Melinda Gates y la carrera de obstáculos a la que se enfrentó durante 9 años en Microsoft

Hoy en día es una de las mujeres más poderosas e influyentes, algo que no la exime de haber tenido sus propias batallas personales

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02 de Julio 2020 / 11:48 CEST

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Fue la única mujer de su MBA que consiguió entrar a Microsoft

© GettyImages

Melinda Gates es una de las mujeres más influyentes, poderosas y ricas del planeta. La fundación privada que posee junto a su marido es la más grande del mundo y sus donaciones ascienden a 44.300 millones de dólares. Sin embargo, ella también ha tenido sus propias luchas internas que, en su momento, desveló en su libro ‘No hay vuelta atrás: el poder de las mujeres para cambiar el mundo’. Una historia en la que describe cómo fue la carrera de obstáculos a la que se enfrentó en los nueve años que estuvo en Microsoft.

Melinda French, así era su apellido de soltera, es la segunda de cuatro hermanos. Elaine, su madre, era ama de casa y Raymond, su padre, ingeniero aeroespacial. Ambos se hicieron una promesa: sus hijos accederían a una educación superior costase lo que costase. En el caso de Melinda, además, la animaron a que se dedicase a las Ciencias puesto que eran las materias en las que mejor se desenvolvía.

Así fue como se licenció en Informática y Administración de Empresas después de haber trasteado con el ordenador Apple que tenían en su casa. Este fue el inicio del camino que la convertiría en la líder tecnológica que fue después. Para ello, se presentó a una entrevista de trabajo en Microsoft. Corría el año 1986 y fue la única mujer de su MBA que logró el puesto. Primer obstáculo superado.

Bill Gates Steps Down From Microsoft's Board
Uno de los proyectos que dirigió fue el de la enciclopedia Encarta©GettyImages

Nueve años en Microsoft

En los nueve años que trabajó en la compañía fue la responsable de diferentes equipos. Bajo su dirección estuvo la famosa enciclopedia Encarta y el equipo de Word que creó una pequeña y controvertida mascota: Clippy, el asistente de Office que tenía forma de clip de oficina. Años después, la propia Melinda confesó a Vanity Fair que aquello era ‘el mayor arrepentimiento’ de su vida. A pesar de ello se convirtió en toda una líder.

No le resultó fácil. En su libro mira hacia atrás para recordar aquella época: fue una de las primeras empleadas de Microsoft, una compañía en la que reinaba una cultura revolucionaria, pero también inhóspita y dura. Tanto es así que un año después de entrar, se planteó renunciar. Algo que no comentó con su novio de entonces, Bill Gates. No en vano, el director ejecutivo de la empresa encarnaba esa cultura a la perfección.

Melinda Gates Meets Bruno Le Maire In Paris
Con ella llegaron algunos de los mejores empleados que tiene la compañía©GettyImages

Su propia forma de hacer las cosas

Melinda consideró que en aquel momento no era su responsabilidad así que aprendió a adaptarse. Un nuevo obstáculo superado. Y lo hizo sin renunciar a ser ella misma a pesar del estilo abrasivo de Microsoft. Otro inconveniente resuelto. Defendió que el éxito de la gente se basa, en gran medida, en el trato respetuoso y con esta premisa contrató a algunos de los mejores empleados de la compañía.

Todos ellos apreciaban su amable estilo de liderazgo que se diferenciaba del de otros jefes que tenían prejuicios inconscientes a la hora de fichar o de promocionar a sus empleados ya que solían favorecer a quienes se parecían y actuaban como ellos. Así fue como, durante nueve años, se convirtió en una mánager cercana que gestionaba equipos, administraba sobre el terreno, ejercía de enlace entre los distintos poderes implicados…

Algo que tuvo que compatibilizar con sus otras batallas: compartir su vida con todo un icono, repartir con equidad las responsabilidades familiares y domésticas, defender a las mujeres… Una labor algo compleja cuando tu marido no sólo ha sido el hombre más rico del mundo durante varias décadas, sino también tu jefe. Tal y como ha demostrado, no hay obstáculo que pueda con Melinda Gates.