Un perfume que tardó 20 años en crear: así es la faceta más empresarial (y ética) de Michelle Pfeiffer

La actriz quería una fragancia en la que los ingredientes estuvieran a la vista de todos y como no la encontró, la creó ella misma

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18 de Agosto 2020 / 11:38 CEST

La compañía lleva su segundo nombre

Su primer acercamiento tuvo lugar en los años 90 y ha tardado dos décadas en conseguir el perfume que tanto buscaba

© Henry Rose

Como toda estrella de la gran pantalla, Michelle Pfeiffer tenía un capricho: un perfume o colonia que desvelara todos sus ingredientes. Lo pidió, pero no lo encontró así que decidió elevar su solicitud a las principales marcas de cosmética: si hacía una fragancia completamente transparente, le pondría su nombre. Las puertas se fueron cerrando una a una y, finalmente, optó por hacerlo ella misma.

Lo cierto es que la actriz no quería explorar el mundo empresarial, pero se topó con algo que no existía y sólo había una forma de resolverlo: hacerlo por sí misma construyendo una empresa. Sin embargo, su optimismo no tardó en diluirse: años de rechazo, alianzas fallidas y un número interminable de reuniones que no parecían conducir a ninguna parte: ‘Si hubiera sabido lo difícil que era, no sé si lo habría hecho’. Pero lo hizo.

Todo comenzó a finales de los 90 cuando empezó a prestar más atención a los productos que usaban sus hijos, a lo que comían… Un proceso en el que influyeron su padre y su mejor amiga: les diagnosticaron cáncer y esto incrementó la preocupación de Michelle. En aquel momento a los consumidores no les importaba demasiado la seguridad de los artículos que les rodeaban, pero Pfeiffer descubrió Environmental Working Group (EWG). Esta organización clasifica los productos cosméticos según sus ingredientes: los perfumes tenían una nota muy baja porque sus creadores no explicaban qué contenían.

La compañía lleva su segundo nombre
Las fragancias de Henry Rose son las primeras que muestras todos sus componentes©Henry Rose

Primer tropiezo

En 2009 la actriz empezó a ver un cambio cultural: la gente ya hablaba de la seguridad de los productos y aprovechó esto para reunirse con cualquier persona que conociera la industria. Así es cómo encontró una marca que quería trabajar con ella, pero después de un año investigando abandonaron el proyecto porque, una vez más, no querían revelar los ingredientes al público.

Michelle Pfeiffer no se dio por vencida y en 2017 se unió a International Flavors & Fragrances (IFF), que, a su vez, acababa de empezar a trabajar Cradle to Cradle (C2C), una organización que certifica los ingredientes y productos por su sostenibilidad ambiental. Durante dos años estuvo inmersa en un proceso de creación, pruebas y experimentos hasta que dieron con los ingredientes adecuados. Tenía el producto, pero le faltaba una marca.

La compañía lleva su segundo nombre
Las fragancias están desligadas del nombre de la actriz, que sólo aparece en su comercialización©Henry Rose

Henry Rose

A través de una amiga conoció a Melina Polly, una experta en marcas que estuvo detrás de la estrategia de marketing y publicidad de Apple a nivel global. Entre las dos dieron vida a la compañía Henry Rose, llamada así por el segundo nombre de Pfeiffer, y establecieron unos principios: no aparecería el nombre o la imagen de la actriz ya que sólo formaría parte de la comercialización y sólo se vendería online.

En abril de 2020, Henry Rose lanzó al mercado sus primeros productos: fragancias neutras con todos sus ingredientes a la vista, algo inédito en el mundo de la cosmética. Estos productos, además, han sido los primeros en obtener las certificaciones ambientales y de seguridad de dos organizaciones líderes. Después de 20 años, Michelle Pfeiffer tiene su perfume completamente transparente. Y como ella misma afirma: ‘Sólo es el principio’.