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Sofía Casanova: la gallega que sobrevivió a dos guerras mundiales y pasó de poeta a corresponsal

Es reconocida por haber sido la primera corresponsal de guerra y por su constante lucha por ser escuchada en medio de conflictos bélicos

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Sofía Casanova, primera corresponsal de guerra

Sofía Casanova es recordada como la primera mujer española en ser corresponsal de guerra

© Wikimedia Commons

Sofía Casanova es considerada la primera mujer en contribuir a que los españoles de su tiempo estuvieran al tanto de lo que pasaba en el mundo. Cuando Casanova se convirtió en corresponsal de guerra con estadía permanente en un país que no era el suyo, dejó su nombre y su valía en la historia del feminismo, ya que en tiempos de guerra, se consideraba que el papel de la mujer debía ser solo como enfermera, cuidadora o portadora de paz, y no como voz activa del periodismo.

Nacida el 30 de septiembre de 1861, en Almeiras, La Coruña, Sofía Casanova fue una niña con una infancia difícil, ya que al haber crecido sin su padre, tanto ella como su madre y su hermano pequeño tuvieron que depender económicamente de sus abuelos maternos. Esas vivencias fueron las que la motivaron a escribir poesía. En su obra podía expresar su sentir y desde sus primeros versos mostró gran talento, consiguiendo que más tarde, el diario El faro de Vigo, publicara parte de su trabajo.

Sofía Casanova
Sofía era una habitual en las reuniones literarias en la Corte del rey Alfonso XII ©Wikipedia

En 1876, Sofía, su madre y su hermano se mudaron a Madrid y no fue hasta llegar a la ciudad cuando su vida comenzó a tomar un rumbo diferente. La joven Sofía empezó a tener relación con importantes poetas y escritores de la época y a frecuentar reuniones literarias en la Corte del rey Alfonso XII, quien terminó por hacerse admirador de la obra de Casanova y tanto le gustaron los poemas de la joven autora, que más adelante asumiría los gastos de la edición de uno de sus libros de versos.

Con 26 años, Sofía se casó con Wincenty Lutoslawski, un filósofo y diplomático polaco, cuya carrera llevó a Casanova a viajar por varios países del mundo y aprender seis idiomas, habilidad que más tarde le abriría las puertas del periodismo.

Tiempo después y tras separarse, Sofía se instaló en Madrid con sus cuatro hijas y, fue entonces que dejaría de lado la poesía e iniciaría su carrera periodística colaborando en algunos de los diarios más importantes de aquellos tiempos, como La Época, El Mundo y The New York Times.

Una vida trascurrida entre guerras

Sofía Casanova, al haber sido una mujer que vivió muy de cerca dos guerras mundiales y la Guerra Civil Española, luchó por sus derechos y por ser escuchada, y su manera de hacerlo era a través de artículos en los que dejaba ver su apoyo al bando nacional durante la Guerra Civil Española y otros más en los que manifestaba el horror que sentía al conocer las acciones de los alemanes en Polonia, durante la Segunda Guerra Mundial. Sus artículos se caracterizaban por llevar un sensible trabajo periodístico, que más tarde comenzaría a ser publicado por el diario ABC.

La Primera Guerra Mundial tomó por sorpresa a Sofía, lo que la hizo comenzar a escribir crónicas acerca de lo sucedido, logrando que el diario ABC la fichara como corresponsal de guerra en Europa Oriental.

Más adelante y ya en Varsovia, Sofía expresó su opinión en cuanto a la Guerra Civil Española, mostrándose a favor del bando nacional, lo que le valió, en 1938, una entrevista con Franco a petición de él.

Un año después, en víspera de Navidad, estallaba la Segunda Guerra Mundial, lo que obligó a la corresponsal a salir de Varsovia y resguardarse en una aldea que le dio la seguridad para manifestarse desde allí en contra de la masacre nazi en los campos de concentración, lo que le costó su puesto de trabajo en el diario ABC.

Finalmente, Sofía Casanova murió el 16 de enero de 1938, pero su visión pacifista y su ideología de que los estados no deberían utilizar la guerra para resolver sus conflictos, es lo que a día de hoy hace que sea recordada por haber sido una mujer valiente, capaz de liberarse y haberse hecho escuchar.