Infantas españolas: Esperanza de Borbón, Alteza Imperial de Brasil en el corazón de Sevilla

Era la hermana de la Condesa de Barcelona, madre del rey Juan Carlos, y siempre estuvo muy unida a la Familia Real española

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02 de Septiembre 2020 / 14:51 CEST

Esperanza de Borbón-Dos Sicilias

Esperanza de Borbón- Dos Sicilias murió a los 91 años en su casa de Villamanrique de la Condesa, en Sevilla. En la imagen junto a su marido, Pedro Gastón de Orleans y Braganza

© Archivo ¡HOLA!

La Infanta Esperanza de Borbón- Dos Sicilias contraería matrimonio en 1944 con su Alteza Imperial, Pedro Gastón de Orleans y Braganza. Se conocieron en París durante el exilio pero el reencuentro había tenido lugar en la celebración de unos Sanfermines a los que habían acudido invitados por el Conde de París. Desde ese momento, alternaron su residencia entre la ciudad brasileña de Petrópolis y sus propiedades en Villamanrique de la Condesa.

Esperanza de Borbón dos Sicilias
Esperanza de Borbón, el día de su primera comunión©Wikipedia

La hermana de la Condesa de Barcelona, siempre estuvo muy unida a la Familia Real española. Querida por todos, actuó como anfitriona en los festejos previos a la boda de la Infanta Elena con Jaime de Marichalar.

Los rumores de noviazgo con el Príncipe de Asturias, Alfonso de Borbón y Battenberg, que la Prensa francesa y española había divulgado en 1930, quedaron en simples habladurías. Los Borbón-Dos Sicilias partieron hacia el exilio cuando en abril de 1931, se proclamó la Segunda República. Don Carlos y sus hijas se establecieron en París hasta que el inicio de la Guerra Civil, los devolvió a España donde se vincularon al bando nacional.

Esperanza de Borbón dos Sicilias
La Infanta Esperanza de Borbón-Dos Sicilias junto a su sobrino, el rey Juan Carlos©Hola

Doña Esperanza, que tenía veintidós años, se alistó como enfermera en el frente norte hasta que terminado el conflicto, volvió a Sevilla. Eran días de restricciones y carencias en un país que trataba de recomponerse tras la tragedia. Pero Esperanza, castiza, muy española, amante de los toros y experta amazona, no dudó en aceptar la invitación de su pariente por vía materna, el Conde de París, para asistir a la celebración de unos Sanfermines en Pamplona. Sería aquí,en ese verano de 1944, cuando se reencontrase con su primo lejano Pedro Gastón de Orleans y Braganza, biznieto del último Emperador de Brasil y pretendiente al trono imperial. Desde este momento, su futuro se unió para siempre.

Contará el propio don Pedro, años después, que tuvo que pedir permiso al gobierno de Getulio Vargas, entonces Presidente de la República Brasileña, para poder viajar a España a su propio enlace. Sevilla volvía a vestirse para las grandes ocasiones y ese 18 de diciembre de 1944, se celebraba ante el Altar Mayor de la Catedral, una boda real bendecida por el Cardenal Segura.

Actuó como padrino, el padre de la novia y fueron muchos los miembros de la realeza que acudieron al enlace a pesar de una ausencia destacada: la de Don Juan y María de las Mercedes, vetados por Franco en pleno conflicto abierto por la demanda de la restauración de la Monarquía.

Esperanza de Borbón-Dos Sicilias
Esperanza de Borbón-Dos Sicilias junto a su esposo Pedro de Orleans©Archivo ¡HOLA!

Doña Esperanza lucía un vestido blanco de piel de ángel y velo de tul, confeccionado por modistas sevillanas. Don Pedro, de rigurosa etiqueta, daba el brazo a su madre, la baronesa austro-húngara, Isabel Dobrzensky. La comitiva nupcial salió del templo a los acordes de la Marcha de Infantes.

El casamiento civil, se había celebrado “con el ritual acostumbrado” horas atrás en el palacio-residencia de los Infantes Don Carlos y Doña Luisa. Como regalo del entonces Jefe de Estado, recibieron una “hermosísima bandeja de plata repujada con los escudos de las dos ramas de las familias contrayentes” (ABC, 19 diciembre 1944).

La nueva pareja emprendió una larga luna de miel hasta establecerse en el Palacio de Grão-Pará, en la localidad de Petrópolis, muy cerca de Río de Janeiro. Desde esta ciudad, don Pedro trabajó como Presidente de la Compañía Inmobiliaria de la región. Fue también un claro impulsor del establecimiento de la monarquía representativa en su país frente al modelo presidencialista republicano, sistema que finalmente se impuso tras el referéndum de 1993.

El matrimonio vivió con máxima preocupación el secuestro de uno de sus nietos menores. Durante muchos años disfrutaron de sus vacaciones en España. Ya en la madurez, decidieron establecerse definitivamente en su finca de Villamanrique de la Condesa (Sevilla). Aquí falleció, el 8 de agosto de 2005, Doña Esperanza, Infanta Española, Princesa de Borbón-Dos Sicilias y Alteza Imperial de Brasil.