‘Mujeres en la historia’: Eufrasia de Guzmán, la amante de Felipe II que se convirtió en princesa de Ascoli

Dama de la corte, quedó embarazada del rey y fue casada con Antonio Luis de Leyva, III príncipe de Ascoli, para evitar el escándalo

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03 de Julio 2020 / 10:45 CEST

Felipe II

Felipe II conoció a Eufrasia de Guzmán por ser la dama de su hermana, doña Juana

© Daniel Arveras

Felipe II -al contrario de lo que muchos piensan por mor de leyendas e imágenes oscuras creadas sobre el monarca- tuvo una intensa y azarosa vida amorosa en la que alternó los lechos de sus cuatro esposas con los de unas cuantas amantes a lo largo de su vida, mujeres que le dieron varios hijos. La primera de ellas, Isabel de Osorio, fue sin duda por la que más sintió el entonces joven príncipe dada su ardorosa e iniciática pasión y la belleza de la dama. Si recuerdan, sobre ella escribí hace unas semanas en esta misma sección.

Hoy lo hago sobre Eufrasia de Guzmán, otra de las mujeres con las que el ya poderoso Felipe II yació. Era dama de doña Juana, la hermana del rey, y a ella se entregó con pasión el monarca durante varios años, dando inicio a su relación en torno a 1559. Por entonces él había quedado viudo de su segunda esposa, la ajada y desdentada reina inglesa María Tudor. Estaba libre, aunque lógicamente, no por mucho tiempo.

Las razones de estado y alianzas políticas se imponían y Felipe debía casarse por tercera vez, en esta ocasión con la jovencita infanta francesa, Isabel de Valois, a quien en un principio había acordado desposar con su hijo, el inestable príncipe Carlos. Contaba ella con 13 años de edad por los 32 de él -nada demasiado extraño en aquella época- y la boda se celebró por poderes, representando al rey el duque de Alba. Por cierto, que una desgracia ocurrió en las ceremonias de celebración posteriores al morir el padre de la novia, el rey Enrique II, en un lance desafortunado de una justa.

Isabel tuvo que guardar el lógico luto varios meses, retrasando su partida hacia España. Al año siguiente, 1560, viajó al fin para reunirse con su esposo, celebrar la ceremonia oficial y consumar el matrimonio, hecho este último que no pudo acontecer hasta el año siguiente dada la juventud de la francesa.

En esos dos años de negociaciones, lutos y esperas, Felipe II continuó frecuentando a Eufrasia de Guzmán e incluso lo siguió haciendo algunos años más una vez consumado su matrimonio con Isabel de Valois. Los amoríos extraconyugales del monarca con Eufrasia concluyeron en 1564 por dos motivos que se pueden atisbar como los más probables; iba cogiendo cariño a su joven reina francesa y, sobre todo, había otra muy poderosa razón para terminar con esa relación... Eufrasia esperaba un hijo suyo.

Isabel de Valois
Felipe II comenzó su relación con Eufrasia de Guzmán en 1559, cuando quedó viudo de su segunda esposa María Tudor y antes de casarse por tercera vez con la infanta francesa, Isabel de Valois©CordonPress

¿Qué sucedió entonces? Lo habitual en estos casos, debía procurársele a Eufrasia un buen matrimonio con un fiel servidor del rey que estuviera soltero o viudo y se desposara con ella con prontitud, pues el pequeño estaba ya en camino. En suerte le tocó tal destino a Antonio Luis de Leyva, III príncipe de Ascoli y nieto del primero con tal título, célebre defensor de Pavía.

Así fue, Felipe II dotó a Eufrasia para ese enlace donde fueron los padrinos nada menos que la esposa y el hermanastro del monarca, la reina Isabel de Valois y Don Juan de Austria. El hijo del rey nació y llevó por nombre Antonio Luis de Leiva y Guzmán. Se convirtió en IV príncipe de Ascoli al suceder a su “padre” prematuramente fallecido y, tras una juventud díscola y rebelde, se convirtió en un militar de prestigio en Flandes e Italia.

Eufrasia, viuda y alejada ya de su amado rey, llevó una vida desahogada gracias a la dote y herencia recibida. En Madrid dejó su huella al donar unos terrenos de su propiedad en Prado Viejo a la orden de Agustinos Recoletos para construir un convento en 1592. De hecho, este hecho daría nombre al paseo de Recoletos de la capital de España.

¿Dónde se encontraba exactamente? En el lugar donde hoy se levanta la Biblioteca Nacional y el Museo Arqueológico de Madrid, tal y cómo indica una placa allí ubicada. También fue denominado desde finales del siglo XVII como convento de Copacabana por una virgen traída desde el Perú muy venerada por aquellas latitudes.

Allí estuvo el convento hasta que llegó la desamortización de Mendizábal en 1837, cuando quedó abandonado, fue demolido y el propio ministro se hizo meses después con la propiedad del solar en pública subasta. En fin, ya saben ustedes esto de los políticos como funciona, antes y ahora...

Una vida apasionante la de Eufrasia de Guzmán, dama de la corte, amante del todopoderoso Felipe II, madre de uno de sus hijos, princesa de Ascoli por su concertado matrimonio y viuda fundadora del convento de Agustinos Recoletos...

Daniel Arveras es periodista y escritor. Su último libro es “Conquistadores olvidados. Personajes y hechos de la epopeya de las Indias”.