‘Mujeres en la historia’: María García, la mujer del soldado que se salvó de los corsarios

Esta mujer viajó a la isla Margarita para vivir con su marido, soldado que sobrevivió y “salió a nado” de un combate naval con corsarios franceses

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05 de Junio 2020 / 13:57 CEST DANIEL ARVERAS

Carta del Archivo de Indias

Documento de María García en el Archivo de Indias fechado en el 1586

© AGI, PARES

Me ocurre a menudo. Un servidor anda documentándose y avanzando en su próximo libro cuando se encuentra con documentos muy curiosos e interesantes en el Archivo de Indias (PARES). Eso hace que me detenga para leer las historias de gentes anónimas que vienen referidas en dichos archivos e imaginar cómo serían sus vidas tras el hecho referido en esas páginas. Aunque me distraiga de mi objetivo principal, no lo puedo evitar. Así me ha ocurrido en este caso que me dispongo a relatarles brevemente.

Una mujer sevillana, María García, presentaba información en 1586 para que se le concediera licencia para poder viajar y reunirse con su esposo en el Nuevo Mundo. Estas peticiones son muy numerosas y se encuentran por doquier en el AGI, pero esta incluía un factor muy llamativo que llamó mi atención.

Ella cuenta en el documento referido que es mujer de Baltasar González, el cual vive en la isla Margarita desde hace unos diez años. Pero, ¿cómo llegó allí su esposo? Aquí viene lo más interesante de este caso...

“El dicho mi marido fue un soldado de uno de los galeones que a la sazón pasaron a la Nueva España con el general don Cristóbal de Eraso y que el galeón se perdió en aquella costa y la gente salió a nado y se quedó allá y desde entonces por ausencia del dicho mi marido he padecido y padesco mucha pobreza y necesidad...” (AGI).

La isla Margarita, famosa por sus perlas, era uno de esos enclaves del Caribe que sufrían con frecuencia el asalto de piratas y corsarios. A su atractivo perlífero unía sus escasas defensas, por lo que periódicamente fue objeto de ataques y saqueos por aquellos ladrones del mar franceses, ingleses y, más tarde, también holandeses.

Por las fechas y el ilustre personaje que menciona nuestra protagonista, el general Cristóbal de Eraso, he dado con un documento que coincide con lo que seguramente ella refiere que le ocurrió a su marido. En el verano de 1576, Cristóbal de Eraso era el capitán general de la Armada Real de Guarda de la Carrera de Indias y arribó con la flota por esas latitudes, dándose de bruces con una escuadra de seis o siete navíos de corsarios franceses en las cercanías de la Margarita.

Isla Margarita (Venezuela)
El marido de María García, Baltasar González, fue uno de los supervivientes del navío español que naufragó en las costas de la Isla Margarita en el verano de 1576©Daniel Arveras

Las hostilidades se desataron y, por lo que narra un testigo, Baltasar González fue a buen seguro uno de los que a nado salvaron su vida...

“...fuego y acertó a dar en un barril de pólvora que estaba en la popa y se quemó todo el navío y mercaderías que en él benían y se hundió la artillería y los demás, que sólo se escaparon después a nado que fueron los que tomaron las chalupas...” (AGI).

El caso es que el afortunado esposo de María García sobrevivió a aquella refriega naval y se quedó a vivir en la Margarita, dedicándose a la actividad más interesante en aquella isla, la extracción y comercio de perlas de sus ricas aguas, trabajando como él mismo indica en su carta para Gaspar de Peralta, uno de los mayores y poderosos mercaderes de las pesquerías de perlas.

Baltasar González escribió a su esposa, contándole sus avatares y rogándole que pidiera licencia para poder viajar y reunirse con él, cosa que María hacía ahora ante el Consejo de Indias con determinación y cierta angustia por su situación...

“...pido e suplico a vuestra alteza por servicio de Dios me haga merced de mandárseme la dicha licencia, que será limosna.” (AGI).

Solventadas algunas dificultades, como que no podía presentar la licencia de pase de su marido a Indias porque este la había perdido, presentó las cartas enviadas por Baltasar y acompañó su petición con tres testigos, un hombre y dos mujeres -Pedro González, Leonor García, mujer del anterior y, Catalina Núñez-.

Todos ellos ratificaron que ambos, María y Baltasar, estaban casados desde hacía muchos años como buenos cristianos, que él hacía tiempo se había enrolado como soldado de la Armada y que les constaba que ahora reclamaba a su esposa para vivir en la isla Margarita. No había pues impedimento alguno para que ella pudiera viajar, pues además era mucha su necesidad por la larga ausencia del marido.

Y así fue, la Casa de Contratación le concedió finalmente la licencia. Probablemente María García viajó en cuanto pudo, al año siguiente. No he encontrado más información sobre ellos, espero que se reunieran al fin y vivieran unos cuantos años juntos en la lejana, y siempre amenazada de corsarios, isla de las perlas.

Daniel Arveras es periodista y escritor. Su último libro es “Conquistadores olvidados. Personajes y hechos de la epopeya de las Indias”.