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Infantas españolas: María Luisa de Borbón, la cuñada de María Antonieta que advirtió de su fatal destino

Fue Gran Duquesa de Toscana por matrimonio y durante su reinado se pusieron en práctica muchas de las reformas propias del despotismo ilustrado

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La infanta española María Luisa de Borbón, cuñada de María Antonieta

Esta infanta se convirtió en Emperatriz del “Sacro Imperio Romano Germánico”

© Wikipedia Commons

Poco conocemos de esta Infanta Española, hija de Carlos III, que se convirtió en Emperatriz del “Sacro Imperio Romano Germánico”. Su árbol genealógico emparenta con casi todas las Casa reinantes y su descendencia llega hasta nuestros días: hermana de Carlos IV, cuñada de la célebre María Antonieta de Francia y bisabuela de María Cristina de Habsburgo, Regente y madre del Rey Alfonso XIII. Fue Gran Duquesa de Toscana por matrimonio y durante su reinado se pusieron en práctica muchas de las reformas propias del despotismo ilustrado que abanderaban.

La muerte sin descendencia de su cuñado, José II, la llevó a Viena como heredera del Trono Imperial en los días en los que la Revolución amenazaba con destruir los pilares del Antiguo Régimen. Pese a los esfuerzos de Austria por salvar la vida de los Reyes de Francia, el fervor jacobino abocaba a la destrucción del orden establecido. María Luisa de Borbón falleció pocos meses antes de que la guillotina comenzase a sembrar el terror en Europa. Nació en Portici en 1845 cuando su padre ocupaba el trono de Nápoles. Tuvo una infancia feliz rodeada de sus hermanos y su madre, Amalia de Sajonia.

Portrait Of Marie Antoinette (1755-1793)
Retrato de María Antonieta (1755-1793) ©GettyImages

Pero la muerte de Fernando VI sin descendencia, convertía a Carlos III en Rey de España. Era el año 1759 y la flamante Familia Real llegaba al puerto de Barcelona para comenzar su vida en un nuevo país. Tenía casi diecinueve años pero aun así el sarampión hizo estragos en los jóvenes Infantes a su paso por Zaragoza. Los primeros meses los pasó entre el Palacio del Buen Retiro y los Reales Sitios de Aranjuez, La Granja y El Escorial a la espera de que terminasen las obras del nuevo Palacio Real. Le impresionó la figura de su abuela, la impetuosa Isabel de Farnesio. Su padre, el ilustrado Carlos III, acordó el matrimonio de María Luisa con el heredero del Ducado de Toscana, segundo hijo de la Emperatriz María Teresa I de Austria, la más astuta, reformista y poderosa, gobernante de la época.

La boda se celebró por poderes en Madrid y hubo grandes festejos y fuegos artificiales. La Infanta se despidió de su familia en Aranjuez con dirección a Cartagena para embarcar hacia un nuevo destino. Era el año 1765 y desde entonces se la conocerá como María Ludovica. La nueva pareja se estableció en Florencia y ella apoyó la política de reformas que el culto y melancólico Leopoldo, trató de establecer en su reino. Hicieron suyo el lema de “el tesoro de un Rey es el corazón de sus súbditos”. Como Grandes Duques de la Toscana permanecieron durante más de una década y aquí nacería su copiosa descendencia tuvieron dieciséis hijos hasta que un nuevo fallecimiento volviese a alterar el destino de María Luisa.

La muerte sin hijos de José II de Austria, convertía a Leopoldo en Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y a ella en Emperatriz consorte. Era el año 1890 y la coronación Imperial tuvo lugar en Frankfurt, Presburgo y Praga. Para las fiestas se encargó a Mozart la ópera “La clemencia de Tito”. Pero los nuevos aires que se respiraban en la vecina Francia amenazaban el orden establecido. En un tiempo de alianzas y tensiones internacionales, Leopoldo II limó tensiones con Hungría y mejoró las relaciones con Prusia. Pero su principal preocupación era proteger la vida de su hermana, la Reina María Antonieta de Francia que tras el fracaso de la fuga de Varennes, esperaba en la prisión del Temple su trágico destino. Austria y Prusia amenazaron con una intervención armada para salvaguardar la Monarquía.

Era el comienzo de las guerras contrarrevolucionarias en las que emergería la figura del joven General Bonaparte. Pero el Emperador Leopoldo II fallecía repentinamente en Viena a comienzos de 1892. Su esposa, María Luisa de Borbón, nacida Infanta Española, moría apenas dos meses después. Su hijo Francisco II heredaría el Trono Imperial aunque las transformaciones territoriales derivadas de la Europa post-revolucionaría, marcarían para siempre el destino de la dinastía.