‘Infantas españolas’: Isabel Alfonsa, una Infanta española en el corazón de Eslovaquia

Protagonizó en Madrid la última boda real antes de la proclamación de la II República, y la II Guerra Mundial la llevó a emprender una peligrosa huida a través de una Europa en llamas

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Isabel Alfonsa de Borbón-Dos Sicilias y Borbón

La infanta conoció a su esposo (y primo), el conde polaco Juan Zamoyski, en un viaje que realizó a Cannes

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Nació en el Palacio Real de Madrid. Hija de la Princesa de Asturias Mercedes de Borbón, su vida no fue el camino de rosas que su regia cuna podría suponerle. Nieta favorita de María Cristina de Habsburgo y tía carnal de don Juan Carlos de Borbón –era hermana de padre de María de las Mercedes- protagonizó en Madrid la última boda real antes de la proclamación de la II República. El matrimonio la llevó a la actual Eslovaquia, donde regentó uno de los más lujosos balnearios de la época. Sin embargo, el curso de la II Guerra Mundial y los vínculos de su esposo con la resistencia polaca la llevaron a atravesar una Europa que se desangraba ante el avance de los tanques rusos. España fue su destino final. Aquí llevó una vida sencilla y piadosa, muy lejos de los fastos que había protagonizado.

Era el año 1904 cuando la Princesa de Asturias, Mercedes de Borbón, alumbraba en el Palacio Real una niña, la tercera de sus hijos: le pusieron el nombre de Isabel Alfonsa. Nacía Infanta Española y su padre, Carlos de Borbón dos Sicilias -descendiente del último Rey de Nápoles e hijo del General Carlista, conde de Caserta- se mostró feliz con el nacimiento. Sin embargo, muy pronto, la alegría del parto se convertía en tragedia. Unas fiebres repentinas terminaban con la vida de la madre. Toda la corte se vistió de luto. Isabel Alfonsa se crio con la conciencia de pensar que su llegada al mundo había terminado con la vida de su madre en plena juventud. Pero ella creció rodeada del cariño de su familia, de su joven tío el Rey Alfonso XIII y, sobre todo, de su abuela, la Reina María Cristina de Habsburgo, a la que quiso sin medida.

Su padre, Nino, ya viudo y con el beneplácito real –siempre fue muy querido por la familia- contraería un segundo matrimonio con la joven Luisa de Orleans, hija del Conde de París y de Isabel de Orleans, nieta por tanto del duque de Monstpensier y de la también Infanta española, Luisa Fernanda. De este segundo matrimonio nacería Mercedes de Orleans y Borbón, también Infanta española y madre del Rey Don Juan Carlos.

Boda de la infanta Isabel Alfonsa de Borbon Dos Sicilias Borbón con el conde polaco Jan Zamoyski en el Palacio Real de Madrid©CordonPress

La familia se estableció en el Palacio de Villamejor, en el Paseo de la Castellana, y en 1921, cuando el modelo restauracionista agonizaba víctima de la violencia anarquista, el caciquismo y la guerra de Marruecos, se trasladaron a Sevilla, donde su padre acababa de ser nombrado Capitán General de Andalucía.

Isabel Alfonsa ingresó en el Colegio de las Irlandesas y recibió una educación acorde a su rango. Pero en un viaje que realizó a Cannes, con motivo de los festejos de las bodas de diamante del patriarca de los Caserta, Alfonso de Borbón dos Sicilias, conoció al conde polaco Juan Zamoyski (también su primo al ser este hijo de María Carolina de Borbón-Dos Sicilias). Era el año 1929 y toda España lloraba la muerte de la María Cristina de Habsburgo en unos días en los que la Dictadura de Primo de Rivera agotaba sus últimos impulsos.

La boda se celebró en la Capilla del Palacio Real, aunque el luto por el fallecimiento hizo que se tratase de una ceremonia austera que, sin embargo, consiguió reunir, por última vez antes del exilio real, a lo más granado de la realeza. El nuevo matrimonio inició su luna de miel por España hasta instalarse definitivamente en la localidad de Stara-Lubovla, en la actual Eslovaquia, cerca de la frontera con Polonia, pero que en esos días en los que Europa comenzaba a ver el avance de los fascismos, integraba la antigua y ecléctica Checoslovaquia. Acondicionaron un palacete a los pies del imponente castillo medieval que preside la zona y crearon un hogar en el que pronto vinieron al mundo sus cuatro hijos.

Aunque Juan Zamoyski pertenecía a una influyente familia de la zona –rica en propiedades agrícolas- lo cierto que Isabel Alfonsa invirtió parte de la dote que había recibido como Infanta y de la herencia de su abuela en la reconstrucción de la zona termal de Vysnè Ruzbachy, una de las más lujosas de la época que congregaba a lo más selecto de la aristocracia en la temporada de baños. El matrimonio reconstruyó un balneario y participó en la restauración del lujoso Hotel Strand, todavía en funcionamiento y donde se recuerda con nostalgia a esta Infanta Española.

Sin embargo, el inicio de la II Guerra Mundial, el régimen títere de Josef Tiso, los vínculos del conde Zamoyski con la resistencia, la vigilancia de la Gestapo y la ocupación de su residencia por oficiales de la Wehrmacht la llevaron a protagonizar una peligrosa huida a través de una Europa en llamas. Gracias a diferentes mediaciones diplomáticas consiguieron llegar a España. En su país natal el régimen de Franco se había alzado victorioso. Isabel Alfonsa se estableció en Andalucía, donde –ya separada- se dedicó a los cultivos agrícolas. Falleció en Madrid en 1985 y está enterrada en el Panteón de Infantes del Monasterio del Escorial.