‘Infantas españolas’: Isabel Alfonsa de Borbón, la peligrosa huida de Eslovaquia de una Infanta Española

Su matrimonio con el conde polaco Jan Kanty y el estallido de la II Guerra Mundial la obligaron a emprender una arriesgada huida por Europa hasta encontrar asilo político en España

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Infanta Española Isabel Alfonsa de Borbon

La Infanta Española Isabel Alfonsa de Borbón-Dos Sicilias, con sus cuatro hijos

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Había protagonizado la última boda real en Madrid antes de la proclamación de la II República, pero su matrimonio la llevó a Europa oriental. La sobrina de Alfonso XIII llegó a Eslovaquia para administrar, con su esposo, las tierras y propiedades de la familia Zamoyski y regentar un complejo termal de lujo en una de las zonas más turísticas de los Cárpatos. Sin embargo, las circunstancias de la II Guerra Mundial, las primeras victorias alemanas y la creación del gobierno títere eslovaco de Josef Tiso, llevaron a la familia a tener que abandonar su residencia e iniciar una arriesgada huida por una Europa que se desangraba en las horas finales de la Segunda Guerra Mundial.

Nada hacía suponer que la vida de Isabel Alfonsa de Borbón Dos Sicilias fuese a desencadenar los episodios novelescos de los que fue protagonista. Nacida en el Palacio Real como tercera hija de la Princesa de Asturias, tuvo la infancia propia de una Infanta Española, si bien marcada por la muerte prematura de su madre. Piadosa y profundamente religiosa, su vida cambió de rumbo al conocer a Jan Kanty, conde de ascendencia polaca muy vinculado con la rama paterna de la joven. La boda se celebró en 1929 en el Palacio Real marcada por el luto del reciente fallecimiento de la Reina María Cristina de Habsburgo, su abuela. Comenzaba una aventura para esta Infanta española que pasó los días felices de su matrimonio en la Checoslovaquia anterior al inicio de la gran tragedia Europea.

La pareja se había establecido en un palacete a los pies del castillo medieval de Stara Lubouna, al nordeste del país, en la idea de invertir parte de su importante patrimonio en la modernización del lujoso complejo termal del balneario Vysné Ruzbachy. Eran los días en los que las políticas expansionistas del III Reich amenazaban la población alemana de los Sudetes consecuencia de los planteamientos de Hitler de anexiones y conquistas. En septiembre 1939, Alemania invadía Polonia: todos los esfuerzos diplomáticos del llamado apaciguamiento había fracasado y daba comienzo la II Guerra Mundial.

La residencia de los Zamoyski-Borbón se encontraba muy cerca de la frontera y pronto se vieron sometidos a las nuevas directrices pronazis resultado del gobierno títere que se había establecido en Eslovaquia. En una Europa en guerra, los “turistas” empezaron a escasear y la situación económica de la familia se resiente. Zamoyski además, era objeto de la vigilancia de la Gestapo.

Isabel Alfonsa de Borbon
Retrato de la Infanta Española Isabel Alfonsa de Borbón-Dos Sicilias y Borbón de niña ©Wikimedia Commons

Lo acusaron de colaborar con las fuerzas de resistencia polacas y en 1944 fue temporalmente trasladado a presidio. Los buenos contactos de Isabel Alfonsa sirvieron para su liberación. Pero la situación era cada día más complicada: el “Alzamiento Nacional Eslovaco” (movimiento guerrillero de liberación partisano contra las tropas alemanas) había fracasado y oficiales de la Wehrmacht se establecieron en su casa. Las fuerzas hitlerianas estaban perdiendo la guerra, pero habían encontrado en la zona un bastión de resistencia. Los tanques soviéticos avanzaban por el este.

De nuevo, la mediación familiar de la Infanta resultó providencial. Consiguieron llegar a la localidad de Rajecké Teplice, al oeste del río Váh –afluente del Danubio- en agosto de 1944. Atrás habían quedado todas sus propiedades y riquezas. Semanas después llegaron a Bratislava, actual capital de Eslovaquia, y en el mes de octubre a Suiza. Se establecieron temporalmente en Lausane, lugar de residencia de la exiliada Reina española Victoria Eugenia. Aquí esperaron hasta que en abril de 1945, ya terminada la guerra, recibieron un permiso ratificado por Franco que les autorizaba a entrar en España. La mediación de Don Carlos de Borbón dos Sicilias –padre de Isabel Alfonsa y que tras un primer exilio se había trasladado a Sevilla- fue importante.

Isabel Alfonsa, con sus hijos, se estableció en Andalucía. Jan Kanty, su esposo, en Mónaco, donde trabajó al servicio del Príncipe Rainiero. La Infanta, de nuevo con la ayuda de su padre, compró una finca en Valencia de la Concepción y se dedicó a las explotaciones agrícolas. Llevó una vida sencilla y familiar, no exenta de la tragedia por la muerte de dos de sus hijos. Siempre fue muy devota de la Virgen del Rocío y mantuvo una cercana relación con sus hermanas, Mercedes –madre de Don Juan Carlos I-, María Dolores y Esperanza. Isabel Alfonsa pasó los últimos años de su vida en una residencia religiosa en Pozuelo de Alarcón. Falleció en 1985 y está enterrada en el Escorial.