‘Mujeres en la Historia’: Ana de Rojas, la ‘abuela’ de Simón Bolívar asesinada por Lope de Aguirre

Su nieta Beatriz se casó con el hijo de Simón Bolívar ‘el viejo’, español llegado a las Indias a mediados del siglo XVI

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08 de Mayo 2020 / 10:11 CEST

Isla Margarita (Venezuela)

Atardecer en la isla Margarita (Venezuela)

© Daniel Arveras

La isla Margarita (actual Venezuela) era un pequeño enclave del imperio español habitado a mediados del siglo XVI por unas decenas de españoles además de por los indios guaqueríes. Los cultivos, la ganadería, el comercio y la extracción de perlas eran las principales fuentes de ingresos en aquella isla, siempre amenazada por los frecuentes ataques de los temibles caribes y corsarios, sobre todo franceses.

En el verano de 1561 arribó a sus costas Lope de Aguirre y su hueste de rufianes tras sobrevivir a una expedición calamitosa y sangrienta en la Amazonía. Pronto comenzaron los pillajes, crímenes y todo tipo de tropelías por parte de aquellos hombres que dejaron unos cuantos cadáveres más a sus espaldas y la isla arrasada, robando todo lo que pudieron transportar en su huida.

Era la Margarita gobernada por una mujer, Aldonza de Villalobos o Aldonza Manrique, como prefieran, sobre la que escribí hace un tiempo en esta sección. El mando delegado y sobre el terreno lo tenía su yerno, Juan de Villandrado, casado con su hija Marcela. Por supuesto, él fue también asesinado junto a otras autoridades y vecinos de la isla.

Isla Margarita (Venezuela)
Atardecer en la isla Margarita (Venezuela)©Daniel Arveras

Una de aquellas víctimas fue Ana de Rojas, quien mostró gran valentía y orgullo en aquellos dramáticos momentos, encarándose con el “loco” Aguirre. ¿Su delito? Haber alojado en su casa a uno de sus hombres que podría estar urdiendo un motín contra el desquiciado líder de aquella tropa. Los testimonios de los supervivientes coinciden en lo básico, fue apresada, ahorcada y arcabuceada. Miren como lo refleja, por ejemplo, Gonzalo de Zúñiga...

“Otro día del dicho suceso prendió el cruel tirano a una vecina de las más principales porque el dicho alférez posaba en su casa, en la cual dicen se ordenaba el dicho motín; y llevada a la fortaleza la dicha mujer llamada Ana de Rojas, le echaron unos grillos, de lo cual tomó mucha pena porque le descubrían las piernas para echárselos, y dijo: A la cual dijo el cruel tirano: . Y llevándola al rollo, la ahorcaron y le tiraron muchos arcabuzazos...”. Francisco Vázquez, otro testigo, así lo relata...

“Ahorcó a una mujer de un vecino de la isla llamada Ana de Rojas, porque dijeron al tirano que el Villena entraba muchas veces en casa desta mujer y que allí se concertaba el motín, y que ella era sabedora dello; y la ahorcaron en el rollo de la plaza y la tiraron muchos arcabuzazos. Envió asimismo a matar al marido de la dicha Ana de Rojas, llamado Diego Gómez, que era un hombre viejo y enfermo que estaba curándose en una estancia una legua del pueblo. Mataron a él y a un fraile dominico que con él estaba dándole garrote y robando cuanto hallaron en la estancia”.

Efectivamente, su esposo Diego Gómez de Ampuero fue también asesinado pero salvaron el pellejo sus tres hijas, Ana, Francisca y Beatriz. La hija mayor, Ana de Rojas, es la que más nos interesa, pues se casó en la isla Margarita con Alonso Díaz Moreno, uno de los fundadores de la ciudad de Valencia (Venezuela). De ese matrimonio nació Beatriz Díaz de Rojas, casada en 1592 con Simón Bolívar ‘el mozo’.

Isla Margarita (Venezuela)
Atardecer en la Isla Margarita, Venezuela©Daniel Arveras

Fue ‘el mozo’ o ‘el americano’ -de las dos maneras se le recuerda- hijo de Simón Bolívar ‘el viejo’, el primero de la estirpe familiar que llegó y se estableció en América, donde ejerció diferentes cargos al servicio de la administración española en Santo Domingo y en Caracas. Precisamente en Santo Domingo nació su hijo homónimo, ‘el mozo’, el primer Bolívar criollo, es decir, español americano.

Siguiendo los pasos de su padre, también trabajó para la administración y, tras la muerte de su esposa, se ordenó sacerdote. Antes de ello había tenido dos hijas con Beatriz de Rojas, Luisa y Antonio. Este último sería tatarabuelo del célebre Simón Bolívar que nacería en Caracas en 1783.

En fin, quería recordar a aquella Ana de Rojas de la isla Margarita y su trágico final. En Venzuela se refieren a ella como ‘la abuela legendaria’, ya que su nieta Beatriz entroncaría con los Bolívar asentados en América desde el siglo XVI.

El cronista Juan de Castellanos así la recordó en estos bellos versos de su Elegía de varones ilustes de las Indias (1589).

“La otra de su nombre dicha Ana,

Ana de Rojas, digo, cuya cara,

Podía convencer la de Diana,

En gracia, resplandor y lumbre clara;

Mas ¡ay dolor! Que contra la tirana

Furia su pulcritud no la repara;

Pues quien domaba tigres y leones,

No domó los humanos corazones“