Cuando cierras los ojos, ¿por qué a veces ves destellos de colores si no hay nada de luz?

A pesar de sumirnos en la oscuridad, podemos percibir formas geométricas azules, verdes, naranjas, amarillas…

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12 de Agosto 2020 / 11:25 CEST

Hace medio siglo, Gerald Oster desveló cómo aparecen los fosfenos

© GettyImages

Seguramente, alguna vez has cerrado los ojos tan fuerte que han aparecido unas pequeñas luces en esa oscuridad que has creado. Puede resultar contradictorio, puesto que no tenemos lo necesario para crearlas, pero es entonces cuando la ciencia surge para resolver nuestra duda de la mano del científico Gerald Oster.

La presión que se ejerce sobre el globo ocular puede crear varios escenarios. En algunas ocasiones se oscurece el campo visual, en otras vemos una franja de color en el extremo contrario al lugar en el que se ejercer esa fuerza y a veces percibimos un patrón luminoso con forma geométrica que se mueve y centellea.

La causa puede ser un estímulo mecánico o una escasez de glucosa u oxígeno eventual©GettyImages

Fosfenos

Hace medio siglo que Gerald Oster respondió a la pregunta que planteamos: cuando nuestro ojo se adapta a la oscuridad, el campo visual se ilumina y aparecen los fosfenos. Este es el nombre que reciben esas luces de color azul, verde, naranja, amarillo… que, a veces, siguen patrones geométricos y aumentan su intensidad si nos frotamos los ojos.

Las vemos, pero lo cierto es que no están ahí y tampoco tienen forma. Son unos destellos generados por la estimulación de la retina y de la corteza visual. Y es que aunque lo normal es que surjan por la excitación basal del sistema ocular, la ciencia puede inducirlas con estímulos magnéticos o eléctricos.

Estos destellos de luz, a veces, a veces, siguen patrones geométricos y aumentan de intensidad ©GettyImages

¿Cuándo aparecen?

Estas pequeñas luces no solo se ven cuando cerrados los ojos con más fuerza de lo habitual. Aparecen, también, cuando nos baja la presión sanguínea porque los levantamos muy rápido; en este caso suelen estar acompañadas de un ligero mareo. Incluso es posible que se reproduzcan cuando estornudamos muy fuerte.

La ciencia cree que la causa es un estímulo mecánico o una escasez de glucosa u oxígeno eventual que podría estimular las neuronas del sistema visual; además, el consumo de alcohol o de sustancias alucinógenas también puede provocar fosfenos. Sea como sea, suelen ser inofensivos. El problema podría llegar si se repiten con frecuencia porque podrían ser un síntoma de una enfermedad más grave.

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