‘Mujeres en la historia’: Baldomera Larra, la estafadora de la plaza de la Paja

La hija menor del célebre periodista y escritor fue muy popular en Madrid

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17 de Julio 2020 / 15:35 CEST

Del Archivo Histórico Nacional

La imagen es de su firma, sacada del Achivo Histórico Nacional

© Archivo Histórico Nacional

Don Mariano José de Larra (1809-1837), el afamado periodista y escritor romántico que se quitó la vida con apenas 27 años, dejó tres hijos de corta edad fruto de su infeliz matrimonio con Josefa Wetoret, tres vástagos que no pasarían desapercibidos y dejarían su huella, por distintos motivos, en la historia de la segunda mitad del siglo XIX: Luis Mariano, quien sería autor de comedias y también de celebradas zarzuelas como “El Barberillo de Lavapiés”; Adela, quien mantuvo un romance con el rey Amadeo de Saboya; y, Baldomera, de la que me dispongo a contarles brevemente.

La historia de Baldomera Larra comienza a fraguarse cuando su esposo, el médico Carlos de Montemayor marcha a América por sus ideas políticas tras la vuelta del rey Alfonso XII, dejando a su esposa con varios hijos pequeños a su cargo. Baldomera se ve desvalida y tiene que recurrir a prestamistas que se aprovechan con elevados intereses de su desesperada situación económica.

Es entonces cuando ella misma decide, con astucia y determinación, hacer lo propio. Así, fundó la “Caja de Imposiciones”, una especie de banco en el que despositaron sus reales muchos madrileños atraídos por las promesas de un interés del 30% mensual ofrecidos por Baldomera. Se trataba, de facto, de una estafa piramidal en toda regla pues al principio cumplía los pagos con el propio dinero que iban poniendo nuevos ahorradores en sus manos. De hecho, se la considera la inventora de este tipo de estafas.

El boca a boca corría como la pólvora y, entre los meses de mayo y diciembre de 1876, el negocio floreció y adquirió gran popularidad en el centro de Madrid. Su oficina de la plaza de la Paja era bien conocida y frecuentada por miles de incautos que allí dejaban sus ahorros bajo la única garantía de la palabra de ella. El procedimiento y éxito de su entramado lo definía ella misma con chulería: “Más simple que el huevo de Colón.”

Baldomera Larra, la estafadora de la Plaza de la Paja
Baldomera Larra, hija del reputado escritor y periodista©Wikipedia Commons

Baldomera Larra vio como aumentaba su fortuna hasta que, como no podía ser de otra manera, a primeros de diciembre de 1876 vio peligrar su fraudulento negocio al no poder afrontar los muchos pagos prometidos. Se cuenta que aquella tarde asistió a una zarzuela para no levantar sospechas y luego huyó con buena parte del dinero reunido en aquellos meses.

Pronto el pueblo vio que algo pasaba, los intereses dejaban de pagarse y por miles se agolparon ante la oficina cerrada de la plaza de la Paja reclamando su dinero y cayendo en la cuenta del engaño. La hasta hace poco conocida como “la madre de los pobres” era buscada para ser llevada ante la justicia y dar cuenta de sus numerosas deudas y compromiso contraídos. Tras no hallarse rastro de ella, fue arrestado su más estrecho colaborador, el secretario Saturnino Iglesias en febrero de 1877.

Baldomera no tardaría en caer en manos también de las autoridades al tenerse noticias de su huida a Francia. Así, fue detenida en la localidad de Auteuil donde había mudado su identidad. Tomada su declaración en agosto de 1877, reconoció su actividad motivada por la necesidad y como, al no poder pagar y ver en riesgo su entramado, había decidido poner tierra de por medio.

El caso fue seguido por la prensa de la época con detalle, portadas y páginas repletas de jugosos detalles sobre la popular y caída en desgracia Baldomera Larra. Finalmente, en mayo de 1880, fue condenada a 6 años de cárcel por un “delito de alzamiento de bienes, hecho en perjuicio de acreedores y por persona que no es comerciante”. A su secretario Saturnino se le condenó a 6 meses de prisión como cómplice.

Sin embargo, cuando el caso parecía claro y la sentencia firme e irrebatible, el Tribunal Supremo aceptó y tomó en consideración el recurso de casación presentado por Felipe Aguilera, el letrado del secretario Saturnino Isiegas. ¿Qué alegaba en dicho recurso? ¿Por qué tuvo éxito y se benefició su cliente y, por ende, la propia Baldomera Larra?

El letrado argumentó que los hechos llevados a cabo por Baldomera no constituían delito alguno, pues no tenía capacidad legal para contratar al ser mujer casada, así que no podía considerarse como delito de alzamiento de bienes ni las personas que le habían entregado su dinero por su propia voluntad tampoco tenían la categoría de acreedores.

El Supremo dictó sentencia el 1 de febrero de 1881, absolviendo a Baldomera y Saturnino de toda culpa, lo que tuvo mucho eco en la sociedad y prensa madrileña de la época. El diario “La Discusión” esto decía el 4 de febrero de 1881...

“La sentencia se presta a muchos comentarios y merece estudio detenido; pero el hecho es que doña Baldomera será puesta inmediatamente en libertad y sus acreedores seguirán lamentando haberse dejado llevar de la idea de un lucro exagerado.”

Se dice que Baldomera viajó luego a algún lugar de América para reunirse con su esposo...

Daniel Arveras es periodista y escritor. Su último libro es “Conquistadores olvidados. Personajes y hechos de la epopeya de las Indias”.