‘Mujeres en la historia’: Luisa Medrano, ‘catedrática’ en tiempos de Isabel la Católica

Diferentes estudios debaten sobre la posibilidad de que esta joven fuese catedrática en la Universidad de Salamanca

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24 de Abril 2020 / 09:45 CEST

Luisa Medrano, retrato

Del conjunto “Profetas y Sibilas” de Juan Soreda, c.1530. Museo de San Gil. Atienza

© wikimedia commons

El pasado 22 de abril se recordó en las redes sociales a la reina Isabel I de Castilla, Isabel la Católica, porque un día como ese de 1451 nacía tan ilustre señora en Madrigal de las Altas Torres (Ávila). Isabel, no destinada en principio a reinar en Castilla, supo hábilmente maniobrar y buscar los apoyos y alianzas necesarias de nobles y religiosos para alzarse con la corona. Su matrimonio con Fernando de Aragón fue también clave para reforzar su posición y derrotar a los partidarios de Juana “la Beltraneja”. Luego, completaron la Reconquista y confiaron -sobre todo ella- en un enigmático marino genovés para hallar un nuevo paso hacia las Indias, singladura que daría como resultado el descubrimiento del Nuevo Mundo.

A Isabel, además de la inteligencia y belleza que apuntan todas las crónicas, le adornaban unas cuantas virtudes más, entre ellas poseer una gran formación y elevada cultura. Se rodeó de grandes humanistas, hombres de ciencias y letras de los que aprendió numerosos conocimientos y a los que atrajo a la Corte para que ella y su entorno gozaran de sus enseñanzas. Además, contaba con una buena biblioteca, fue mecenas de artistas y acogió a un buen número de damas a las que protegió y favoreció.

Entre ellas estaba Luisa Medrano, cuyo abuelo y padre habían fallecido pocos años antes de la toma de Granada. La reina Isabel acogió a la viuda y a sus numerosos hijos, entre los que se encontraba Luisa, para darles amparo, educación y favorecerles como vástagos de tan fieles servidores que habían dejado su vida en el combate.

Isabel la Católica. Escultura en Alcalá de Henares
©Daniel Arveras

Luisa fue contemporánea de Beatriz Galindo, ‘la Latina’, de quien escribí hace un tiempo en esta misma sección. También de Beatriz de Bobadilla, María Pacheco, Mencía de Mendoza y otras damas de nobles linajes que componían el séquito habitual de la reina y que formaban parte de un reducido pero muy significativo círculo cultural y humanístico que nos aleja de la imagen de una Castilla profunda y oscura. No al menos lo era su reina ni su corte, en la que estas y otras mujeres eran ejemplo de la sabiduría de su tiempo a finales del siglo XV y comienzos del XVI.

Si Luisa Medrano ha pasado a la historia es porque al menos dio clases en la Univesidad de Salamanca, algo extraordinario para una mujer por entonces. Digo “al menos” porque no está del todo comprobado que fuera en realidad catedrática en dicho centro del saber.

El estudio que hizo la germana Therese Oettel en 1935 sigue siendo una referencia para muchos, pues investigó los diferentes documentos y archivos que citan a Luisa Medrano a lo largo de la historia. Se detuvo especialmente en las dos únicas fuentes primarias halladas sobre su etapa univeristaria, es decir, de quienes la vieron y conocieron. Veamos qué nos dicen dichas fuentes...

Luisa Medrano, retrato
Del conjunto “Profetas y Sibilas” de Juan Soreda, c.1530. Museo de San Gil. Atienza©wikimedia commons

Importante es señalar que ambos testimonios son de catedráticos de la Universidad de Salamanca en aquellos años. Me refiero a Pedro de Torres y al italiano Lucio Marineo Sículo. El primero señaló en el “Cronicón” que el 16 de noviembre de 1508 “la hija de Medrano leyó en la Cátedra de Cánones”. (Leer aquí es explicar o dar clase, obviamente).

En cuanto al italiano, que fue rector y luego cronista e historiador en la Corte, en dos ocasiones la cita con admiración. La primera es una carta en latín; no lleva fecha pero figura en su “Opus Espistolarum” (1514): “...en letras y elocuencia sacas tu cabeza por encima de los hombres, tú, la única muchacha y tierna doncella que en España atiende con diligencia y afán no a la lana sino a los libros, no al huso sino al cálamo, no a la aguja sino a la pluma.”

Marineo Sículo cita de nuevo a Luisa Medrano en su obra “De Rebus Hispanaie Memorabilibus” (1530): “En Salamanca conocimos a Lucía Medrano, doncella eloquentísima. A la cual oímos no solamente hablando como orador, más también leyendo y declarando en el estudio de Salamanca libros latinos públicamente.”

Estos testimonios llevaron a la investigadora alemana a mantener que Luisa Medrano sí que fue catedrática en Salamanca en torno a 1508-1510, hecho que ha sido dado por bueno por casi todos los historiadores e investigadores que la siguieron. La reina Isabel, que tanto influyó en su vida, había muerto poco antes, en 1504.

Sin embargo, hace muy poco, en otoño de 2019, la profesora de la Universidad de Salamanca Ana María Carabias publicó su investigación “Beatriz Galindo y Lucía de Medrano: ni maestra de reinas ni catedrática de derecho canónico”. Sobre nuestra protagonista, argumenta y niega que fuera catedrática como se ha venido afirmando hasta ahora.