Un surfero pierde su tabla en Hawái y la encuentra dos años después a 8.000 kilómetros de distancia

El amante de las olas sentía un gran apego por su tabla, por lo que el sorprendente hallazgo le ha supuesto una gran alegría

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24 de Septiembre 2020 / 18:57 CEST

Tabla de surf

Surfista encuentra su tabla luego de dos años de haberla perdido

© GettyImages

Doug Falter es el protagonista de una de las historias de surferos más increíble: perdió su tabla en las aguas de Hawái hace más de dos años y ,sin imaginarlo, la ha encontrado este 2020, en Filipinas, a 8.000 kilómetros de distancia del sitio en el que la vio por última vez. En febrero de 2018, Halter, a pesar de sus más de 15 años de experiencia practicando surf, no logró controlar la fuerza de las aguas de Hawái, perdiendo así su preciada tabla, la cual se alejó de él al soltarse de su tobillo e irse flotando.

Doug ha compartido en su cuenta de Instagram que todo pasó alrededor de las seis de la tarde, lo que le dio un poco de luz de día para nadar tan rápido como pudo e intentar llegar a ella.

Halter fue de un extremo a otro de la bahía de Waimea, ubicada en Honolulu (Hawái, Estados Unidos), escaló unas rocas e intentó ver si a lo lejos avistaba su preciada tabla, esa con la que había logrado adentrarse en las olas más grandes de su vida, pero no obtuvo resultados. Las horas fueron pasando hasta hacerse de noche y sin éxito en su búsqueda, así que dio la tabla por perdida.

Hasta que el pasado mes de agosto, tras más de dos años de aquella pérdida y gracias a las redes sociales, Doug ha encontrado por fin su tabla de surf. Lo hizo gracias a que su nuevo dueño subió una foto con ella y etiquetó al fabricante, que reconoció la tabla y etiquetó a Doug.

Al parecer, después de que la tabla desapareciera en el mar, flotó días y días hasta llegar a Filipinas, en donde fue encontrada por unos pescadores que la pusieron a la venta.

  
 
 
 
 
 
 
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 - Feb 3rd 2018 I remember I counted seven good rides that session. After catching so many waves I finally wiped out on one and my @lylecarlsonsurfboards board floated away after the leash came off my ankle at around 6:00 pm. I swam as hard as I could to try and get to it. I ran from one end of Waimea Bay across to the other side and scaled the rocks trying to get a visual until it was completely dark. I was really upset as I managed to catch the biggest waves of my life on this board. Thats why it meant so much to me. My hope was that a fisherman might find it. I heard Kauai was a possible landing spot for lost boards like mine. Having never heard from anyone I figured it was lost at sea. Fast forward to a couple weeks ago. @lylecarlsonsurfboards posted about a man finding my board in the Philippines and contacting Lyle via Facebook. Mind you- This is 5,200 miles away! Apparently he bought it from a fisherman to learn how to surf. As bummed as I was when I lost it, now I am happy to know my board fell into the hands of someone wanting to learn the sport. I couldn’t imagine a better ending to this story than to see the sport of surfing begin in a place where nobody surfs. If it weren’t for travel restrictions I would have raised money to bring boards for learning and surf supplies and be on a plane to go and visit Giovanne. I could teach him how to surf and hopefully a few of his 144 students. He is in charge of a school on the islands where my board is and i’m sure some of the kids would love to learn. I guess this means for now the most I can do is raise money to send him a goodie package with wax, leashes, books and magazines for his students to learn english. I just priced out shipping for a box big enough for a couple surfboards and it was 600 USD to go almost all the way to where he is. So at the very least for now I want to send the necessities. We are at about 1,000 dollars. Every penny will go to this cause and Im so excited to put a package together! Thank you to everyone who has donated. It means so much! Link to donate in Bio🏄 Photo - @jdbaluch

 

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Doug cuenta que fue comprada por un profesor llamado Giovanne que quería aprender a surfear, por lo que ahora que el experimentado surfero conoce esta historia, confiesa que nada lo haría más feliz que poder viajar, visitar al profesor y él mismo enseñarle sus mejores trucos.

“Tan decepcionado como estaba cuando la perdí, ahora estoy feliz de saber que mi tabla cayó en manos de alguien que quería aprender el deporte”, ha compartido también el agradecido surfero en su cuenta de Instagram.