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‘Infantas españolas’: Carlota Joaquina, la mujer que conspiró contra su esposo

Mujer de carácter explosivo y temperamental, jugó un papel destacado en el tablero internacional

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Retrato de Carlota Joaquina de Borbón

La infanta española Carlota Joaquina de Borbón, una mujer de caracter explosivo y temperamental

© Wikkimedia Commons

Infanta Española, Regente y Reina de Portugal, Emperatriz de Brasil y ferviente absolutista. Reclamó para ella los territorios de Río de la Plata (hoy Argentina) e incluso, el trono de una España que sufría los avatares de la guerra contra Napoleón. Mujer de carácter explosivo y temperamental, jugó un papel destacado en el tablero internacional. Su pavoroso viaje hacia Brasil, en una expedición que integraban miles de cortesanos, inspiró la novela El Imperio eres tú, del escritor Javier Moro.

Convertida en principal defensora de los derechos al trono de Portugal de su hijo Don Miguel, su apoyo incondicional al tradicionalismo fue un elemento decisivo en el inicio de la guerra civil lusa. Dos de sus hijas, María Francisca y María Teresa de Braganza -ambas Princesas de Beira- contraerán matrimonio con el Infante Carlos María Isidro, pretendiente al trono de España, y cuya reclamación de derechos al trono de España a raíz de la polémica cuestión de la “Ley Sálica”, provocará el inicio de la Primera Guerra Carlista.

Carlota Joaquina de Borbón nació en el Palacio Real de Aranjuez en 1775, en los días en los que todavía reinaba su abuelo, el ilustrado Carlos III. Era la primogénita de Carlos y María Luisa de Nápoles, por entonces príncipes herederos de la corona española. En esos tiempos de ciencia, razón y descubrimientos los matrimonios regios todavía se negociaban en los despachos. Así la joven Infanta española fue enviada a Portugal como esposa del hijo segundón de la Reina María, el Príncipe Juan de Braganza. Tenía apenas diez años y pocos pensaban que el destino los iba a colocar en el trono: la muerte prematura del heredero y la posterior demencia de la Reina María, los convertirían en Regentes y futuros monarca portugueses, con el título de Juan VI.

Retrato de la Infanta española Carlota Joaquina de Borbón
Retrato de Carlota Joaquina de Borbón. Cuadro del Museo del Prado.©Wikimedia Commons

Mujer de carácter autoritario y temperamental no dudó en conspirar contra su esposo para conseguir mayores parcelas de poder. El matrimonio hizo aguas. Pero la irrupción de Napoleón Bonaparte, nuevo amo de Europa, cambiaría el futuro de los Braganza. Ante la amenaza de una invasión, la Familia Real Portuguesa embarcaba a sus dominios trasatlánticos. En el puerto de Lisboa, cerca de 15.000 personas –entre civiles y militares- atestaban centenares de navíos que custodiados por la armada británica, partían hacia Brasil.

La travesía estuvo marcada por el hacinamiento, los piojos y el frío, según testimonios de la época. Tres meses después, desembarcaban en esas tierras exóticas en las que se establecerían durante más de una década. A su llegada a Río de Janeiro, supo Carlota Joaquina que su padre, Carlos IV había firmado las “Abdicaciones de Bayona”. Él y su hermano Fernando VII estaban ahora en manos de Napoleón y España ocupada por los Ejércitos franceses.

Ya en las Américas, Carlota Joaquina, de inteligencia sagaz pero a quien las crónicas también describen como violenta y viril, reclamó para ella una regencia en los dominios españoles de Río de la Plata, hoy Argentina. Incluso hizo valer sus derechos dinásticos en las Cortes de Cádiz, aspirando a coronarse en España ante la ausencia de sus familiares cautivos. Sus reivindicaciones apenas prosperaron y desde entonces, encauzó sus ambiciones políticas en la defensa del absolutismo frente a las nuevas corrientes liberales que trataban de abrirse camino en un mundo cambiante.

Su hijo Pedro I fue coronado como Emperador de Brasil, iniciando un periodo de reformas que chocaba con el pensamiento inamovible de Carlota Joaquina. La revolución iniciada en Oporto en 1820, forzó el regreso del Rey Juan VI a Portugal, quien se vio obligado a aceptar el liberalismo. Brasil era ya independiente. Pero Carlota Joaquina jamás aceptó los nuevos aires modernizadores. A la muerte de su esposo, al que había hecho profundamente infeliz por sus sonadas infidelidades conyugales -era pública la liviandad de esta Infanta Española- apoyó claramente a su hijo Don Miguel en sus aspiraciones al trono. Y vio con entusiasmo cómo se convertía en monarca absoluto en 1828. Desde entonces una guerra civil azotaría Portugal como antesala del conflicto civil carlista que también estallaría en España pocos años después. Carlota Joaquina, fallecía en el Palacio Real de Queluz en 1830. Su hermano Fernando VII acababa de ser padre de una niña: Isabel. El conflicto por la sucesión estaba abierto.

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