Esta estudiante resuelve un problema matemático que llevaba 50 años sin solución... ¡en una semana!

Esta estudiante consiguió dar con la respuesta a uno de los interrogantes relacionado con la teoría de nudos

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19 de Junio 2020 / 16:56 CEST

Lo consiguió con una ingeniosa solución

Su hallazgo le ha ayudado a lograr una plaza permanente en el MIT

© Universidad de Texas

Hace 50 años, John Horton Conway planteó un problema matemático relacionado con la teoría de nudos. Una cuestión que desde entonces han abordado múltiples profesores sin éxito alguno… hasta que llegó una estudiante de la Universidad de Texas y descubrió la respuesta en una semana. Esta es la historia de Lisa Piccirillo.

La topología es la rama que, según explica Marithania Silvero, del Instituto de Matemáticas de la Universidad de Sevilla, estudia las propiedades que persisten después de deformar constantemente los objetos geométricos sin romperlos. Y es aquí donde encontramos la teoría de nudos, que imagina una cuerda con los extremos pegados. Con este punto de partida, estudia las alteraciones que se pueden hacer en ella sin llegar a cortarla.

Su ingeniosa solución

Bajo este paraguas, Conway introdujo un nudo con once cruces y planteó si era ‘slice’ o no, es decir, si cumple la propiedad de ser borde de un disco cuando lo vemos dentro de un espacio de dimensión cuatro. Es algo complicado de imaginar y esto dificulta aún más su resolución. No en vano, han sido muchos los matemáticos que habían intentado responder a esta cuestión sin éxito.

Lisa consiguió responder a la pregunta sobre el nudo de Conway ©GettyImages

Existen 2.978 nudos de menos de trece cruces y se sabía si eran slice o no 2.977 de ellos… hasta que apareció Lisa y resolvió el problema propuesto por Conway: no lo es. Para encontrar la solución, Piccirillo lo sustituyó por otro que inventó donde esta propiedad era más sencilla de estudiar. A continuación usó varias técnicas que probaron que su nudo no era slice y, por lo tanto, tampoco el de Conway. Lo hizo en una semana, aprovechando los ratos libres de un congreso al que asistía.

Una plaza en el MIT

La comunidad matemática alaba su trabajo por el ingenio aplicado para llegar hasta la respuesta. Su hallazgo ha sido tan importante que, además de haber sido publicado en una de las mejores revistas sobre la materia, la ha ayudado a conseguir una plaza permanente en el MIT (el Instituto de Tecnología de Massachusetts) un año después de su graduación.