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El misterio de los ‘incendios zombis’ en el Ártico

Se trata anomalías naturales en las que las llamas permanecen ardiendo en segundo plano bajo tierra durante largos periodos de tiempo

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28 de Mayo 2020 / 19:52 CEST EUROPA PRESS

Incendios de Siberia durante el verano del 2019

Los incendios zombies son reactivaciones de focos que permanecen ardiendo bajo la superficie durante largos periodos de tiempo y emergen de nuevo al producirse un aumento de las temperaturas

© GettyImages

Científicos del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS) están considerando la posibilidad de que en el Ártico se estén produciendo  incendios ‘zombis’ que puedan provocar un desastre medioambiental similar al ocurrido durante el verano del 2019, en donde se quemaron cerca de 6 millones de hectáreas y se emitieron al menos 50 megatoneladas de dióxido de carbono solo durante el mes de junio.

Los incendios zombis son anomalías naturales en donde las llamas forestales permanecen ardiendo en segundo plano bajo tierra durante largos periodos de tiempo hasta que vuelven a emerger a la superficie debido a las altas temperaturas y a la aparición de climas cálidos.

Los datos analizados y aportados por el Sistema Mundial de Asimilación de Datos sobre Incendios (GFAS), que se sirve de las observaciones efectuadas mediante sensores satelitales, evidencian una actividad de incendios forestales “bastante habitual” y “cíclica” en la región Ártica siberiana, de ahí que los científicos estén sopesando la posibilidad de que se trate de incendios zombis y no de focos aislados. De hecho, advierten que la tendencia se incrementará en las próximas semanas conforme avance la temporada, debido al aumento inusual de las temperaturas.

El riesgo de que se produzcan incendios forestales puede acentuarse ante unas condiciones inusualmente cálidas y secas, pues Europa ya ha registrado temperaturas récord en marzo y abril de este año. En este sentido, el servicio análogo del CEPMPM de Copernicus, esto es, el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), informó de que, en abril de 2020, las temperaturas se situaron por encima de la media en las regiones septentrionales, costeras y centrales de Groenlandia, así como en gran parte de Siberia.

“Gracias a los datos proporcionados por el C3S, sabemos que las regiones del círculo polar ártico más afectadas por los incendios de 2019 estaban experimentando unas condiciones en superficie más cálidas y secas, lo que brinda un entorno ideal para que los incendios se originen y permanezcan activos”, explica Mark Parrington, experto en incendios forestales y científico sénior del CAMS.

Los indicios que apuntan a que los incendios zombis podrían haberse reactivado en el círculo polar ártico resultan “preocupantes”, dado que los incendios forestales registrados el año pasado en la región no tuvieron precedentes y, según las estimaciones, emitieron 50 megatoneladas de dióxido de carbono solo en junio de 2019: el equivalente a las emisiones anuales totales de Suecia.

“Las anomalías están bastante extendidas en zonas donde se produjeron incendios el pasado verano. En caso de ser así, y si se presentan determinadas condiciones medioambientales, podríamos asistir a un efecto acumulativo de la temporada de incendios del año pasado en el Ártico que se dejará sentir en la próxima temporada y podría conllevar que vuelvan a originarse incendios duraderos y de gran envergadura en la misma región durante años“, indicaba.

OBSERVACIONES EN OTRAS REGIONES DEL MUNDO

Incendio forestal en Siberia 2019
Los incendios forestales del 2019 en Siberia emitieron cerca de 50 megatoneladas de dióxido de carbono solo durante el mes de junio, el equivalente a las emisiones totales de Suecia durante un año©GettyImages

Los científicos del CAMS también han estado monitorizado la actividad de incendios forestales en otras regiones del mundo durante la temporada tropical de incendios, que ha llegado recientemente a su fin. Sus observaciones muestran que las emisiones para la región del Caribe - que incluye países como Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, así como la península de Yucatán (México - se situaron claramente por encima de la media para el periodo 2003-2019.

En consecuencia, la intensidad de los incendios, denominada poder radiativo del fuego (en inglés, FRP), también se situó muy por encima del promedio para el periodo 2003-2019 en estos países. Por el contrario, las emisiones y la intensidad de los incendios en el Sudeste asiático, que incluye países como Camboya, Laos, Malasia y Myanmar, se situaron en niveles más cercanos al promedio, y Tailandia y Vietnam registraron valores inferiores a la media.

Una región que se vio sumamente perjudicada por los incendios forestales fue Indonesia, que sufrió uno de los incidentes más intensos en casi 20 años. Los científicos del CAMS estimaron que los incendios en Indonesia que comenzaron en agosto de 2019 y no se extinguieron hasta tres meses después emitieron al menos 708 megatoneladas de CO2.

Se considera que el causante principal de la intensidad de los brotes de incendios fue la combinación de unas condiciones más secas que la media y la quema de turberas ricas en carbono. Los científicos del CAMS estimaron que la intensidad total diaria de los incendios fue superior a la media de los últimos 16 años. La bruma tóxica resultante no solo tuvo un efecto nocivo para la población local, sino que también infligió daños duraderos a los bosques naturales y a la fauna y flora silvestres.

“También hemos monitorizado estrechamente las emisiones y la intensidad de los incendios en las regiones tropicales y, si bien algunas se situaron ligeramente por encima de la media, otras mostraron una leve reducción”, indica Mark Parrington.

Según el investigador, esto muestra que aunque algunas zonas presentan mayor riesgo de registrar una actividad de incendios más elevada en condiciones más cálidas o secas, “la realidad nunca resulta sencilla o evidente”. “Nuestro trabajo implica monitorizar muy de cerca las emisiones y la intensidad de estos incendios para poder elaborar una representación a más largo plazo con el tiempo de cara a entender su repercusión en la composición atmosférica y brindar información a los responsables políticos y a las empresas que buscan medidas paliativas”, concluye.

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