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‘Infantas españolas’: Isabel de Borbón y Nápoles, ¿hija de Manuel Godoy?

Es la niña que aparece en el conocido cuadro ‘La familia de Carlos IV’, de Goya, en el que se interpreta que el gesto protector de su madre ocultaba una paternidad bastarda atribuida a Manuel Godoy

3 Minutos de lectura
Por CRISTINA BARREIRO- UNIVERSIDAD CEU-SAN PABLO
Infanta Isabel de Borbón y Nápoles

Infanta Isabel de Borbón y Nápoles, hermana de Fernando VII y abuela de Isabel II

© Wikimedia Commons

¿Quién es la niña que aparece en el conocido cuadro de Goya La Familia de Carlos IV ? Muchas veces hemos escuchado que el gesto protector de su madre, María Luisa de Nápoles, ocultaba una paternidad bastarda atribuida a Manuel Godoy. Pero poco sabemos de esa Infanta Española que se convirtió en reina de Nápoles y que tantos vínculos familiares mantuvo con su país de origen. Madre de la futura Regente María Cristina, hermana de Fernando VII y abuela de Isabel II, desempeñará un papel relevante en el entorno más íntimo de la Familia Real.

“Baja y gorda” según testimonio de su suegra, María Carolina de Nápoles, se mantuvo alejada de las conspiraciones cortesanas y llevó una vida apartada del poder y dedicada al cuidado de su numerosa prole. Una vez viuda, su segundo matrimonio con el apuesto conde de Balzo, desencadenó enorme escándalo. Isabel de Borbón y Nápoles nació en el Palacio Real de Madrid en 1789, el año en el que Francia sucumbía al inicio de la Revolución. Era la cuarta de las hijas del monarca Carlos IV quien, en esas fechas, trataba de hacer frente, con poco éxito, a los vecinos aires levantiscos.

La joven infanta se crió en un ambiente marcado por el carácter impetuoso de su madre, la conspicua María Luisa de Nápoles, aficionada a influir en los asuntos políticos y en la personalidad de su débil esposo. Fue ella quien, con el apoyo del “amigo Manuel”, el cada día más poderoso Manuel Godoy, orquestó el matrimonio de su primogénito varón, el entonces Príncipe Fernando, con María Antonia de Nápoles. En esa misma ceremonia se celebrarían también los esponsales de la Infanta Isabel con Francisco de las Dos Sicilias, Duque de Calabria y heredero del trono de Nápoles.

‘La familia de Carlos IV’, de Goya
En el conocido cuadro ‘La familia de Carlos IV’, de Goya, Isabel de Borbón y Nápoles es la niña que aparece en el medio, junto a su madre, que tiene su brazo sobre el hombro de la infanta©Wikimedia Commons

La doble ceremonia tuvo lugar el Barcelona a comienzos de 1802. Isabel de Borbón salió de España convertida en princesa heredera de Nápoles. Solo volverá a su patria en una ocasión. Aunque apenas sabía expresarse en italiano y había recibido escasa formación cultural, parece que disfrutó de los bailes y festejos que se organizaron con motivo de su llegada. Pero la nueva configuración del mapa político europeo provocada por la irrupción de Napoleón iba a alterar el destino de los recién casados.

En 1806 los monarcas napolitanos fueron depuestos por el Emperador y la Familia Real se refugió en Sicilia. Aquí pasaron los días felices de su matrimonio y nació la numerosa descendencia que la llevará, con el tiempo, a vincularse con casi todas las casas reales: Luisa Carlota, casada con su hermano Francisco de Paula; María Cristina, cuarta esposa y viuda de su también hermano Fernando VII o Teresa, futura esposa del Emperador Pedro II de Brasil.

Es también la madre del conde de Trapani, cuya candidatura a la mano de Isabel II (su nieta) fue muy sonada en la época. En 1815, tras la derrota de Waterloo y la refundación del Reino de las Dos Sicilias, el matrimonio regresó a Portici, en Nápoles. En 1818, Isabel de Borbón recibió la vista de sus padres, los ya ancianos Carlos y María Luisa, a los que no veía desde su boda y que vivían exiliados en Roma. Pero los cambios políticos posteriores a la celebración del Congreso de Viena y sobre todo, las sucesivas olas revolucionarias que azotaron Europa a partir de 1820, hicieron que el monarca Francisco I, fuertemente aprensivo respecto a su seguridad personal, viviera prácticamente recluido en el Palacio Real.

El matrimonio apenas abandonó su refugio para viajar a España en 1829, con motivo de una nueva boda real. Su hija María Cristina, se casaría con el entonces Rey, Fernando VII, con la única finalidad de dar un heredero a la dinastía: Isabel II. Con los años, María Cristina de Nápoles se convertirá en un personaje capital en la convulsa historia del siglo XIX español.

A las pocas semanas de regresar a Nápoles, fallece Francisco I. Pero Isabel de Borbón, digna heredera del carácter apasionado de su madre, entró en relaciones con el guapo y noble Francesco de Balzo. La relación escandalizó a la corte y no se formalizó, en términos de “matrimonio morganático”, hasta 1839. Isabel tenía cincuenta años y él era dieciséis años más joven. No tuvieron hijos.

Isabel de Borbón falleció en el Palacio Real de Portici en 1848. Era el mismo lugar en el que había nacido su padre, Carlos IV, varias décadas atrás. La prensa española informó copiosamente de la muerte de quien había nacido Infanta Española (La España y La Esperanza, 1 octubre 1848).