1. home
  2. /Divulgación

Infantas españolas: María Francisca de Asís, la primera reina carlista

Inteligente, discreta, amante de su familia y aficionada al dibujo

3 Minutos de lectura
Primera Reina Carlista: María Francisca de Asís

María Francisca de Asís, esposa del Infante Carlos María Isidro de Borbón

© Wikipedia Commons

Muchas veces hemos oído hablar del Infante Carlos María Isidro de Borbón, primer pretendiente al trono carlista. Pero ¿sabemos algo de quién fue su esposa?; ¿quién se convirtió en la primera “Reina” de esta rama dinástica? Aunque portuguesa de nacimiento, desde su llegada a España en 1816 apenas volvió a su país natal más que para comenzar un periodo de exilio. De carácter fuertemente religioso, poco tenía que ver con la personalidad apasionada de su madre Carlota Joaquina y de su abuela, la Reina María Luisa de Parma.

Dicen que era inteligente y discreta, amante de la familia y muy aficionada al dibujo. Los liberales la describen como arrogante y enérgica mientras que en el pensamiento más tradicional, ha pasado a la historia como esposa amantísima, ejemplo de madre y fiel apoyo de Don Carlos en las diferentes crisis que provocaron el inicio de la Primera Guerra Carlista. María Francisca de Asís nació en el Palacio Real de Queluz (Lisboa) en 1800. Era la tercera de las hijas de la española Carlota Joaquina, hija de Carlos IV de Borbón, y del futuro Juan VI de Portugal. Su infancia trascurrió en la vecina corte portuguesa muy condicionada por la eventual demencia de la Reina María, en unos días en los que la amenaza de Napoleón planeaba sobre la península.

A finales de 1807 y ante la amenaza de invasión, María Francisca embarcaba en el muelle de Belém en la comitiva que trasladaba a toda su familia hacia Brasil. Apenas tenía siete años cuando comenzaba ese pavoroso viaje hacia lo desconocido. En Río de Janeiro vivió durante casi una década, fuertemente influenciada por las conspiraciones que se tejían en torno a su madre. Carlota Joaquina, ferviente absolutista, transmitió a sus hijas ideas profundamente tradicionales en aspectos políticos y religiosos. María Francisca pasó una infancia feliz con sus hermanas Isabel y María Teresa, llamadas también a tener un papel relevante en la historia española.

María Francisca de Asís y Carlos María Isidro de Borbón
Tras su matrimonio, se convirtió en la primera reina de esta rama dinástica©Ayuntamiento de Madrid

Pero, cuando apenas había cumplido los dieciséis años y liberada la península del yugo bonapartista, decidió acordarse un matrimonio que beneficiase los intereses de ambas casas reinantes: Isabel se casaría con el Rey Fernando VII (ya viudo de su primera esposa) y María Francisca lo haría con su hermano, Carlos María Isidro. En ambos casos eran tíos y sobrinas, pues no olvidemos que los recios Borbones, eran también hijos de Carlos IV.

Las jóvenes llegaron al puerto de Cádiz después de más de dos meses de “feliz navegación” según leemos en la prensa de la época. En esta misma ciudad que se había batido en armas contra los franceses, se celebraron las bodas por poderes. Era el mes de febrero de 1816. Y de Andalucía al Palacio Real de Madrid donde el 5 de septiembre, tendrían lugar con los fastos correspondientes, tan regios enlaces. Su hermana se convertía en Reina y ella, en Infanta Española. Pero la suerte de su matrimonio fue muy distinta. El monumental trabajo de Merchor Ferrer, ‘Historia del Tradicionalismo Español’, incide en la armoniosa vida familiar de la pareja que muy pronto se vio acompañada del nacimiento de tres vástagos varones. Fernando VII, mientras tanto, no conseguía descendencia.

Los vaivenes de esa España que pasaba de entonar el himno de Riego a aplaudir a los Cien Mil Hijos de San Luis del Duque de Angulema, llevaron a la Familia Real a Sevilla y de ahí, de nuevo a Cádiz en una especie de “secuestro” liberal. Al ser liberada en 1823, María Francisca de Asís, apareció con un majestuoso vestido grana y una enorme flor de lis, símbolo de la dinastía que ella representaba. El gesto fue muy aplaudido por los fervorosos realistas que empezaron a ver, en ella, una esperanza para la Monarquía Tradicional.

Se casaron en Cádiz en septiembre de 1816
Copia literal de los poderes de la boda real ©Biblioteca Nacional del España

Desde entonces su papel político al lado de su esposo fue claro. En vida de Fernando VII no conspiraron. Pero cuando el Rey falleció en 1833 sin descendencia masculina, la reivindicación del trono no se hizo esperar. Ya desde el exilio en Portugal, reclamaron “Manifiesto de Abrantes” la Corona. Pero María Francisca de Asís apenas vivió para ver la Guerra Civil que comenzaba a desangrar España: moría de agotamiento en Hampshire (Inglaterra) pocos meses después. Su hermana María Teresa se casaba ahora con el viudo, Don Carlos, pasando a ejercer una influencia extraordinaria como “Princesa de Beira”.