El valor de Guillermo Elis, el afroamericano que escapó de la esclavitud y se hizo millonario

La historia de William Henry Ellis data del siglo XIX, cuando aún existía la esclavitud en Estados Unidos

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07 de Agosto 2020 / 12:07 CEST

El Alamo, en San Antonio, Texas

El Alamo es uno de los símbolos de la hispanidad en Estados Unidos y se encuentra en San Antonio, Texas, lugar en el que William Henry Ellis se estableció

© GettyImages

En 1864, justo un año después de la abolición de la esclavitud en Estados Unidos, nace un hombre que se las ingeniaría para luchar contra el destino y lograr vivir dignamente y destacar en una época todavía convulsa en lo que a conflictos raciales se refiere. William Henry Ellis, de origen africano, cambió su nombre a Guillermo Enrique Eliseo y fingió ser mexicano, gracias a lo cual consiguió hacerse millonario y poder luchar por darle una mejor vida a los ciudadanos estadounidenses de su misma raza.

Ser afroamericano en tiempos de esclavitud en los Estados Unidos, aún después de su abolición, implicaba tener muy complicado el acceso a condiciones dignas de vida, por lo que muchos se vieron obligados a emigrar y a separarse de su familias para poder vivir con tranquilidad y sin ser discriminados.

Guillermo Enrique Eliseo, cuyo nombre fue acortado a Guillermo Ellis, prefirió quedarse en su lugar de nacimiento, Victoria (Texas, Estados Unidos) y desde ahí luchar por una mejor vida, una vida que incluso ha inspirado al documentalista Phillip Rodríguez para llevarla al cine, proyecto que cuya producción comenzó en 2019, después de que Rodríguez comprara los derechos del libro La extraña carrera de William Ellis: el esclavo de Texas que se convirtió en un millonario mexicano.

El libro fue escrito en 2016 por el historiador de la Universidad de Columbia (en Nueva York) Karl Jacoby. El autor, al investigar la historia de tan singular personaje, decidió contarla al mundo por su valentía, puesto que hizo cosas que un afroamericano de su época no se hubiera atrevido, ni por asomo, a hacer.

Los peligros de ser identificado como negro en aquel tiempo eran muchos, por lo que Ellis aprendió español gracias a la cercanía que tenía con la frontera de México y a que su familia mantenía buena relación con recolectores de algodón mexicanos.

Abraham Lincoln, 1863
Aún con la abolición de la esclavitud que el entonces presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln, consiguiera en 1863, las discriminación seguía siendo parte de la vida de los afroamericanos©GettyImages

Más tarde, Ellis se convertiría en traductor y asistente del irlandés William McNamara, un exitoso comerciante de cuero y algodón. Ellis le acompañaba a cerrar acuerdos en la frontera y era el joven traductor quién hablaba por el acaudalado vendedor.

Con 20 años, Ellis se muda a San Antonio (Texas, Estados Unidos), una ciudad más grande y con mayores oportunidades de crecimiento. Es ahí donde decide, gracias a lo aprendido con McNamara, abrir su propio negocio de cuero y algodón y es entonces cuando se presenta por primera vez ante sus colaboradores como Guillermo Enrique Eliseo, al tiempo que les cuenta que es de origen mexicano. Pocas personas de la época tenían pasaporte o incluso partida de nacimiento, por lo que cambiar su nombre y nacionalidad no supuso un problema. En San Antonio, el 20 por ciento de la población era de origen mexicano, eso y su fluido manejo del idioma español, le hizo la vida mucho más fácil.

Un ambicioso plan de colonización

El afroamericano no olvidaba su lucha por conseguir mejores condiciones de vida para los suyos, por lo que después de un intento fallido por colonizar México, en 1894 retomó el plan y firmó un contrato con una compañía agrícola mexicana en el que se acordaba que cerca de 1.000 afroamericanos emigrarían para trabajar al norte del país, considerado por Ellis como “la tierra de Dios y de la libertad”.

Guillermo Ellis llegó a ser reconocido como un banquero millonario originario de la Ciudad de México, cuyas joyas y costosos atuendos jamás lo hubieran podido delatar. Aun así, su verdadero origen e identidad salió a la luz después de una riña en una cantina de San Antonio, lo que le obligó a mudarse de inmediato a Nueva York.

En 1898, ya en Nueva York, donde su llegada no pudo ser más oportuna, ya que coincidió con un importante crecimiento en las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos, se convirtió en una persona indispensable en Wall Street y, según documentos encontrados por el historiador Jacoby, Ellis llegó a ser CEO de por lo menos, siete compañías valoradas en millones de dólares.

Finalmente se mudó a México, por lo que tanto había luchado, y murió el 24 de septiembre de 1923 y fue enterrado en el Panteón Español de la Ciudad de México. Para sorpresa de todos sus allegados, no dejó más que 5.000 dólares (4.250 euros) a su esposa, lo que podría indicar que al final de su vida ya lo había perdido todo.

El diario Dallas Express (periódico texano), publicó su muerte, destacando cuál había sido su verdadero origen. Ellis no fue juzgado, más bien fue despedido con un conmovedor mensaje por parte de la prensa afroamericana: “Debemos sentir satisfacción al saber que él era de los nuestros”.