Anna Bulgari Calissoni, la mujer que cambió las joyas por miles de reconfortantes olivos

Aunque era experta en gemas, prefirió refugiarse en su finca italiana después de vivir un traumático episodio junto a su hijo Giorgio

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19 de Junio 2020 / 13:11 CEST

Patrick McMullan Archives

En 1953 montó una finca para producir aceite de oliva italiano

© GettyImages

El apellido de Anna Bulgari Calissoni lo dice todo sobre su familia: una de las dinastías con más fama, tradición y lustre del mundo de la joyería. Sin embargo, ella prefirió mantenerse a cierta distancia y optó por colocarse en la última fila, la más alejada de los focos mediáticos. Ahí permaneció hasta que falleció el pasado mes de mayo. Esta es la historia de la mujer que se refugió en sus olivos.

Sotirios Voulgaris era un platero griego que, en 1884, fundó Bulgari en Roma. La marca no tardó en alcanzar la fama gracias a sus creaciones artesanas y cuando los hijos del creador se incorporaron al negocio, éste centró el foco en la joyería de alta gama. Esta decisión fue la que les catapultó y les llevó hasta la multitud de celebridades que han lucido sus magníficos diseños. En 2011, el grupo LVMH compró la compañía.

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Anna era una experta en joyas preciosas©GettyImages

Aceite de oliva

Anna Bulgari era, por supuesto, experta en piedras preciosas aunque este no fue el único motor económico que impulsó su vida. En 1953, con la compañía y el apoyo de su marido, dio forma a una finca destinada a la producción de aceite de oliva.

Ubicada en Aprilia (una localidad de la provincia de Latina en la región de Lacio), tenía más de 60 hectáreas en las que albergaba más de 10.000 olivos. Tal es su magnitud y su repercusión en la ciudad, que se puede visitar y sirve de escenario para celebrar distintos eventos. Para Anna, sin embargo, fue algo más que un negocio: se convirtió en el refugio donde se alejó de todo tras uno de los episodios más traumáticos de su vida.

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Tras el secuestro, vivió alejada de la vida mediática©GettyImages

El secuestro

Ella y su hijo Georgio (que en aquel momento tenía 17 años) fueron secuestrados por el Movimiento Armado de Cerdeña mientras estaban en una fiesta. Los encerraron en el maletero de un Fiat 132 y les trasladaron hasta el lugar donde estuvieron cautivos durante 37 días a la intemperie, encadenados y con los ojos tapados.

Los Bulgari no dudaron a la hora de pagar el rescate, pero éste no llegó a tiempo y los secuestradores tomaron represalias: le cortaron la oreja a Giorgio y la mandaron a la residencia familiar. Cuatro días después de este terrible episodio, les entregaron los dos millones de euros que habían pedido en dos bolsas negras que dejaron en Sarzana. El 24 de diciembre Anna y Giorgio fueron liberados, pero nada fue igual para la heredera del imperio joyero que hizo de sus olivos el mejor refugio.