La conmovedora historia de Maria Anna Mozart, la genial hermana de Amadeus que tuvo que renunciar a su única pasión

Hermana de uno de los músicos más prodigiosos de todos los tiempos, a Maria Anna no se le permitió vivir de su más grande amor: la música

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04 de Agosto 2020 / 10:11 CEST

Maria Anna Mozart, hermana de Wolfgang Amadeus Mozart y también conocida como Nannerl

Maria Anna fue quien inspiraría a su hermano Wolfgang Amadeus, a convertirse en uno de los músicos más prodigiosos de todos los tiempos

© GettyImages

De talento inigualable reconocido por la corte imperial de Viena en 1762, Maria Anna Mozart, la hermana del virtuoso compositor Wolfgang Amadeus Mozart, fue obligada por su padre a alejarse la música en 1769. La música era la carrera que la apasionaba y que muy probablemente hubiera puesto su nombre en alto y la hubiera hecho ser recordada como una de las compositoras más grandes de la historia, pero no pudo ser.

El 30 de julio de 1751, en Salzburgo (Austria), nacía Maria Anna Walburga Ignatia Mozart, también conocida como Nannerl, que en hebreo significa “bendición de Dios”. Nannerl, que era cuatro años mayor que su hermano Amadeus, fue la gran inspiración del pequeño que no hacía más que escucharla tocar (prácticamente desde el día de su nacimiento) y seguir con admiración sus pasos. Maria Anna, por aquel entonces, ya había demostrado su enorme talento musical cultivado por su padre, quien le dio clases desde que tuvo cumplidos los siete años de edad.

Su desempeño sorprendía cada día un poco más a su padre, quien era músico de profesión y disfrutaba enseñando a sus hijos a seguir sus pasos, lo que comenzó a dar frutos en 1762, cuando Leopold Mozart (padre de Maria Anna y Amadeus) recibió por parte de la emperatriz austriaca Maria Teresa, una invitación para tocar ante la corte imperial en Viena. Los hermanos, que tenían 11 y 7 años, no tardaron en causar gran euforia entre los presentes, lo que motivó a Leopold a llevarlos de gira por Europa de 1763 a 1766, siendo ese el viaje que los catapultó como la gran promesa de la música clásica. Nannerl, durante la gira, superó con creces el talento de su pequeño hermano.

Pintura de Wolfgang Amadeus, Maria Anna y Leopold Mozart, de 1906
Amadeus aprendió a tocar con tres años de edad, inspirado por el enorme talento musical que veía en su hermana, a quien admiraba profundamente©GettyImages

Sin embargo, todo acabó cuando Maria Anna cumplió 18 años y dejó de ser una niña para convertirse en una joven casadera con edad suficiente para formar una familia. Fue entonces cuando su padre la separó de la música, aunque muy a su pesar, y ella seguía componiendo en secreto. Pero su rebeldía no cambiaba nada, ya que se le prohibió acompañar a su hermano a los conciertos y, Amadeus, con 14 años, empezó a hacer actuaciones en solitario, lo que no era de su agrado porque echaba mucho de menos a su hermana.

La drástica decisión de Mozart padre no se debía a otra cosa que al hecho de estar convencido de que para su hija sería muy difícil ganarse la vida como música, dado que en aquella época ver a una mujer independiente incursionar en los escenarios no era ni siquiera imaginable. Amadeus intentó frenar las restricciones de su padre con respecto a su hermana, pero de nada sirvió.

La relación tan estrecha que había entre los hermanos cambió; aún así, seguían muy unidos y se mantuvieron así hasta que, con 32 años, Nannerl se casó con el hombre que su padre había elegido para ella: Johann Baptist von Berchtold, un magistrado con mucho dinero. La decisión, como era costumbre en aquellos años, no fue de Nannerl, quien a pesar de haber estado en contra del pensamiento de su padre, nunca le guardó rencor e incluso nombró a su primer hijo Leopold, en honor a él.

Por otro lado, Amadeus, hasta el último de sus días, siguió enviándole a su hermana obras compuestas por él para que nunca dejara de tocar y no abandonara su talento, correspondiendo así a lo que ella hizo por él de pequeños: componerle piezas para que aprendiera a tocar.

Maria Anna Mozart murió en 1829 y a día de hoy no se conserva ninguna obra compuesta por ella, pero como es bien sabido que fue la autora de varias piezas que enseñaron a tocar a su hermano, se cree que algunas de las primeras composiciones de Amadeus pudieron haber sido de ella, aunque no lleven su nombre.