Las consecuencias de utilizar la mascarilla más tiempo de su uso recomendado

Una analista química ha compartido un experimento científico en el que demuestra que un uso continuado de la mascarilla produce una proliferación de bacterias y gérmenes

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24 de Julio 2020 / 13:56 CEST

Experimento de bacterias y gérmenes en una mascarilla

Para la analística, las mascarillas quirúrgicas no deben utilizarse por más de cuatro horas, las EPI no superar las ocho y las higiénicas debe ser lavadas diariamente con una solución hidroalcohólica

© @marisagalonso

La pandemia del coronavirus y la nueva normalidad han traído consigo el uso generalizado y diario de las mascarillas. Sin embargo, pese a que llevan en nuestras vidas prácticamente todo el 2020, muchas personas siguen cometiendo errores a la hora de utilizarlas y sobre todo guardarlas.

No más de cuatro horas
Las mascarillas se han convertido ya en un complemento más de nuestro día a día, pero es vital saber cómo utilizarlo correctamente©GettyImages

Por ese motivo, la analista química Marisa García Alonso ha querido compartir a través de las redes sociales un experimento en el que muestra la capacidad de reproducción y proliferación de bacterias en la superficie de las mascarillas cuando nos excedemos en su tiempo de uso o no las guardamos de forma correcta.

Para la analista, el tiempo de exposición y de vida útil de las mascarillas es el siguiente. Las quirúrgicas no deben utilizarse por más de cuatro horas, las EPI no superar las ocho y las higiénicas debe ser lavadas diariamente con una solución hidroalcohólica para una desinfección exitosa. Además, deben ser guardadas en una bolsa de papel o tela limpia.

En su experimento, la analista y farmacéutica explica que una exposición continuada de la mascarilla al medio ambiente provoca la proliferación de bacterias como estafilococos, estreptococos, neisserias y bacilos. De esta forma, el elemento que debería protegernos del Covid-19, a parte de no cumplir con su función con el paso del tiempo, se convierte además en un depósito de bacterias y gérmenes que pueden dañar y perjudicar nuestra salud provocando infecciones orales o daños en la superficie del rostro.

La farmacéutica, en su experimento, utilizó varias mascarillas utilizadas en diferentes situaciones y guardadas en diferentes sitios para analizar y observar la proliferación de gérmenes y bacterias. Sus resultados fueron sorprendentes.

En una mascarilla, con un uso de tan solo ocho horas, descubrió que tras veinticuatro horas de ‘cultivo’ la superficie de la tela había comenzado a ser poblada por una gran variedad de bacterias como estafilococos, estreptococos, neisserias y bacilos, entre otras.

En otra, que guardaba en su bolso y que utilizaba en ocasiones momentáneas, encontró algunas bacterias como estafilococos provocados por el contacto con las mucosas y la piel humana, pese a su poca exposición y haber permanecido guardada la mayor parte del tiempo.

Aparición de nuevas bacterias

Sin embargo, la que verdaderamente llamó no solo su atención, sino que también se ha hecho viral por su sorprendente aspecto, fue una mascarilla que había sido utilizada por una persona durante tres semanas una media de ocho horas al día. En su superficie, no solo encontró bacterias como estafilococos, estreptococos y bacilos, ya presentes en los tejidos de las otras mascarillas de su experimento. La analista pudo observar que en el cultivo habían proliferado nuevas bacterias como gramnegativas, bacterias contaminantes, incluso detectó la presencia de algún hongo.

“Las bacterias que aparecen no son patógenas por sí mismas, pero podría convertirse en patógenas oportunistas si se ven muy aumentadas debido a que están creciendo en abundancia en las mascarillas húmedas con nuestro aliento.” explicaba en su publicación.

Sin embargo, la científica recordaba que, pese a sus resultados, las mascarillas seguían siendo importantes para la salud de las personas y seguía recomendando su uso. “Esto es una evidencia de algo que ocurre, para que cuidemos mejor nuestras mascarillas, o las cambiemos más a menudo, No es mi intención que alguien concluya no usarlas”. “La clave se encuentra en lavar, desinfectar y cambiar con frecuencia, a diario. Así protegeremos nuestra salud y la de las personas que se encuentran a nuestro alrededor” concluía.