Maurice Hilleman, el médico que creó la vacuna más rápida de la historia gracias a las paperas de su hija

De las catorce que se administran habitualmente a los más pequeños, nueve fueron creadas o desarrolladas por él

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27 de Julio 2020 / 18:39 CEST

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Nadie ha podido batir el récord de Maurice Hilleman, situado en el centro de la fila superior

© GettyImages

Dentro de la nueva normalidad creada por el coronavirus uno de los principales focos de atención es la vacuna con la que se hará frente a la pandemia. Mientras la ciencia trabaja en buscar esa solución, son muchos los que se preguntan cuánto tardará en llegar y algunos los que han aprovechado para recordar la figura de Maurice Hilleman, el creador de vacunas más rápido de la historia.

Maurice Hilleman nació en 1919 en Montana, Estados Unidos. Llegó cuando la gripe española asolaba el mundo y, por desgracia, tanto su madre como su hermana gemela perdieron la vida en el parto. Fue criado por sus tíos y tenía ocho hermanos mayores, uno de los cuales falleció de apendicitis. Estas pérdidas marcarían su futuro como médico.

Una tesis innovadora

Empezó a trabajar en un centro comercial, pero su familia terminó convenciéndole para que se matriculase en la Universidad Estatal de Montana: se graduó en Microbiología con las mejores notas de su promoción, que le valieron para estudiar un doctorado en Chicago. Su tesis dio la primera pista del rumbo que tomaría su carrera: demostró que la clamidia era una bacteria y se podía curar con antibióticos. Corría el año 1944 y sólo tenía 25 años.

Creó y desarrolló la triple vírica, entre otras
Su investigación sobre las paperas sirvió para crear la triple vírica©Wikipedia

De la mano de la compañía farmacéutica Merck desarrolló una vacuna para la encefalitis japonesa y demostró cómo los virus de la gripe mutaban de un año para otro previniendo una pandemia al ayudar a actualizar la vacuna. Sin embargo, uno de sus principales hitos llegó de la mano de su hija Jeryl Lynn que le ayudó a desarrollar en tiempo récord una solución contra las paperas.

La triple vírica

Con cinco años, la pequeña se despertó una noche porque no se encontraba bien. Su padre le preguntó qué síntomas tenía, los anotó, los comprobó en uno de sus libros y corrió al laboratorio para volver con un bastoncillo y una placa de Petri, un recipiente redondo de cristal que sirve para cultivar células, observar la germinación de las semillas o examinar el comportamiento de microorganismos.

Hilleman estaba seguro de que su hija tenía paperas, pero sabía qué cepa le estaba afectando. Le tomó muestras y con los recursos para desarrollar, probar y producir la vacuna en masa, se dedicó a investigar cómo conseguirla. El virus fue probado en 1966 y aprobado en 1967: cuatro años después de que su hija cayera enferma. El descubrimiento no se quedó ahí. Maurice combinó esta solución con las que había desarrollado contra el sarampión y la rubéola para producir la triple vírica e inmunizar a la población frente a estas tres enfermedades.