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‘Mujeres en la historia’: Doña Emilia Pardo Bazán y la ‘figura excelsa’ de Hernán Cortés

“El homenaje a Cortés no está en mármoles ni en bronces, sino en sus hechos, monumento eterno, superior a las pasiones y a los odios”, escribió en su libro dedicado al conquistador

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15 de Mayo 2020 / 13:29 CEST

Busto de Cortés en el colegio mayor Nuestra Señora de Guadalupe, Madrid

Busto de Cortés en el colegio mayor Nuestra Señora de Guadalupe, Madrid

© Daniel Arveras

Doña Emilia Pardo Bazán (La Coruña,1851- Madrid,1921) falleció un 12 de mayo en su domicilio de la calle Princesa de la capital de España hace ahora 99 años. Fue la gallega una prolífica articulista, conferenciante y escritora, autora de numerosas obras y gloria de las letras españolas, todo un referente además en la defensa de la mujer y el amor a su patria.

Atesoró una biblioteca notable y sus conocimientos de la historia y de la realidad de su tiempo hicieron de ella todo un nicho de sabiduría, lo que hacía que su presencia fuera reclamada en muchos de los más importantes foros y congresos nacionales e internacionales. Su fama y reconocimiento llegó al punto de romper barreras al ser la primera mujer que ingresó como socia de número en el Ateneo de Madrid -donde ya había impartido conferencias- pese al revuelo que causó este hecho en aquél tiempo.

placa de la calle de Madrid
Placa de la Calle de Hernán Cortés en Madrid©Daniel Arveras

Soy la primera mujer que pisa oficialmente el Ateneo y esto es para mí una de las mayores satisfacciones que he recibido”, comentó tras ser admitida en febrero de 1905. Pronto, en marzo de aquél mismo año, ingresaban su buena amiga Blanca de los Ríos y también Carmen de Burgos, considerada la primera corresponsal de guerra en nuestro país.

Su obra es inmensa y repleta de novelas imprescindibles como “Los pazos de Ulloa” (1887), ensayos, libros de viajes,... Demasiado extensa e intensa su biografía y producción literaria para ser por un servidor recogida en este breve artículo.

Quiero centrarme en una de sus obras, “Hernán Cortés y sus hazañas” (1914), dedicada a su ”hijo”, en realidad yerno casado con su hija Blanca, el general Cavalcanti de Alburquerque. El título ya nos indica la admiración e interés que despertó siempre en ella la secular presencia española en América y los hechos protagonizados por diversos exploradores y conquistadores. Desde Colón, pasando por Bernal Díaz del Castillo -a quien admiraba especialmente- y el conquistador extremeño de México, don Hernán Cortés.

Como conmemoramos ahora, de tapadillo no vaya a ser que moleste en demasía, el quinto centenario de la llegada y conquista del actual México por parte de Cortés, he querído recordar este libro escrito de manera ágil y magistral por doña Emilia Pardo Bazán.

Como ella misma reflejó en su arranque y advertencia...

“Estas páginas compendiosas están destinadas a vulgarizar, en forma sencilla, sin tomar en cuenta discusiones y puntos críticos, una figura excelsa y un aspecto magnífico de nuestra historia.”

Emilia Pardo bazán
La escritora Emilia Pardo Bazán©GTres

Y así es, se trata de una novela histórica sencilla, una aproximación biográfica al conquistador narrada de manera amena y que repasa su trayectoria desde que embarca hacias las Indias hasta su muerte en Castilleja de la Cuesta (1547). La ya por entonces condesa de Pardo Bazán recuerda al extremeño para acercarlo al gran público, basándose en su conocimiento de los textos de los cronistas de Indias que había leído y estudiado, en especial don Bernal Díaz del Castillo, soldado en la conqusita de México y autor de “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, una obra desde luego imprescindible.

Hernán Cortés merecía ser mucho más recordado y quiso hacerle este pequeño homenaje, un sincero reconocimiento a su figura y obra, pues hace un siglo ya observaba con tristeza el olvido y arrinconamiento de su persona y gesta a ambos lados del océano.

Valga esta muestra al final de “Hernán Cortés y sus hazañas”...

“Hay historiadores que se asombran de no haber visto en toda América un monumento a Hernán Cortés. Menos se asombrarían si comprobasen que en Madrid, donde existen calles céntricas y principales dedicadas a políticos modernos, la de Hernán Cortés es una de las más mezquinas, y ni un obelisco, ni una columna recuerde a este hombre, prez de su raza y comparable y acaso superior a los héroes antigüos de más alto renombre.

Y esta otra reflexión certera que pone el broche final a su libro...

“Todavía añadiré que las cenizas de Cortés estuvieron a punto de ser aventadas en México; que para salvarlas hubo que ocultarlas; que España no curó de reclamarlas y recogerlas, ya que ni en muertes lograba Cortés reposo... y que el homenaje a Cortés no está en mármoles ni en bronces, sino en sus hechos, monumento eterno, superior a las pasiones y a los odios.”

En fin, quería recordar brevemente a doña Emilia Pardo Bazán en el 99 aniversario de su muerte y, de paso, hacer un guiño con su libro a don Hernán Cortés 500 años después de su gesta más notable. El 12 de mayo de 1921 moría doña Emilia y a mediados de mayo de 1520, Hernán Cortés había partido de la majestuosa Tenochtitlán para hacer frente a las tropas de Pánfilo de Narváez que venían a detenerlo por orden del gobernador de Cuba, Diego Velázquez de Cuéllar.

Historia, historia de España, historia de América, historia universal...

Daniel Arveras es periodista y escritor. Su último libro es “Conquistadores olvidados. Personajes y hechos de la epopeya de las Indias”.

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