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La curiosa y llamativa historia de Ida Wood, la mujer que vivió recluida en un hotel durante treinta años

Se casó con Benjamin Wood, congresista neoyorquino y dueño del periódico Daily News, y acabó muriendo sola y rodeada de una gran red de mentiras

3 Minutos de lectura
Herald Square de New York

Fachada del hotel Herald Square (1985) en donde Ida vivió confinada durante treinta años

© Wikipedia

Hay historias que por mucho que pasen los años no dejan de sorprendernos. Ahora que la palabra confinamiento, desgraciadamente, se ha puesto de “moda” debido a la crisis del coronavirus, parece un momento oportuno para rescatar la llamativa historia de la socialité Ida Wood, quien permaneció treinta años recluida en un hotel de Nueva York a finales del siglo XIX, sin abandonar nunca su habitación y apenas gastando unos pocos centavos al día. ¿Pero que la llevó a confinarse?

De belleza sureña, ojos azules y pelo rizado, Ida Wood era “hija” del magnate del azúcar Henry Mayfield de Nueva Orleans. Inteligente, encantadora y de buena educación, a los 19 años, Ida decidió poner rumbo a Nueva York decidida a encontrar un marido rico. Sin embargo, su nombre no era conocido entre la alta sociedad neoyorquina y la joven no era invitada a las grandes fiestas, por lo que conocer a un soltero rico se convirtió para ella en una misión imposible. Lejos de darse por vencida, Ida que estaba al día de todo lo que ocurría en las altas esferas decidió escribir una carta a uno de los hombres de negocios más prominentes de Nueva York, un tipo rico llamado Benjamin Wood, al que se aventuró a pedirle una cita.

Ida Wood
Retrado de Ida Wood, cuyo nombre real era Ellen ©Custom

Wood, casado y conocido por su amor por las bellas damas, los puros caros y el juego, era el dueño del periódico Daily News (no el actual) y hermano del poderoso alcalde de la ciudad de Nueva York, Fernando Wood, y aunque tenía una vida bastante asentada no se resistió a conocer a Ida. Quedaron discretamente en un hotel en las afueras de Filadelfia y ambos se enamoraron al instante. Mantuvieron una relación secreta durante una década y cuando la mujer de Benjamin, la pareja, que habían sido padres de una niña durante su relación, contrajo matrimonio.

Ida finalmente estaba donde siempre quiso estar. Tenía fama, dinero y un marido rico. Ida finalmente había llegado a la cima. Benjamin se convirtió en congresista de Nueva York y vivían en un apartamento de lujo de la Quinta Avenida, al que pronto se mudó la hermana de Ida para disfrutar junto a ellos de una vida de lujos y fiestas.

Sin duda, el amor les sonreía y el trabajo también, pues el Daily News se había convertido en el periódico más grande de Estados Unidos. Sin embargo, había algo que ensombrecía su relación y esto era la adicción al juego de Benjamin que le llevaba a perder grandes sumas de dinero. Por ello, Ida, temerosa de acabar arruinada, decidió hacer un pacto con su marido en el que ella no interfiriera en su adicción, siempre que él le pagara cada vez que perdiera y compartiera la mitad de las ganancias cada vez que ganara.Pero llegó un momento en el que Benjamin no tenía directo en efectivo y se lo pidió a su mujer, quien se lo dio a cambio de una participación mayoritaria en su periódico. Ella desarrolló un gran interés ejerciendo como periodista y estuvo escribiendo en él durante un tiempo, convirtiéndose así en una de las primeras mujeres en trabajar en un periódico.

Benjamin Wood
Retrato de Benjamin Wood, marido de Ida ©GettyImages

En 1900 una enfermedad acabó cobrándose la vida de Benjamin y fue Ida quien pasó a dirigir el periódico. Sin embargo, tras despedir a la mayoría de la junta y a algunos de los escritores más populares, se hizo muy impopular y acabó vendiendo el Daily News por algo más de 250.000 euros.

Insegura y desconfiada, y con la crisis de 1906 amenazando su patrimonio, Ida decidió ir al banco y sacar todo su dinero, que en aquellos momentos era casi de un millón de euros. Fue un año después, en 1907, cuando Ida junto a su “hija”y su hermana abandonaron su lujoso apartamento de la Quinta Avenida y se instalaron en una suite del hotel Herald Square, del que solo saldría para pedir ayuda cuando su hermana al personal del hotel cuando su hermana estaba a punto de fallecer, aunque nada se pudo hacer ya por su vida. Su “hija” había fallecido años antes debido a una enfermedad. Ida, por su parte, acabaría muriendo debido a una neumonía el 12 de marzo de 1932 a la edad de 93 años.

Tras su fallecimiento se descubrió en su habitación grandes cantidades de dinero y joyas, sin embargo Ida había dejado como únicas beneficiarias en su testamento a su hermana y a su hija a las que acabó sobreviviendo, por lo que encontrar a un heredero se convirtió en un problema, a pesar de las más de 1.200 personas que alegaron ser familiares de Ida.

Una exhaustiva investigación, acabó desvelando, gracias a una carta escrita por la propia Ida, que no era natural de Nueva Orleans como ella había contado, sino que era de Massachusetts y que no provenía de una familia adinerada sino de una familia humilde. También se descubrió que su nombre real era Ellen y que fue al llegar a Nueva York cuando decidió transformarse en Ida Mayfield. Además, resultó que nunca fue madre y que la hija que supuestamente tuvo con Benjamin, era en realidad su hermana pequeña. Su fortuna acabó yendo a parar a un grupo de familiares lejanos irlandeses.