Victoria de Inglaterra: la abuela de Europa

Fue reina casi por casualidad, pero su mandato se convirtió en el más largo de su país, solo superado por el de su tataranieta, Isabel II

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23 de Septiembre 2020 / 13:59 CEST

Queen Victoria, on Ogden's Cigarette Card, circa 1894-1907

Cuando Victoria nació en Kensington Palace en 1819, nadie pensaba que llegaría a convertirse en la mujer más poderosa del planeta

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Victoria de Inglaterra fue reina casi por casualidad, pero su mandato se convirtió en el más largo de su país, sólo superado por el de su tataranieta, Isabel II. Era bajita y redonda, amante del dulce y la buena mesa que la condenaron a dietas continuas durante su juventud. Curiosamente su lengua materna era el alemán y tuvo que trabajar mucho para eliminar el acento germano, sin embargo, se convirtió en símbolo de una era marcada por el puritanismo aparente y la expansión del Imperio Británico. Transmitió la llamada “enfermedad de la sangre” (hemofilia) a muchos de sus descendientes, pero sólo ella fue capaz de colocar a cinco de sus nietas en tronos europeos.

La Reina Victoria y sus bisnietos, hijos del Duque de York
La Reina Victoria y sus bisnietos, los hijos del Duque de York©Biblioteca Nacional de España

Cuando Victoria nació en Kensington Palace en 1819, nadie pensaba que llegaría a convertirse en la mujer más poderosa del planeta. Era la única hija del entonces Duque de Kent y de la princesa alemana Victoria de Sajonia. Pero la muerte de su tío Guillermo IV y de todos los hermanos de éste, la llevó en el año 1837 a convertirse en Reina de Inglaterra e Irlanda.

Sobreprotegida y sin padre desde los dos años, se crio con la presencia férrea de su madre y ante la astuta vigilancia de Lord Melbourne. Europa pasaba por un periodo de revoluciones liberales y creación de nuevos estados que llevaron a la aparición en escena de su tío, el Rey Leopoldo de los Belgas, que actuaría como celestino en temas de corazón. Fue precisamente en esos días de romanticismo cuando conoció a su primo Alberto Sajonia-Coburgo.

Ella tenía apenas dieciocho años y pasó poco tiempo hasta que se concertó este matrimonio regio: el Palacio de St. James se vistió de gala para celebrar una fastuosa ceremonia en la que sorprendió el vestido blanco elegido por la novia. Era el año 1840 y todos los biógrafos de Victoria coinciden en afirmar que encontró en el matrimonio, temprano, una especie de liberación ante la férrea disciplina a la que era sometida en familia.

La familia real inglesa
La familia real inglesa y el Castillo de Osbone, donde falleció la Reina Victoria©La Ilustración Española y Americana

Él era apuesto, culto y “encantador” –en palabras de la propia Reina- aunque también tenía ambición de poder. Pasaron más de dos décadas juntos en las que vieron nacer y criarse con salud a sus nueve hijos a pesar de que Victoria pasaba lo que hoy llamaríamos “depresiones post parto”. De todos, su favorito fue siempre el Príncipe Arturo.

En esos años afrontaron juntos la participación inglesa en la Guerra de Crimea (1853-1856) pero también un despliegue industrial que llevó a grandes transformaciones en la puritana sociedad victoriana que Alberto nunca comprendió. Pero unas fiebres tifoideas contraídas en una visita a su hijo Bertie, entonces Príncipe de Gales y futuro Eduardo VII, a Cambridge en 1861, terminaron con la vida de Alberto, el consorte en la sombra amante de la cultura y la ciencia, reformador, impulsor de la educación y abanderado de la abolición de la esclavitud.

Victoria nunca abandonó el luto. Se ha escrito mucho sobre sus relaciones posteriores con el escocés John Brown o incluso de su cercanía a un sirviente indio, pero lo cierto es que su verdadero amor había sido Alberto.

Sola supo lidiar con las rivalidades entre sus primeros ministros Disraelí y Gladstone, se convirtió en Emperatriz de la India en 1877 y en la mujer que lideró el todopoderoso Imperio Británico: apenas llegaba al metro y medio de estatura, pero ceñía la responsabilidad de un Imperio. Su país acogió además el exilio de Eugenia de Montijo, la española que había sido Emperatriz de los franceses y con quien siempre mantuvo una magnífica relación.

Durante toda su vida escribió diarios, que ya en la madurez, fueron ordenados y organizados por su hija menor, la Princesa Beatriz -madre de la Reina española Victoria Eugenia- quién la cuidó durante la vejez. Su reinado duró hasta 1901 cuando falleció por causas naturales en Osborne House, donde a ella le gustaba disfrutar del verano inglés. Victoria fue la última monarca de la dinastía Hannover.

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