margarita fue una figura clave para el asentamiento español en aquellas islas y tierra firme. Tuvo tres hijos con dos españoles, socorrió y apoyó a los primeros que por allí llegaron y acompañó a su hijo para facilitar la entrada en tierras del interior venezolano.

Así lo reflejó el genial cronista Juan de Castellanos, quien tuvo seguro muy cercanas y ciertas noticias sobre ella y su mencionado hijo, pues por Cubagua, Margarita y el Cabo de la Vela estuvo a partir de la década de 1540...

“El año de sesenta ya presente,

sin que el gobernador se lo permita,

un Francisco Fajardo diligente,

mestizo de la isla Margarita,

en los indios caracas metió gente

que la guerra difícil facilita:

era hijo de generoso padre,

y reina de la isla fue su madre.

Doña Isabel la India se decía,

señora principal, mujer bastante,